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El género en la franja electoral

por 11 julio, 2021

El género en la franja electoral
Que no se toquen los temas de género en los programas de gobierno es violento, especialmente cuando vivimos en una sociedad que evoluciona a una velocidad invisible para los candidatos y que pide a gritos ser escuchada y considerada. Esto no debería ser un tema de análisis. Esta columna no debería existir. ¿Por qué?Si los candidatos no lo hacen o lo hacen de una manera que no es la correcta, nuestra responsabilidad como personas y comunicadores es hacerlo desde una postura crítica, que nos lleve a aprender, cuestionar, revisar y sobre todo, asesorar, para que el género de esta franja tenga sentido y sobre todo, exista. 
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Un concepto que ha marcado el acontecer político del último tiempo es “elección”. Hemos tenido que decidir mucho en cortos períodos y eso ha llevado a reconstruir constantemente el significado de esta palabra. No solo por el hecho literal de elegir una postura política, un partido o un/a candidato/a que nos represente frente a cada proceso, sino también al simbolismo valórico y personal que representa escoger a alguien que gobierne y refleje nuestras convicciones personales para construir el mundo en que queremos vivir.

En vista de esas elecciones que debemos hacer el 18 de julio y posteriormente el 21 de noviembre, se vuelve una prioridad analizar cómo nuestros candidatos están levantando la voz frente a temas tan importantes y a la vez, tan invisibilizados dentro de la política como lo son las temáticas de género. Y lamentablemente, el género de esta franja queda al debe, partiendo de la base de que los candidatos presidenciales que aparecen acá, son solo hombres.

¿Qué han dicho?. La voz suena en Apruebo Dignidad. Daniel Jadue, candidato por el Partido Comunista, desde su vereda muestra en una de sus cápsulas la representación de la violencia intrafamiliar que sufren miles de mujeres día a día. Desgraciadamente, su foco es un tanto desacertado y poco empático. Pongámoslo en contexto: una mujer se ve obligada a huir de su casa junto a su hija al ser perseguida y violentada por su pareja.

La solución para comenzar una nueva vida, se encuentra en las viviendas sociales de la comuna de Recoleta. Frente al agresor no se hace nada, pero al menos tanto ella como su hija pueden vivir “tranquilas”. Medidas profundas para terminar con la violencia de género en este mensaje no se visibilizan, sino más bien se acude al recurso de la revictimización, con el cual muchas mujeres que sufren violencia de género se han sentido pasadas a llevar.

Si bien en un comunicado emitido por su equipo de campaña en redes sociales el candidato pidió las disculpas pertinentes por el manejo poco riguroso de este tema, debemos recalcar que el recurso de la revictimización es tremendamente doloroso para las víctimas, sus familias, cercanos y quienes les rodean. Su exposición es muy grande y tanto mujeres como niñas, se ven sometidas a cuestionamiento, sesgos y prejuicios de género, considerando además la falta de una red de apoyo a nivel judicial que haga para ellas este proceso más expedito y menos traumático.

Según Ciper Chile, durante el 2020 se registró la cifra más alta de femicidios frustrados desde 2013: 151 mujeres fueron víctimas de este crimen, mientras que en 2019 se registraron 109 y en 2018 hubo 121. En suma, en los últimos tres años se han registrado 381 femicidios frustrados. Por lo tanto, si vamos a visibilizar esta dura realidad, el mínimo es comunicar con responsabilidad poniendo el foco en el origen del problema y no en las soluciones parche que no proveen un 100% de seguridadpara las víctimas, que además muestran al actual alcalde como oportunista y tampoco se hacen cargo del victimario.

En el caso de Chile Vamos, el contexto es distinto. Mario Desbordes plantea la temática de género a través de la feminización de la pobreza. Mujeres jefas de hogar que sobreviven a la escasez hídrica en pueblos abandonados por el estado, o que tratan de sacar adelante una familia con una pensión de 130 mil pesos mensuales. En esta franja se destaca el empobrecimiento material de estas mujeres, su mala condición de vida y la vulneración de sus derechos fundamentales. Romantizamos a la dueña de casa y su esfuerzo invaluable por sacar a flote a los suyos como una condición netamente femenina.

