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¿Cómo sabe tu cerebro que debe dejar de comer?

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Hola, ¿cómo estás? Ya terminamos abril y ¿cómo van tus propósitos de Año Nuevo? Aunque la idea no es ponernos en aprietos a estas alturas del año. Hay que ser gentil, con uno y con los demás. Precisamente de esto habla y estudia el biólogo italiano Daniel Lumera, un referente del bienestar a nivel mundial.

  • Te dejo una entrevista donde explica de qué se trata el Movimiento Internacional de la Gentileza y cómo todos tenemos en nuestra mente un poderoso medicamento que nos da longevidad y cura el estrés.
  • Lumera estará la próxima semana en Santiago de Chile dictando la charla “Dejar ir en las relaciones de pareja”.
  • Los miembros del equipo encabezado por el chileno Ricardo Araneda, profesor en la Universidad de Maryland, en conjunto con investigadores de la Universidad de Concepción, identificaron una cadena de comunicación desconocida en el hipotálamo, la región del cerebro responsable de regular el hambre y la saciedad. Un descubrimiento revolucionario que promete aplicaciones en obesidad, entre otras enfermedades.

En la sección Mito o Verdad veremos qué tan cierto es eso de que a medida de que envejecemos prácticamente todas nuestras cualidades cognitivas y físicas desaparecen. Lee más abajo qué hacer.

Y en Lo + recomendando te cuento de una genial iniciativa del Hogar de Cristo que –a través de un concurso– invita a volver a escribir a mano. Te insto a que te atrevas a concursar. Y además hay premio.

  • Antes de comenzar, quiero invitarte a que compartas Efecto Placebo, así nuestra comunidad crecerá más cada día. Si aún no te sumas, o si alguien que te aprecia te compartió este boletín, te invito a que te Inscribas gratis, para que no te pierdas nuestros contenidos de salud y bienestar.
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Cuando tu estómago está lleno, ¿cómo sabe tu cerebro que debe dejar de comer?

Foto de Farhad Ibrahimzade.

Este artículo me pareció muy interesante, porque muchos, en alguna etapa de nuestras vidas, hemos tenido cierta inquietud por manejar el hambre versus la saciedad.

  • Durante mucho tiempo los científicos supusieron que la respuesta de saciedad estaba radicada principalmente en las neuronas, las células de señalización primarias del cerebro.

Sin embargo, un nuevo estudio –publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences– sugiere que otro tipo de células cerebrales, llamadas astrocitos, generalmente vistas como “personal de apoyo”, pueden estar desempeñando un papel mucho más activo en el control del hambre de lo que se pensaba anteriormente.

  • La investigación, dirigida por científicos de la Universidad de Concepción – UdeC (Chile) en colaboración con la Universidad de Maryland UMD, identificó una cadena de comunicación previamente desconocida en el hipotálamo, la región del cerebro responsable de regular el hambre y la saciedad.
  • El equipo señaló que estos hallazgos podrían eventualmente apuntar a nuevas formas de atacar afecciones relacionadas con el apetito, como la obesidad y los trastornos alimentarios.

“La gente tiende a pensar inmediatamente en las neuronas cuando se habla de cómo funciona el cerebro. Pero estamos descubriendo que los astrocitos, que solíamos verlos como células de soporte secundarias, también están participando en la forma en que nuestros cerebros regulan cuánto comemos. Esta investigación cambia la forma en que pensamos sobre estos circuitos de comunicación”, detalló el profesor del Departamento de Biología de la UMD y uno de los autores principales del estudio, Ricardo Araneda.

  • La cadena de comunicación comienza con un tipo especializado de célula cerebral llamada tanicito. Los tanicitos se alinean en una cavidad llena de líquido en lo profundo del cerebro y detectan la glucosa (el azúcar que alimenta el cuerpo) a medida que circula a través del líquido cefalorraquídeo.
  • Cuando los niveles de glucosa aumentan después de comer, los tanicitos procesan el azúcar y liberan un subproducto llamado lactato en el tejido cerebral circundante.
  • Ese lactato luego llega a una clase vecina de células llamadas astrocitos, desencadenando el siguiente paso en la cadena.

