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OPINIÓN

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¿Quién quiere ser Presidente?

por 6 mayo, 2019

¿Quién quiere ser Presidente?
Lo relevante del sondeo Criteria fue la consolidación de Joaquín Lavín, el bicho raro de la derecha. Irreconocible para muchos, demasiado pragmático y “flexible más allá de lo aconsejable”, según otros. El hombre que golpeó con la propuesta de viviendas sociales en Las Condes. El que propuso un “Machuca municipal” para molestia de Marcela Cubillos. El que no teme a cruzar las fronteras, incluso con un PC como Jadue. Otra vez Lavín empieza a ocupar la pole position de su sector y, de seguro, obligará a moverse a los Kast y a Ossandón.
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Desde ese viaje en febrero a Cúcuta, a la fecha, el Gobierno y en particular el Presidente vienen mostrando una clara tendencia a la baja. Es un hecho que la curva de evaluación del Mandatario presenta un comportamiento difícil de revertir: la desaprobación supera a la aprobación por 15 o 20 puntos, dependiendo de la encuesta. Sin ir más lejos, hacia fines de 2017, Michelle Bachelet presentaba cifras similares a las que hoy muestra Sebastián Piñera.

En otros ámbitos, la encuesta Criteria dejó en evidencia que los chilenos estamos más pesimistas respecto del futuro personal, familiar y del país, lo que es consistente con otros datos, como el Índice de Confianza de los Consumidores –en zona roja durante nueve meses consecutivos– y el recorte de las expectativas de crecimiento para este año, el que está en un 3,3% frente al 4% que se estimaba hace unos meses.

Pero lo más interesante de este sondeo es que mostró que la lucha por quién ocupará el sillón presidencial en marzo de 2022 está muy activa, pese a que este Gobierno apenas acaba de cumplir un año. Claro, la encuesta solo es el reflejo de los que estamos observando a diario: una carrera que se adelantó en exceso, principalmente impulsada por la derecha, una situación curiosa, considerando que varios de los “precandidatos” son partidarios de la coalición gobernante. En la oposición, en cambio, las cosas siguen todavía confusas, más aún cuando para la ex Nueva Mayoría esta encuesta demuestra que sigue estando vivo el fantasma de Bachelet.

Al revisar los posibles candidatos que identifica la gente de manera espontánea, una primera conclusión –decepcionante– es que no hay rotación de nombres en los últimos años. De hecho, entre los diez primeros lugares, con la sola excepción del alcalde PC de Recoleta, Daniel Jadue, todos fueron candidatos a la Presidencia o participaron de las primarias en sus coaliciones, incluyendo a Piñera y Bachelet. Como en esa película El día de la marmota, en que el protagonista vive el mismo día una y otra vez.

Si analizamos cuáles son las tendencias en disputa en el oficialismo, concluimos que se pueden dividir en tres tercios, además del “piñerismo”. Metafóricamente, a la izquierda está Felipe Kast, su partido Evópoli, cada vez más autónomo y liberal en materia valórica, con más puntos en común con la DC, el PR e incluso el PPD. Al centro, el RN Manuel José Ossandón, pagando el costo de su falta de consistencia y escasa sintonía con la directiva de su colectividad. Por la derecha, están “los alcaldes”, los UDI, pero que no parecen pertenecer al gremialismo y cuyo partido hace vista gorda frente a sus posiciones pragmáticas. Y, cerrando, a la derecha de la derecha, está un desperfilado JAK versión 2019, que parece haber regulado su relato luego de comprobar que a uno de sus referentes, Jair Bolsonaro, no le está yendo como esperaba. Otra cosa es con guitarra, aunque sea un talibán en materias como migración, minorías, homosexuales y combate a la delincuencia.

Analicemos la tabla de posiciones. La encabeza Beatriz Sánchez, que mantiene el primer lugar desde hace un año. La verdad es que parece que esto se debe a un tema de “arrastre” del 20% que sacó en la primera vuelta del 2017, porque prácticamente desde ese momento desapareció del mapa político, con pequeñas excepciones, como cuando se supo que estaba sondeando ser candidata a gobernadora o alcaldesa por Viña del Mar.

Donde el movimiento en la encuesta resultó importante, fue en los escoltas. El líder del ultraderechista partido Acción Republicana, José Antonio Kast, perdió ese privilegio después de 12 meses, al ser alcanzado por Joaquín Lavín. El alcalde de Las Condes, de manera sostenida, fue creciendo desde el 2% hasta llegar al 10 %.

