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Plebiscito y COVID-19

por 13 septiembre, 2020

Plebiscito y COVID-19
Es preciso poner en claro las cosas, los votantes tienes derecho a ejercer su voto sin restricciones aunque sean portadores del virus, siempre y cuando observen rigurosamente todas las medidas preventivas, mascarilla, distanciamiento social, acortamiento de los plazos de permanencia en los recintos confinados. Es hipócrita y tendencioso señalar que hay un riesgo para la comunidad al permitir el voto de los pacientes portadores del virus y que estén en condiciones físicas y anímicas de ejercer su derecho. Es más bien necesario generar las condiciones para que esto se haga con las máximas precauciones, en todos los lugares de votación, porque hay muchos portadores inadvertidos, para evitar los contagios a partir de ellos.
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Autoridades de gobierno y dirigentes y parlamentarios de los partidos de Chile Vamos, insisten en hacer una campaña para tratar de posponer el plebiscito del 25 de octubre, señalando que la aglomeración de personas en los locales de votación es un riesgo de mayor contagio y que habría que esperar que la pandemia esté superada para poder votar con seguridad.

Si vemos la situación con objetividad, en los tiempos de más alto contagio llegamos a tener cerca de 70.000 casos activos (segunda semana de junio 2020) y ahora tenemos menos de 17.000 de los mismos, esos serían los contagiantes conocidos. Conforme a estudios realizados en Francia, España, Estados Unidos, entre otros, la frecuencia de casos efectivos en la población, en relación al número de casos pesquisados con PCR, sería entre 7 y 12 veces más que los PCR positivos. Estos son casos activos inadvertidos, la mayor parte de ellos asintomáticos, que sin embargo pueden contagiar, esto significa que si se restringe la participación de los positivos conocidos, se restarían menos de 20.000 electores, en un universo de 14.855.719 inscritos. Siguiendo la evidencia internacional acerca de la frecuencia de casos, tendríamos entre 150.000 a 200.000 casos positivos no registrados, de los cuáles unos 170.000, por edad, estarían automáticamente inscritos para votar, y que podrían acudir a los centros de votación sin restricciones. Está claro que la posibilidad de contagio no viene de los casos conocidos y controlables por la autoridad.

En la práctica es preciso organizar un paso fluido de los votantes, con el fin de acortar su permanencia en los recintos de votación, además de exigir el porte de mascarilla y disponer de lavamanos y jabón o en su defecto de alcohol gel, para evitar el contagio por contacto, así como también que cada votante lleve su lápiz para marcar el voto y evitar el uso de un solo lápiz.

Es preciso poner en claro las cosas, los votantes tienes derecho a ejercer su voto sin restricciones aunque sean portadores del virus, siempre y cuando observen rigurosamente todas las medidas preventivas, mascarilla, distanciamiento social, acortamiento de los plazos de permanencia en los recintos confinados. Es hipócrita y tendencioso señalar que hay un riesgo para la comunidad al permitir el voto de los pacientes portadores del virus y que estén en condiciones físicas y anímicas de ejercer su derecho. Es más bien necesario generar las condiciones para que esto se haga con las máximas precauciones, en todos los lugares de votación, porque hay muchos portadores inadvertidos, para evitar los contagios a partir de ellos.

Sí el Ministerio de Salud y el Gobierno en general reiteran las precauciones recomendadas:  porte de mascarillas que cubra boca y nariz, distanciamiento social de más 1,5 metros,  lavado frecuente de manos, evitar permanecer en recintos cerrados en contacto con los eventuales portadores, es porque se tiene evidencia científica que son eficaces para contener la epidemia y si estas medidas son suficientes para utilizar el metro o autobuses de transporte colectivo, o para frecuentar locales comerciales, no tienen porque no ser  suficientes para concurrir a los locales de votación.  Es además una falacia señalar que las personas PCR positivas no deben ir a votar porque están con licencia médica, nunca ha sido así para los enfermos, en las elecciones pasadas y no tendría por qué serlo ahora, sólo los enfermos que no están en condiciones físicas y mentales para hacerlo, se limitan. 

Resulta sorprendente que los mismos qué preconizan el retorno a los centros comerciales, a las escuelas y a los centros de educacionales en general, quieran tomar precauciones adicionales para el caso de una votación que dura menos de 12 horas, dónde con buena organización pueden realizarse sin peligro para la población. La asistencia a los centros comerciales y educativos es una actividad permanente de varias horas de duración al día, donde se reúne mucho más gente que en un local de votación. Es legítimo preocuparse por garantizar una votación con la mínima posibilidad de contagio, pero es demagógico e hipócrita tratar de restringir el derecho al sufragio y atemorizar a la población por el posible contagio. Con ello no se busca proteger la salud de la población, lo que en el caso del comercio no les importa, sino deslegitimar un proceso en el cual la constitución ilegítima de Pinochet será definitivamente rechazada por la mayoría de la población chilena.

No hay que escuchar esas advertencias interesadas y tendenciosas y concurrir masivamente al plebiscito del 25 de octubre.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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