“Los investigadores solían pensar que el lactato producido a partir de tanicitos ‘hablaba’ directamente a las neuronas involucradas en el control del apetito. Pero descubrimos que había un intermediario inesperado en esa conversación: los astrocitos”, explicó Araneda.

Los astrocitos se encuentran entre las células más abundantes en el cerebro y tradicionalmente se han visto como críticas para apoyar la función neuronal, pero con funciones efectoras directas limitadas por sí solas. Pero en el equipo anularon esa suposición cuando descubrieron que los astrocitos expresan un receptor especializado HCAR1 que detecta lactato.

  • Cuando el lactato se une a HCAR1, los astrocitos se activan y liberan sus propias señales químicas llamadas glutamato. Cuando esas emisiones de glutamato llegan a las neuronas supresoras del apetito en el cerebro, desencadenan una sensación de plenitud.

“Lo que nos sorprendió fue la complejidad. En pocas palabras, descubrimos que los tanicitos ‘hablan’ con los astrocitos, y luego los astrocitos ‘hablan’ con las neuronas”, dijo el profesor Araneda.

Neuronas de hambre y de plenitud

Uno de los experimentos del estudio consitió en la entrega de glucosa directamente en un solo tanicito, mientras se monitoreaban los astrocitos circundantes.

  • La actividad de esa célula fue suficiente para desencadenar respuestas en múltiples astrocitos vecinos, lo que demuestra que incluso un pequeño evento metabólico localizado se propaga a través de la red del cerebro.

“También notamos una especie de doble efecto, el hipotálamo contiene dos poblaciones opuestas de neuronas: las que promueven el hambre y las que la suprimen. Descubrimos que podría ser posible que el lactato pueda funcionar en ambos simultáneamente, activando las neuronas de plenitud a través de astrocitos, mientras que potencialmente calma las neuronas de hambre a través de una ruta más directa”, agregó el investigador.

  • Si bien este estudio se realizó en modelos animales, los tanicitos y los astrocitos están presentes en todos los mamíferos, por lo tanto, también en los humanos.
  • Los siguientes pasos del equipo incluyen investigar si la manipulación directa del receptor HCAR1 en los astrocitos puede cambiar el comportamiento de alimentación en los animales, un paso necesario antes de que esta investigación pueda progresar a aplicaciones clínicas.
  • Si bien los medicamentos actualmente no se dirigen a esta vía exacta, Araneda sugirió que algún día se podría ofrecer un enfoque novedoso para tratar los trastornos alimentarios.

“Ahora tenemos un mecanismo diferente en el que podríamos ser capaces de apuntar a los astrocitos o específicamente a este receptor HCAR1. Sería un nuevo objetivo que podría complementar las terapias existentes como Ozempic, por ejemplo, y mejorar la vida de muchos que sufren de obesidad y otras afecciones relacionadas con el apetito”, agregó.

El estudio es el resultado de casi una década de colaboración entre el laboratorio de Araneda en la UMD y el laboratorio de María de los Ángeles García-Robles en la Universidad de Concepción. El autor principal, Sergio López, es un estudiante de doctorado comentorado por ambos investigadores que realizaron experimentos clave durante una visita en la UMD.

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Daniel Lumera: “Las personas bondadosas viven más, se enferman menos”

Foto cedida.

Como lector de “la casa” ya estás iniciado en esta especie de ABC de estar bien, envejecer de buena manera. En resumen, cuidarnos, querernos. Por eso pensé que esta entrevista con el biólogo italiano Daniel Lumera te gustaría.

  • Experto en ciencias del bienestar, de la calidad de vida y referente internacional en la práctica de la meditación, Lumera es creador del método My Life Design, además de fundador del International Kindness Movement (Movimiento Internacional de la Bondad o Gentileza) y autor de varios bestsellers en Italia. Llega a Chile porque el próximo 11 de mayo estará en el Teatro Nescafé de las Artes impartiendo la charla “Dejar ir en las relaciones de pareja”.
  • El Movimiento Internacional de la Gentileza puedes explorarlo en el libro Biología de la gentileza, publicado por la Universidad de Harvard. En él, junto a la catedrática y genetista del cáncer, Inmaculata de Vivo, puso las bases neurobiológicas de la gentileza.