Después de ellos, sigue un compacto pelotón de cuatro competidores muy heterogéneo, que incluye al otro Kast (Felipe), a Piñera y Bachelet –que juntos completarán 16 años en el poder– y al alcalde de Recoleta, quien constituye una novedad, porque entra al grupo de avanzada recién en septiembre del año pasado.

Disputando el descenso están el infaltable ME-O –¿se cansará alguna vez de autocalificarse como el candidato “novedad”, pese a los años que viene repitiendo lo mismo?–, Alejandro Guilier –que parece haber entrado en una depresión profunda desde que perdió la elección– y la alcaldesa de Providencia, Evelyn Matthei, que alcanzó en la primera vuelta de 2013 un modesto 24,41%.

Quien debe haber quedado muy preocupado es Manuel José Ossandón, que salió de los diez primeros. El senador RN es el único que se encuentra en campaña –no lo oculta– desde el mismo día en que perdió en las primarias de 2017. Lo cierto es que tiene desplegada una agenda que lo hace estar en los medios y redes sociales, prácticamente, todas las semanas, hablando de casi todo, pero sin tener un foco claro. Opina desde la selección de fútbol hasta de los hijos del Mandatario. Por lo visto, esa misma dispersión y giros en el relato han terminado por desperfilarlo.

También abandonó la tabla de posiciones la alcaldesa de Maipú, Cathy Barriga, la nuera del alcalde Lavín, que de pronto irrumpió con sus afiches, peluches, corazones y bailes de moda, apoyada por una inesperada “proclamación” que le hizo la timonel de la UDI, Jacqueline Van Rysselberghe.

Pero, paradójicamente, lo que tenemos hoy es que la principal disputa no se está dando entre oficialismo y oposición –si es que se puede hablar de “una” oposición– sino que la verdadera batalla es al interior de la derecha. Y partamos por el hecho de que es de muy mal gusto estar candidateándose cuando La Moneda está gobernada por alguien de sus filas y acaba de cumplir recién un año en el poder.

Si analizamos cuáles son las tendencias en disputa en el oficialismo, concluimos que se pueden dividir en tres tercios, además del “piñerismo”.

Metafóricamente, a la izquierda está Felipe Kast, su partido Evópoli, cada vez más autónomo y liberal en materia valórica, con más puntos en común con la DC, el PR e incluso el PPD.

Al centro, el RN Manuel José Ossandón, pagando el costo de su falta de consistencia y escasa sintonía con la directiva de su colectividad.

Por la derecha, están “los alcaldes”, los UDI, pero que no parecen pertenecer al gremialismo y cuyo partido hace vista gorda frente a sus posiciones pragmáticas.

Y, cerrando, a la derecha de la derecha, está un desperfilado JAK versión 2019, que parece haber regulado su relato luego de comprobar que a uno de sus referentes, Jair Bolsonaro, no le está yendo como esperaba. Otra cosa es con guitarra, aunque sea un talibán en materias como migración, minorías, homosexuales y combate a la delincuencia.

Y, por supuesto, en una categoría poco clasificable encontramos a los “piñeristas” puros. Este es un grupo transversal, cuyos integrantes vienen trabajando juntos desde hace 10 años, que responden solo a las órdenes del Jefe de Estado y que, de seguro, seguirán adelante, tal vez con Cecilia Morel en la vitrina.

Lo relevante del sondeo Criteria fue la consolidación de Joaquín Lavín, el bicho raro de la derecha. Irreconocible para muchos, demasiado pragmático y “flexible más allá de lo aconsejable”, según otros. El hombre que golpeó con la propuesta de viviendas sociales en Las Condes. El que propuso un “Machuca municipal” para molestia de Marcela Cubillos. El que no teme a cruzar las fronteras, incluso con un PC como Jadue. Otra vez Lavín empieza a ocupar la pole position de su sector y, de seguro, obligará a moverse a los Kast y a Ossandón.

¿Qué nos pasa a los chilenos que parecemos seguir anclados en el pasado? ¿Cuándo emergerá un personaje del tonelaje político de un Pedro Sánchez? ¿Estamos condenados a mirar hacia atrás o al populismo estilo Bolsonaro?

Ante este panorama sombrío, creo que pronto se destapará un par de personajes que, aunque no vienen del mundo político, pueden romper la cátedra. Yo al menos tengo identificado a uno que desde hace un par de años está dando señales y que va en aumento. En diciembre les cuento, cóbrenme la palabra.

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