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Bethia muestra los dientes en salud con ingreso a Colmena y creciente presencia en Clínica Las Condes

por 7 enero, 2013

Bethia muestra los dientes en salud con ingreso a Colmena y creciente presencia en Clínica Las Condes
Colmena es la Isapre de mayores ingresos por cotizante y CLC es la clínica más ABC1. Bethia entra en un negocio en que las utilidades crecen a un ritmo “histórico”.
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El 2012 fue un año histórico para las Isapres. En los primeros 9 meses del año las ganancias habían aumentado en casi un tercio para la industria y la propia Superintendencia de Salud la describió como un “alza histórica”.

Ese es el negocio al que el grupo Bethia está apostando fuerte.

Bethia, ligado a Liliana Solari, una de las tres hermanas que forman parte de grupo controlador de Falabella, concretó una de sus mayores inversiones en los últimos años después de LAN.

A través de un Fondo de Inversión Privado (FIP) de LarrainVial, participó en la compra de la Isapre Colmena, en casi US$ 500 millones. De acuerdo a fuentes cercanas a la operación, Bethia es uno de los principales aportantes al fondo.

De esta forma, Bethia —liderada por Carlos Heller y Gonzalo Rojas— da un paso sustancial en su afán por transformarse en un actor relevante en la industria de la salud privada.

En septiembre de 2012 pagó US$ 82 millones por el 11,3 % de Clínica Las Condes, al comprar las participaciones de Álvaro Saieh y Andrés Navarro.

Además, la compra de la Isapre le permite acceder al 50 % de la propiedad de la clínica de la UC en San Carlos de Apoquindo.

Los activos de Colmena también incluyen el centro médico Dial Médica; Dial Médica Hospitalización Domiciliaria; Centro de Salud Mental Golden Cross y Golden Cross Hospitalización Domiciliaria, además de participaciones minoritarias en Clínica Magallanes de Punta Arenas; Clínicas Elqui de la Serena; Integral de Rancagua; Hospital Clínica del Sur de Concepción; y Clínica Puerto Montt.

El Mercurio, en su edición del viernes, reportó que las partes se encuentran en proceso de due diligence —revisión económica y contable de una compañía—, el cual se cerraría a fines de enero.

Fuentes cercanas al directorio de Clínica Las Condes comentan que la arremetida de Bethia no quedará ahí. Tras ingresar a la propiedad el grupo habría dejado abierto un poder de compra para elevar su participación lo suficiente como para obtener dos directores.

Hoy solamente está Heller y el objetivo sería agregar a la mesa a Rojas.

La llegada a Colmena además es estratégica pues, según fuentes del mercado, Clínica Las Condes tiene mayores convenios de prestación con Colmena que con las otras Isapres, dado el perfil de ingresos de los cotizantes de la entidad, que tiene la mayor cotización mensual per cápita entre las cinco Isapres más grandes, con $ 87 mil mensual.

Aun más, Colmena tiene el segundo más bajo nivel de siniestralidad (con 83,4 %, después de Consalud que tiene 81,7 %) y presenta los niveles de endeudamiento más bajos del sector (1,5 veces el pasivo dividido por el patrimonio), sólo superada por MasVida.

Si bien es la cuarta en número de cotizantes con un 16 %, supera el 20 % del mercado en ingresos por cotizaciones obligatorias y voluntarias con casi US$ 460 millones a septiembre de 2012.

Sus costos están entre los más bajos de las Isapres grandes, lo que le permitió tener las mayores utilidades a septiembre pasado, con $ 17.100 millones, un 26 % de las ganancias de todo el sector.

Sus socios históricos fueron René Merino (miembro del directorio de Grupo Editorial El Mostrador), Carlos Trucco, Patricio Mosso, Cecil Chellew y José Subercaseaux. En 2008 Merino vendió un 20 % a Trucco, quien hasta ahora tenía el 50 %.

La firma duplicó su participación de mercado en los últimos 20 años y a septiembre presentaba el mayor nivel de rentabilidad sobre ingreso de las grandes, con 7,2 %, aunque su retorno sobre capital y reservas es superado ampliamente por Cruz Blanca, Banmédica y Consalud (27,6 % frente a niveles de 53 % a 72,6 %).