“La gentileza es un medicamento natural. Las personas gentiles viven más, se enferman menos, porque este ‘fármaco’ impacta positivamente en nuestros telómeros (biomarcadores de la longevidad)”, explica el biólogo.

  • Lumera dice que la mayoría de nosotros está inflamado crónicamente y de eso “se valen” el alzhéimer, el cáncer ytodas las enfermedades crónicas que conocemos.

“Los científicos de Harvard dicen que la mente de un ser humano adulto es wandering (errante). Porque pasa el 47% del tiempo pensando en lo que no está sucediendo. Esto arma un mundo imaginario, idealizado. No vives la vida, vives la idea que tienes de la vida. Esto crea infelicidad, depresión”, señala.

  • Agrega un dato impactante: nuestro cerebro maneja cada día 72 GB de informaciones. Para contrarrestarlo dice que debemos invertir en gentileza. “Un acto de gentileza auténtico estimula la producción de oxitocina, la hormona del bienestar”, explica el biólogo.

-¿Cómo ponemos en práctica la gentileza? ¿Nos da un ejemplo para partir el día? 

-La gentileza no es un comportamiento superficial. Es un sentimiento profundo. Con nuestros colaboradores, familiares, cada día podríamos hacer una apreciación espontánea. En el trabajo, por ejemplo, crear una “no gossip zone” (un lugar sin chismes), donde se dice de los demás solo lo que dirías en su presencia. Eso es una regla potentísima que desarrolla confianza en el lugar donde trabajamos.

Agrega que deberíamos cumplir como mínimo cuatro actos de gentileza cada día. Y los enumera:

-El primero: ser gentil con uno mismo. Estar en armonía con los biorritmos naturales, con las necesidades auténticas: descansar, contactarse con la naturaleza, comer sin azúcar, meditar, silencio, respiración consciente, abrirse a la conexión profunda.

-El segundo: gentileza hacia los demás. Ser gentil con una persona que no te cae bien es un acto de coraje, y eso aconseja Lumera.

-El tercero: ser gentil con las plantas y animales. Recordar que todo está interconectado. Si el ecosistema está mal, estamos mal nosotros.

-El cuarto: gentileza hacia el planeta, hacia nuestra casa, el medioambiente.

  • Aconseja que cada mañana, al despertar, tomes consciencia de ti, de existir, de estar vivo. En la primera inspiración pronuncia la palabra más importante: gracias. Y cuando te levantes, sigue agradeciendo.

“Yo los reto a pasar 12 horas agradeciendo mentalmente. Agradece por: poder caminar, tener agua caliente en casa, comer tres veces al día, tener un techo, poder decir ‘te amo’ a tu mamá o tu papá, si lo tienes todavía”, agrega Daniel Lumera.

  • Otro ejercicio muy sencillo que propone es: parar 3 minutos cada día y poner la atención en el aire que entra y sale por tu nariz. Simplemente siente la respiración lenta, profunda, natural y relajada. Deja ir todas las tensiones.

“Si eres constante, estas sencillas prácticas de 3 minutos cada día marcarán la diferencia en tu vida”, asegura.

-¿Nos da una reflexión sobre “Dejar ir en las relaciones de pareja”, la charla que dará el próximo 12 de mayo en Santiago de Chile?

-Después de que entramos en una relación de pareja, cesamos de ver a la persona y empezamos a ver la idea que tenemos de esa persona, nuestras proyecciones, nuestras expectativas. Allí comienza la muerte del amor. Porque no permites que el otro pueda maravillarte, sorprenderte. Solo quieres tu idea de cómo debería o no debería ser una pareja. Y esto es el origen de muchísimos problemas.

  • Y agrega: “Entonces, el arte del dejar ir nos enseña a observar el funcionamiento de la mente, cómo construimos las dinámicas tóxicas relacionales y cómo admitir cuando no es tiempo de seguir luchando para estar en algo que, por su naturaleza, cumplió su función. Y cómo podemos volver a una vida ligera”.

La entrevista completa revísala AQUÍ.

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Mito o Verdad: con la edad el declive es inevitable

Foto de Mart Production.

