PAÍS
Nueva rectora de la Universidad de Chile rechaza sanción a estudiantes por Registro de Vándalos
Alejandra Mizala también alertó sobre los recortes en ciencia y cultura, señalando que la falta de becas de doctorado pone en riesgo la formación de las próximas generaciones de investigadores. La autoridad también cuestionó las tomas como mecanismo de presión estudiantil.
En su primera entrevista tras ser electa rectora de la Universidad de Chile para el período 2026-2030, la economista Alejandra Mizala fijó postura frente a varias de las principales iniciativas impulsadas por el Gobierno. Entre ellas, tomó distancia del polémico Registro de Vándalos, que contempla sanciones como la pérdida de la gratuidad para quienes participen en hechos de violencia.
Consultada en CNN Chile, Mizala fue categórica. “No estoy de acuerdo”, afirmó al ser interrogada sobre la posibilidad de retirar el beneficio a jóvenes incorporados en ese listado. A su juicio, impedir el acceso a la educación superior termina cerrando oportunidades de reinserción y desarrollo. “Cerrar la posibilidad de que el joven pueda estudiar, creo que cerramos el camino a un joven que podría formarse de forma más integral. El gran activo que podemos darle a nuestros jóvenes es la educación”, sostuvo.
Mizala también cuestionó los recortes presupuestarios en ciencia y cultura, advirtiendo que la reducción de becas de doctorado compromete la formación de futuros investigadores. “Los doctores son los futuros investigadores, futuros científicos”, señaló, junto con defender la inversión cultural como un componente esencial para el desarrollo del país y la promoción del pensamiento crítico.
Respecto del plan Escuelas Protegidas, la académica expresó reparos a medidas como controles de mochilas o detectores de metales en establecimientos educacionales, planteando que esas acciones pueden generar más sensación de inseguridad que confianza.
La futura rectora, que asumirá como sucesora de Rosa Devés tras imponerse con el 60,93% de los votos en la elección universitaria, también marcó posiciones frente a otros debates educacionales. Sobre las tomas estudiantiles, señaló que no constituyen un mecanismo adecuado para canalizar demandas, argumentando que terminan perjudicando especialmente a los alumnos más vulnerables y afectan el funcionamiento académico.