Con esta operación, el Grupo Bethia acumula inversiones por casi US$ 1.500 millones en los últimos dos años. Invirtió más de US$ 500 millones para tener hoy el 6,3 % de Latam (actualmente vale US$ 730 millones); otros US$ 180 millones por Megavisión, US$ 120 millones en el 3,7 % de Aguas Andinas (porcentaje que a la fecha vale US$ 160 millones) y US$ 150 millones por la viña de Pedro Ibáñez, un 10 % de Empresas Navieras (en rigor, tiene casi el 15 %) y la empresa de courier de LAN.

Aunque en el mercado hay quienes afirman que Bethia se encuentra altamente endeudado con tanta inversión, advierten que tiene el respaldo del 11,9 % de Falabella, que si lo vendiera hoy le generaría US$ 3.000 millones.

Negocio Atractivo

Bethia entra en el negocio de las Isapres en un muy buen momento. A septiembre de 2012 las utilidades llegaban a $ 66 mil millones, superando en un 36,1 % al mismo período del año anterior.

La Superintendencia de Salud la describió como un “alza histórica” en el sistema, ya que desde el 2005 que no se producía un alza tan significativa. Un estudio ordenado por la Fiscalía Nacional Económica llegó a la conclusión que el negocio de las Isapres es más rentable que la banca.

El director senior de Fitchratings, Rodrigo Salas, comenta que la llegada de Bethia al negocio de la salud y su presencia en Clínica Las Condes responde a un fenómeno de integración vertical que se ha venido acentuando en los últimos años.

“La tendencia de mercado de las Isapres ha sido complementar negocio con prestadores y eso se ve en la evolución de las tres grandes Isapres”, explica.

Para Nora Balzarotti, gerente de estudios de Nevasa, las Isapres son negocios con “muy interesantes retornos sobre el capital, que para crecer no necesitan grandes inversiones de capital”.

Según la experta, la rentabilidad de las Isapres, “está protegida por algunos obstáculos a la competencia en el sector”, como la asimetría informativa que permite bajas tasas de movilidad entre ellas. Esto, porque existe una fuerte dispersión en materia de productos.

“Hay 12.000 planes comercializados lo que complica la comparación y propicia el statu quo de los clientes, generando menor competencia por precio y calidad. A esto se agrega que para determinar los montos de las bonificaciones, topes, copagos y valores referenciales, la multiplicidad de aranceles dificulta que los consumidores puedan comparar por precio. Por otro lado, los consumidores también carecen de información clara y transparente respecto de la calidad de los servicios de los prestadores, siendo el precio el principal indicador de calidad de servicio”, señala.

Un analista del sector explica que para Bethia también estará la ventaja de poder conocer los costos de las prestaciones teniendo presencia en la Clínica San Carlos y en Clínica Las Condes, lo que permite hacer más eficiente su negocio y rentabilizar su inversión más rápido.

Esto ayuda además a tener una conveniente tarificación en la Isapre y desarrollar convenios especiales entre Colmena y las clínicas relacionadas. “Todas las Isapres lo están haciendo. Banmédica con las clínicas Dávila y Santa María, Consalud con las clínicas Tabancura y Bicentenario, Cruz Blanca con clínica Reñaca y con el centro ambulatorio Integramédica. Se está haciendo una condición necesaria para ser isapre el tener prestadores propios”, argumenta.

Balzarotti agrega que la variación de precios entre una institución y otra, para la misma prestación, “es desconcertante”, lo cual ocurre por la existencia de paquetización en la prestación de servicios.  “El consumidor tiene pocas herramientas para determinar ex ante el costo individual de los análisis y pruebas en que deberá incurrir, no pudiendo comparar. Además, la alta especialización de los servicios implica un desconocimiento por parte del paciente respecto al volumen de intervenciones al que será sometido, el tipo de insumos médicos que serán utilizados, los exámenes a realizar, los especialistas a los que será derivado, tiempos de hospitalización, etc. De esta manera, el gasto de bolsillo (copago efectivo) sólo será conocido por el consumidor luego de efectuada la prestación, cuando ya no puede revertir su elección de prestador de servicio”, afirma.

Junto con ello, apunta a la “cautividad” de los cotizantes, en cuanto a que tienen impedimentos para cambiar su plan de isapre. “Esto afecta a mayores de 60 años y a individuos que han sufrido ciertas patologías específicas, quienes no serán aceptados en ningún plan alternativo”, señala.

En todo caso, recuerda que las Isapres están expuestas a riesgos regulatorios y a cambios en la evolución de la economía, de tipo demográficos y sanitarios que pudieran afectar sus cifras en el tiempo. Sin embargo, asegura que los fundamentos de este negocio se ven sólidos en el largo plazo.

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