La pregunta es, ¿para qué visibilizamos esta realidad si no se desarrollan políticas públicas que cambien esta situación? Si vamos a tocar este tema, debemos entender que la feminización de la pobreza es un proceso cultural, con una tendencia a la representación desmedida de ella en los medios de comunicación. También se debe reconocer el impacto que tiene esta exposición en las mujeres y cómo esto se relaciona con los sesgos de género en cuanto a los roles que ambos géneros tienen frente a este tema.

Es por eso que comunicar desde la inseguridad, precariedad y vulnerabilidad que sufren las mujeres por tener una posición subordinada en relación a los hombres en el sistema de relaciones de género, no resuelve el problema de fondo. De acuerdo con los datos de Women in Work, Chile tiene la tercera tasa de desempleo femenino más alta de la OCDE (11,81%), sólo superada por Grecia (20,5%) y España (18,4%). Mientras que la tasa de participación femenina en la fuerza laboral llega al 44,9%, lejos del 58% logrado hace apenas un año atrás. A esto sumémosle que el cuidado familiar e infantil, además de las labores domésticas no son remunerados. Visibilizar está bien, pero hagámoslo con responsabilidad y respondiendo a un objetivo.

Cuando hablemos de pobreza, no lo hagamos desde el lado romántico sino del lado responsable. ¿Qué haremos para terminar con ella? Ignacio Briones y Sebastián Sichel no tienen considerado el tema de género en sus propuestas. Ambos hablan de un país más pluralista, con oportunidades para todos, y es por eso que se extrañan mensajes pensados para ese país al que apuntan, considerando que son candidatos más “liberales dentro de la derecha” que buscan desmarcarse de lo que se ha hecho hasta ahora, y por ende, hablar de lo que no se ha hablado. ¿Cuál va a ser el rol de las mujeres y las disidencias en sus propuestas de gobierno?

Joaquín Lavín, simplemente no toca el tema. Dentro de su discurso siempre ha mencionado que no está de acuerdo con el matrimonio igualitario y tampoco hay propuestas visibles de trabajo, prevención de los femicidios y políticas públicas paramujeres y disidencias de género, aludiendo a que si bien “no se enfoca en esos temas, pueden votar por él por otras cosas” como por ejemplo, mejorar el trabajo y la economía del país.

El único que sobresale de este grupo es Gabriel Boric. Él entiende la importancia que tiene para sus adherentes y para un gran porcentaje de la ciudadanía, implementar estas temáticas en su plan de gobierno. Para reforzarlo, se acompaña de rostros claves para la inclusión y la diversidad de género a quienes la comunidad LGBTQ+ identifica como compañeres de lucha; Lorena Olavarría, alcaldesa de Melipilla y la primera lesbiana visible en un cargo de poder reconocido en nuestro país y Constanza Valdés, quien alza la voz por los derechos sociales de las diversidades y disidencias, como los derechos intersex y el cupo de 1% para el trabajo de las personas transexuales. Boric, a diferencia de todos sus competidores, es el único que posee propuestas concretas asociadas a las problemáticas de género.

Al parecer, el único que ha entendido a nivel de franja, la importancia de comunicar para construir la realidad que muchos/as chilenos/as quieren para Chile. Judith Butler dijo “la estructura de las creencias es tan fuerte que permite que algunos tipos de violencia se justifiquen o ni siquiera sean considerados como violencia. Así, vemos que no se habla de asesinatos sino de bajas y que no se menciona la guerra sino la lucha por la libertad”.

Que no se toquen los temas de género en los programas de gobierno es violento, especialmente cuando vivimos en una sociedad que evoluciona a una velocidad invisible para los candidatos y que pide a gritos ser escuchada y considerada. Esto no debería ser un tema de análisis. Esta columna no debería existir. ¿Por qué? Porque comunicar con perspectiva de género se siente como algo tan básico que a estas alturas, deberíamos dar por hecho que la comunicación de un gobierno incluye a todas, todos y todes sus habitantes.

Desgraciadamente no podemos tapar el sol con un dedo. Si los candidatos no lo hacen o lo hacen de una manera que no es la correcta, nuestra responsabilidad como personas y comunicadores es hacerlo desde una postura crítica, que nos lleve a aprender, cuestionar, revisar y sobre todo, asesorar, para que el género de esta franja tenga sentido y sobre todo, exista. 

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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