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Jorratt: “Los dos regímenes es una complicación muy grande. Si pudiera, eliminaría el sistema semi integrado”

por 10 julio, 2015

Jorratt: “Los dos regímenes es una complicación muy grande. Si pudiera, eliminaría el sistema semi integrado”
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Fuente: Diario Financiero

Si hay una palabra que define el estado de ánimo de Michel Jorratt es tranquilidad. A dos meses de su salida del Servicio de Impuestos Internos (SII), siente que durante su gestión se hizo todo lo posible por bajar la evasión, implementar la reforma tributaria y ejercer las acciones correspondientes en los casos de investigación que sacuden al país: Penta y SQM.

Es la misma serenidad que se respira en su domicilio particular, ubicado en la comuna de Ñuñoa, donde recibe a Diario Financiero en una entrevista en que aborda varios temas, pero principalmente uno que le quita el sueño: la implementación del mayor cambio al sistema impositivo en los últimos 30 años.

Esto, luego de que el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés -el mismo que le pidiera la renuncia a su cargo el pasado 18 de mayo-, se abriera a perfeccionamientos técnicos y, eventualmente, legales en el proceso.

Para aquello, el ingeniero civil industrial de la Universidad de Chile tiene varias fórmulas, pero raya la cancha de entrada: cualquier modificación por la vía legislativa no puede tocar ni la recaudación -los tres puntos del PIB- ni el efecto redistributivo del proyecto.

- ¿Qué le parece que el ministro Valdés se haya abierto a eventuales ajustes legales a la reforma tributaria?

- Me parece sensato pensar en poder hacer algunos cambios a la reforma, siempre y cuando se mantengan los pilares básicos del proyecto: el monto que se quiere recaudar, que son los tres puntos del PIB, y el efecto distributivo que debe tener la reforma. Si se mantienen esos dos pilares, creo que siempre puede ser bueno pensar en perfeccionar o simplificar el proyecto, sobre todo porque en la redacción final -luego del protocolo- fue todo muy contra el tiempo. Por lo tanto, ahí pueden haber quedado cosas poco precisas o que son perfectibles.

- Si no se toca el monto a recaudar ni el espíritu distributivo, ¿qué se puede tocar?

- En términos de tasas, el ministro dijo que no las modificaría. Yo entiendo que él ahí trata de proteger la recaudación y, a lo mejor, el efecto redistributivo. Pero yo tampoco me cierro a modificar tasas en la medida que se mantenga la recaudación y el efecto redistributivo. Hay ciertas modificaciones de tasas que uno podría hacer que tengan un fin de mayor simplificación.

- ¿Como por ejemplo?

- En el sistema atribuido, uno perfectamente puede subir la tasa de Primera Categoría para igualarla con la marginal máxima. Como es un sistema atribuido, desde el punto de vista de la recaudación tiene un impacto neutro. Se podría incluso subir a 35% la tasa para efectos de igualar y eso podría significar simplificar el sistema y no tiene mayor impacto en la carga tributaria de las personas.

La propuesta original del sistema atribuido, incluso antes del envío del proyecto de ley, era un sistema donde la tasa de la empresa era igual a la tasa marginal de las personas, que es un 35%. Ese modelo tenía impactos relevantes en términos de simplicidad, los que después se perdieron.

Si esas dos tasas son iguales, no existiría este problema tan debatido de que alguien tuviese que pagar impuestos por una renta no percibida, porque en un sistema con tasas igualadas el impuesto ya se cumplió a nivel de la empresa y a nivel de la persona -o dueño de la empresa- lo único que hay es una eventual devolución de impuestos. Hago hincapié en que esta era la idea original del sistema atribuido.

- ¿Qué hay detrás de esta ventana que abre el ministro Valdés? Se ha dicho que hay mucha presión del empresariado ante el complicado momento económico...

- Es difícil saberlo, pero yo no creo que el ministro esté cediendo a presiones por bajar la carga tributaria, porque él mismo puso como condición que no se muevan las tasas. Entonces, pienso más bien que él quiere tener la posibilidad de simplificar algunas cuestiones que pueden haber quedado un poco enredadas y que por la vía administrativa no es posible hacerlo.

- Aparte de la interacción de los sistemas, ¿qué otras cosas quedaron enredadas en la reforma?

- Además de la coexistencia de los regímenes, que de por sí es algo muy complejo, yo nunca fui partidario de incorporar dentro de la renta atribuida una serie de registros que se introdujeron, alrededor de siete u ocho.

Muchos dijeron que esto era como tener varios FUT. Esa afirmación me parece una exageración, pero también creo que esos registros no son necesarios, encuentro que están de más. Yo lo manifesté en su minuto, ya que eran complicados y no aportaban mucho. La idea de fondo de esos registros es que se pueda determinar cuándo una empresa está distribuyendo cantidades superiores a la utilidad tributaria que pagó Primera Categoría. Y en la medida que ese exceso no se explique por rentas exentas o diferencias temporales de las reglas contables, en el fondo se asume que ahí hay evasión.

