viernes, 30 de octubre de 2020 Actualizado a las 20:43

OPINIÓN

Autor Imagen

Una oposición intrascendente y carente de energía y ganas

por 21 septiembre, 2020

Una oposición intrascendente y carente de energía y ganas
Más allá del pragmatismo, de fondo, tenemos una oposición carente de ideas y que no ha sido capaz de levantar nuevos liderazgos en estos dos años fuera del poder. Si hasta Bachelet sigue apareciendo en las encuestas de manera espontánea. Los partidos no han tenido renovación de rostros –están los mismos de siempre– y no disponen de nadie que pueda competir con Lavín. Y, por supuesto, la DC jamás apoyaría a Jadue, aunque eso significara un segundo período para los mismos que prometieron “tiempos mejores”. Pero, a lo mejor, eso no es tan malo para esta oposición, porque para gobernar un país se debe tener méritos –más aún en el estado en que quedará el país pospandemia– y especialmente ganas y energía. Eso con que no cuentan hoy.
  • Compartir
  • Twittear
  • Compartir
  • Imprimir
  • Enviar por mail
  • Rectificar

Esta es la segunda vez, en cinco meses, que escribo sobre la oposición, y fue a propósito de la autoderrota sufrida en la elección de la presidencia de la Cámara de Diputados, en que la incapacidad de ponerse de acuerdo permitió que Diego Paulsen (RN) asumiera en el cargo, pese a ser minoría. De ahí en adelante, casi no han dado pie ni tema para poder hacer una columna acerca de ellos. Muy pocas excepciones marcan estos meses. El impulso al proyecto del retiro del 10%. O el hecho de que Daniel Jadue esté en la pole position, mirando hacia el 2021, es el hecho más relevante este año para la oposición. El resto, una acusación constitucional tras otra, historias de desencuentros, falta de creatividad, peleas internas, y lo peor de todos: sin ideas ni liderazgos

Piñera ha gobernado casi sin contrapeso estos dos años. Porque las bajas cifras de apoyo –que ni la pandemia han logrado revertir–, no tienen ninguna relación con la actuación de la oposición, la que marca la peor evaluación de todas las instituciones en las encuestas. Errores no forzados permanentes, exceso de optimismo y soberbia, abuso de frases cliché, metidas de pata cotidianas del Mandatario –incluyendo la del coronel Pedro Lagos frente a la cúpula militar–, sumado al movimiento social del 18/0, que no dejó jamás que los partidos lo instrumentalizaran, permiten explicar la caída catastrófica del ya irónico eslogan “tiempos mejores”. Piñera ha sido el responsable de los problemas de Piñera, sin ninguna intervención de la oposición –o “las oposiciones”, para ser más justo–.

La oposición, no solo ha sido una especie de espectador lejano, sino que además  intrascendente en los grandes temas del país. Un rol menos que mediocre en la crisis del COVID-19 hasta ahora, marcado por la crítica, pero escasos aportes –salvo votar a favor de los paquetes económicos– y muy baja fiscalización. De hecho, la querella, que tiene hoy muy complicado al ministro Paris, pudo perfectamente ser una tarea de fiscalización, ya que los datos estaban disponibles. Incluso aún podrían cruzar la información de la plataforma ICOVID –de las universidades Católica, de Chile y Concepción–, la de Clapes UC, Espacio Público y del propio DEIS para demostrar las contradicciones de los datos que entrega el ministro tres veces a la semana.

En un hecho inédito, Enrique Paris se ha negado a dar acceso a sus correos con Mañalich y Paula Daza, lo que hace pensar de inmediato: ¿qué se oculta?, ¿qué puede comprometer la Seguridad Nacional? Habría bastado que algunos parlamentarios hubieran cruzado los datos del DEIS y los del Ministerio y también se habrían dado cuenta, como los fiscales, que no cuadraban 31 mil pacientes contagiados.

Una “oposición” incapaz de aprovechar la oportunidad que le ha dado, gratuitamente, Piñera. No han podido levantar una oferta atractiva y seria para el país. Hoy están divididos en al menos cuatro grupos. La Democracia Cristiana, Convergencia Progresista, el Frente Amplio y el Partido Comunista. Y ni siquiera han mantenido eso que los unió por más de 20 años: pragmatismo. Porque, a falta de ideas y proyectos, lograron sobrevivir gracias a la historia e incluso por la figura de Pinochet.

Estamos a poco más de un mes del plebiscito y en unos días más empezaremos a ver la Franja de TV. Y pese a que toda la oposición –a diferencia del oficialismo– está por el Apruebo, ni siquiera fueron capaces de conformar un solo comando de campaña. Sí hay que aplaudir el esfuerzo de un grupo de mujeres que lo intentó, pero sin recepción de las cúpulas.

Teniendo la tremenda oportunidad de conducir el Apruebo, con la perspectiva de instalar los temas que deberían estar en la nueva Constitución, “las oposiciones” se han tomado esta etapa con un peligroso exceso de confianza. Es como que pensaran que el 70% que dan todas las encuestas hasta hoy les pertenece, pero ese porcentaje es de la ciudadanía y, si se llega a registrar un resultado así, los partidos habrán contribuido muy poco. Tan pobre es la performance, que hoy es imposible identificar un rostro, un líder o una líder que se asocie al Apruebo. La paradoja es que la derecha parece tener los rostros de ambas opciones: Lavín por el Apruebo y Van Rysselberghe y JA Kast por el Rechazo.

Además del proceso constituyente, viene en 2021 toda la renovación de las autoridades elegidas por voto popular, partiendo por las primarias municipales y de gobernadores. Y aunque hay conversaciones para integrar listas unitarias, todo parece indicar que se podrían repetir los cuatro bloques actuales. Aunque me atrevería a apostar que no va a existir un proceso de primarias en el caso de la presidencial, por lo que podrían enfrentarse “todos contra todos” y verse las caras en segunda ronda, con el riesgo –de acuerdo al escenario actual– de que incluso la derecha tuviera dos candidatos en la papeleta final.

Pero más allá del pragmatismo, de fondo, tenemos una oposición carente de ideas y que no ha sido capaz de levantar nuevos liderazgos en estos dos años fuera del poder. Si hasta Bachelet sigue apareciendo en las encuestas de manera espontánea. Los partidos no han tenido renovación de rostros –están los mismos de siempre– y no disponen de nadie que pueda competir con Lavín. Y, por supuesto, la DC jamás apoyaría a Jadue, aunque eso significara un segundo período para los mismos que prometieron “tiempos mejores”. Pero, a lo mejor, eso no es tan malo para esta oposición, porque para gobernar un país se debe tener méritos –más aún en el estado en que quedará el país pospandemia– y especialmente ganas y energía. Eso con que no cuentan hoy.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

Compartir Noticia

Más información sobre El Mostrador

Videos

Noticias

Blogs y Opinión

Columnas
Cartas al Director
Cartas al Director

Noticias del día

TV