De seguro debes haber escuchado y leído las “pérdidas” que irás sufriendo a medida que envejeces. Gran parte de la población e incluso del personal de salud cree que el deterioro cognitivo y funcional a medida que avanzan los años es inevitable. Sin embargo, esa visión puede estar equivocada.

  • Un análisis durante una mediana de ocho años de las trayectorias de vida individuales de una muestra de más de 10 mil participantes de 65 y más años, demostró que 45,5% de los adultos mayores logra mejoras físicas o cognitivas con el paso del tiempo.
  • Las mejoras no se limitaron a un pequeño grupo de individuos excepcionales y, en particular, estaban vinculadas a un factor poderoso pero a menudo pasado por alto: cómo la gente piensa sobre el envejecimiento.
  • Una especie de profecía autocumplida, abrigar creencias positivas sobre el envejecimiento, se asoció con aumento en la probabilidad de mejora cognitiva o física.

El estudio fue realizado por científicos de la Universidad de Yale y publicado en la revista Geriatrics.

“Muchas personas relacionan el envejecimiento con una pérdida inevitable y continua de habilidades físicas y cognitivas. Lo que descubrimos es que la mejora en la vida posterior no es rara, es común y debe incluirse en nuestra comprensión del proceso de envejecimiento”, señala la autora principal y profesora de Ciencias Sociales y del Comportamiento en la Escuela de Salud Pública de Yale (YSPH), Becca R. Levy.

¿Qué determinó el análisis?

  • Se siguió a 11 mil participantes en el Estudio de Salud y Jubilación, una encuesta longitudinal de estadounidenses mayores con apoyo federal.
  • Los investigadores rastrearon los cambios en la cognición utilizando la velocidad de caminar, lo que a menudo es descrito por los geriatras como un “signo vital”, debido a sus fuertes vínculos con la discapacidad, la hospitalización y la mortalidad.
  • Durante un período de seguimiento de hasta 12 años, el 45% de los participantes mejoró en al menos uno de los dos dominios, según el estudio.
  • Alrededor del 32% mejoró cognitivamente y el 28% lo hizo físicamente. Muchos experimentaron ganancias que excedieron los umbrales considerados clínicamente significativos.

Cuando se incluyeron los participantes cuyas puntuaciones cognitivas se mantuvieron estables durante ese período (en lugar de disminuir), más de la mitad desafió el estereotipo del inevitable deterioro de la cognición.

  • Por otra parte, en una especie de profecía autocumplida, abrigar creencias positivas sobre el envejecimiento se asoció con aumento en la probabilidad de mejora cognitiva o física.

“La mejora en la edad avanzada no es rara; es común y debería incorporarse a nuestra comprensión del proceso de envejecimiento”, dice la investigadora.

  • La consciencia de este potencial puede aumentar la autoeficacia de las personas adultas mayores, favorecer la participación en conductas saludables y animar a las y los profesionales a ofrecer intervenciones preventivas y de rehabilitación.
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Lo + recomendado: la terapia de volver a escribir a mano

Foto de Hogar de Cristo.

¿Sabías que escribir a mano beneficia el aprendizaje y la mantención de las funciones cerebrales? En niños y adultos es un gran ejercicio mental, pero en las personas mayores es un escudo protector contra el alzhéimer, un estímulo para la conservación de la motricidad fina y una auténtica gimnasia cerebral.

  • El Hogar de Cristo acaba de lanzar un concurso que busca activar la alfabetización, resguardar la salud mental y mantener vivo este hábito que estimula la plasticidad cerebral.
  • La iniciativa, que se desarrollará entre el 27 de abril y el 1 de junio, invita a enviar textos manuscritos y premiará la letra más bella, con el objetivo de rescatar la palabra escrita como herramienta de inclusión y dignidad.
  • Si tienes 65 o más años envía tu manuscrito (un párrafo o más sobre lo que quieras, lo que importa es la letra) a rrpp@hogardecristo.cl y participa en esta convocatoria que promueve la inclusión, la dignidad, el envejecimiento positivo.

La mejor y más bonita caligrafía recibirá una giftcard de $100.000 de una cadena comercial. Si no puedes enviar tu texto por correo electrónico, llévalo o envíalo a la casa matriz ubicada en calle Hogar de Cristo 3812, Estación Central.