- O sea, ¿parte de la mala fe del contribuyente?

- Puede ser. Pero el punto es que no tiene mucho sentido porque nadie en su sano juicio va a evadir para, posteriormente, revelar esa evasión en una planilla. Yo siempre creí que no era necesario establecer esos registros. Además, uno lee el articulado y la verdad es que cuesta mucho entenderlo.

- ¿El ministro debería abrirse a modificar legalmente este tema?

- Yo de frentón lo haría. El sistema de renta atribuida originalmente era tan sencillo como tomar la utilidad declarada por la empresa y asignársela a los dueños de la empresa. Nada más que eso.

- ¿Qué otro tema quedó desordenado en la bajada más técnica?

- Yo entiendo que hay cosas que puedo decir y que nunca se harán porque son cambios muy radicales, pero creo que los dos regímenes es una complicación muy grande y, por lo tanto, si pudiera modificar la reforma a mi gusto, eliminaría el régimen semi integrado.

¿Por qué? El régimen semi integrado está pensado para los grandes empresarios, para quienes pagar de frentón un 35% era mucho. Lo que busca es que en la medida que no se distribuyan utilidades, se pague sólo el 27%. Ahora, si uno hace los cálculos, uno se da cuenta de que un empresario que retira el 20%, está pagando más o menos 32% en promedio.

Si hago otro ejercicio y suponemos que un gran empresario paga el 27% por la utilidad que ganó este año y esa misma utilidad la retira en 20 años más: en valor presente, eso también es en torno a 32%. Entonces, ¿por qué no pensar ahora en eliminar el semi integrado y derechamente dejar un sistema atribuido con una tasa del 32%? El semi integrado lo que busca es que finalmente los empresarios paguen en torno al 32%.

Ahora, eso no le gustaría a muchos parlamentarios probablemente porque sería bajar la tasa marginal máxima del 35%. Ahí, tengo otra alternativa: dejemos sólo el sistema atribuido con una tasa del 30% para las empresas y 30% como máxima marginal del Global Complementario, y además introduzcamos un impuesto adicional de 5% sobre las rentas percibidas que excedan 120 UTA. Así, se mantiene el 35% y no tendría un efecto negativo en recaudación y también se cumple el objetivo del semi integrado de que los empresarios no tengan que pagar de inmediato un 35%.

- Pero los empresarios y otros expertos proponen lo opuesto: eliminar renta atribuida y dejar sólo integración parcial, incluso adelantando el incremento de la tasa a 27%.

- Yo no veo tanta complejidad en la renta atribuida, sobre todo si uno iguala las tasas. No me parece factible dejar sólo integración parcial porque eso sería pésimo para las PYME. Ahí uno diría “ustedes parten, sea cual sea su nivel de ingreso, pagando como base el 35% del 27%”.

Como en el semi integrado hay una parte del crédito que no se puede recuperar, eso se transforma en un impuesto mínimo. Imagínate un pequeño empresario cuya utilidad hoy está bajo el tramo exento y que igual deberá pagar ese impuesto mínimo.

- ¿Qué otro tema lo inquieta dentro de la reforma?

- No diría que es un error, pero en el régimen del 14 ter me he ido dando cuenta que en el ánimo de mejorarlo en términos de favorecer la liquidez de las empresas, el sistema perdió en parte su simplicidad.

Me he enterado que al hacerse en base a caja, eso lleva a que se requieran una serie de registros que antes no eran necesarios. Lamentablemente en el 14 ter, por resolver estos temas de liquidez de las empresas, se terminó complicando algo. Me han comentado que nuestras instrucciones en el SII llevan a que sea necesario pedir unos registros que lo hacen más complejo.

- ¿Este punto debería ser objeto de cambio legal?

- Sí, podría ser susceptible de simplificarse.

- ¿Qué consejo le daría al ministro Valdés en esta etapa?

- Le aconsejaría concentrarse en simplificar la reforma, básicamente porque esto terminó haciéndose contra el tiempo. Sin duda que debe haber muchos espacios de simplificación y creo que ahí es donde hay que poner el foco. Y, al mismo tiempo, le aconsejaría recoger opiniones, abrir la discusión sobre todo con técnicos, no tanto con políticos ni empresarios.

- ¿Hay un peligro de que los empresarios abran mucho la discusión?

- Por supuesto, aquí es más bien un tema de los especialistas. Ahora se trata que desde una mirada más técnica hacer más simple la reforma.

No hay que tener miedo a hacer cambios a la reforma, hay que estar abierto a perfeccionar. Pero sí quiero reiterar que hay pilares que no se pueden tocar.