“Nos encontramos con personas mayores que han vivido toda su vida sin saber leer ni escribir y que hoy, a los 70 u 80 años, nos piden ayuda para aprender. Eso habla de una deuda profunda como país”, señala Liliana Cortés, directora social nacional del Hogar de Cristo.

  • También destaca que están invitando a sumarse a todas las organizaciones que se ocupan del envejecimiento en Chile. Travesía 100 y Conecta Mayor UC se sumaron a la convocatoria.

“La escritura no es solo una habilidad técnica. Es autonomía –leer una receta, firmar, comprender un documento–; es dignidad y participación social”, explica la directora social del Hogar de Cristo.

Diez razones para valorar los beneficios de escribir a mano:

  1. La memoria no se ejercita en una tecla

La escritura manual mejora la retención mucho más que lo que logra el teclado. Dato: la lingüista Naomi Susan Baron señala que la mayoría de los estudios (los hechos en Estados Unidos, Japón, Noruega) muestran mejor memoria al escribir a mano que al teclear.

Ejemplo: lo que escribes, lo recuerdas; lo que tipeas, lo buscas.

  1. El cerebro necesita hacer gimnasia, no andar con piloto automático

Escribir activa redes cerebrales mucho más amplias. Dato: estudios con exámenes electroencefalocraneanos muestran que “todo el cerebro está activo” al escribir a mano, frente a la actividad limitada que genera teclear.

Ejemplo: escribir una página es entrenamiento neuronal; copiarla en teclado es rutina mecánica.

  1. Pensar despacio mejora lo que dices rápido

La escritura manual obliga a procesar más profundamente la información. Dato: escribir a mano implica un procesamiento cognitivo más profundo, al integrar lo visual, lo motor y lo auditivo.

Ejemplo: escribir una idea la filtra; teclearla la deja pasar sin revisión.

  1. Cada letra es una decisión(y eso mejora el aprendizaje)

No puedes escribir todo, por lo que debes seleccionar y sintetizar. Dato: tomar notas a mano favorece la comprensión y el aprendizaje, al exigir análisis y reformulación frente a la transcripción automática.

Ejemplo: quien escribe, resume; quien teclea, transcribe.

  1. Escribir es dibujar pensamientos

Las formas ayudan a construir memoria visual. Dato: aprender letras escribiéndolas mejora reconocimiento, pronunciación y recuerdo frente a verlas o teclearlas.

Ejemplo: recuerdas “dónde estaba” la idea en la hoja.

  1. Reduce el ruido del mundo (y mejora la concentración)

La escritura manual exige foco sostenido. Dato: estudios y encuestas muestran que los estudiantes reportan mayor concentración al escribir a mano que al usar teclado.

Ejemplo: el papel no tiene notificaciones.

  1. Convierte el caos en estructura cerebral real

Escribir a mano organiza ideas y construye conexiones neuronales. Dato: la escritura manual sincroniza áreas motoras, visuales y de memoria, fortaleciendo redes cognitivas.

Ejemplo: lo que era confuso en tu cabeza, cabe en media página clara.

  1. Porque entrena la constancia (y hasta la plasticidad cerebral)

Es un ejercicio cognitivo completo. Dato: expertos comparan escribir a mano con entrenamientos mentales que preservan la plasticidad cerebral.

Ejemplo: una página diaria vale más que diez intenciones.

  1. Porque la creatividad necesita roce

La mano conecta con áreas ligadas a la imaginación. Dato: investigaciones indican que escribir a mano activa regiones asociadas a creatividad, lógica y coordinación.

Ejemplo: el papel no sugiere, sino que exige inventar.

  1. Porque mantiene el cerebro joven (y deja huella medible)

Escribir a mano protege funciones cognitivas y revela información neurológica. Dato: se asocia a preservación cognitiva en adultos y detección de trastornos como párkinson mediante el análisis de la escritura.

Ejemplo: tu letra no solo expresa quién eres; también cómo está tu cerebro.


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Aquí finaliza esta edición de Efecto Placebo. Recuerda que si tienes algún comentario, duda o información que quieras compartir, puedes escribirme a efectoplacebo@elmostrador.cl.

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