A UN AÑO DEL ACUERDO: "QUIZÁ LA REFORMA SE HIZO EN UN GRUPO DEMASIADO CERRADO"

- El miércoles se cumplió un año del protocolo de acuerdo.

- Siendo práctico, creo que el acuerdo fue positivo en la medida que permitió que se aprobara una reforma tributaria contundente. Hace dos o tres años, nadie habría pensado en una reforma de esta magnitud.

Pero, a diferencia de lo que plantean muchos, de que la reforma que envió el gobierno era muy mala y que tras el acuerdo salió una reforma buena o menos mala, yo pienso todo lo contrario: al Parlamento se envió una reforma bastante buena y salió otra menos buena.

- ¿Derechamente mala?

- No sería tan categórico para decir que es mala, pero es menos buena.

- ¿Es verdad que cuando se diseñó la reforma siempre hubo la convicción de que habría que ajustarla legalmente luego?

- Yo tengo la sensación de que en una reforma tan grande y redactada en un tiempo breve, es probable que uno vaya encontrando situaciones que hay que corregir. Seguramente debe haber más de algún error que se podrá aclarar vía la normativa del SII, pero otros por la vía legal.

- Me cuesta responder si se cedió mucho o poco. Entiendo que siempre hay que ceder y, en ese sentido, se logró sacar adelante la mayor reforma al sistema en los últimos 30 años. Ahora, desde el punto de vista técnico se cedieron muchas cosas que a mí no me gustaron: no sólo la creación del régimen semi integrado, sino lo que se cedió en impuestos a las bebidas alcohólicas, en las ganancias de capital de los bienes raíces, y así varias cosas. Pero entiendo que era necesario para lograr un acuerdo. También era relevante que la reforma tuviera un amplio consenso y legitimidad.

- ¿No le queda la sensación de una derrota para los "cerebros" de la reforma, como usted, Alberto Arenas, Alejandro Micco y Alberto Cuevas?

- Yo puedo opinar en función de lo que dice el ministro: van a ser cambios que no afecten los elementos principales de la reforma, por lo que entiendo que no pone en cuestión lo principal que ya se aprobó. Además, sería un retroceso hacer cambios muy profundos, costó mucho hacer esta reforma. A pesar de todo, cuando la reforma entre en rigor y se recauden los tres puntos del PIB, Chile va a seguir siendo el penúltimo país en la OCDE en términos de carga tributaria, sólo por sobre México. Entonces, no estamos hablando aquí de un cambio copernicano.

- Como ciudadano, ¿lo dejó satisfecho la manera en que se cerró el acuerdo?

- Difícil pregunta (se ríe). Mi sensación es que lamentablemente en estas negociaciones se terminaron sacrificando varios elementos relevantes del proyecto original.

- ¿Qué autocrítica hace del proceso?

- Tengo una en el sentido del equipo que trabajó más directamente en la reforma, que es que tal vez fue un trabajo muy cerrado. Hubiese sido mejor plantear un estudio sobre la reforma un poco más amplio, invitando a participar a más gente. Me refiero al grupo que trabajó la propuesta final en el ministerio, donde estuve yo, Micco, Cuevas y Fernando Dazzarola, todo coordinado por el ex ministro Arenas. Me he dado cuenta que cuando la gente tiene la posibilidad de opinar y de participar, siente que las cosas son suyas también. Por lo tanto, las críticas son menores y más constructivas. Había muchas críticas infundadas, pero a lo mejor se alimentaban en ver la reforma como una cosa ajena. Siempre es bueno invitar y ahí es donde quizá se falló, en hacer esto en un grupo demasiado cerrado.

"LA VERDAD ES QUE ME SIENTO COMO UNA VÍCTIMA DE LA POLÍTICA"

El ingeniero defiende a Arenas, señalando que ambos obraron "de buena fe" y que hoy desconfía transversalmente de la política.

La noche del martes, el nombre de Michel Jorratt volvió a remecer al mundo político. En horario prime, 24 Horas reveló los detalles de la declaración que prestó el ingeniero civil ante el Ministerio Público a fines de junio, donde afirmó que existieron presiones desde el Ministerio del Interior -encabezado en ese momento por Rodrigo Peñailillo- y de la oposición, apuntando al senador de la UDI Juan Antonio Coloma. En su testimonio, el ex director del Servicio de Impuestos Internos (SII) también apuntó al ex ministro de Hacienda, Alberto Arenas, como el nexo entre él y el recaudador de campañas y operador político del PPD, Giorgio Martelli, a quien emitió boletas por una serie de informes que luego servirían como insumos para el diseño de la reforma tributaria aprobada en septiembre del año pasado.

En este pasaje de la entrevista, Jorratt habla por primera vez luego de la filtración de su declaración del costo personal que ha asumido tras su paso por el servicio público. Se declara como un desconfiado transversal de la actividad política, defiende al ex jefe de las finanzas públicas e inclusive a la jefa de gabinete del mismo, Andrea Palma, a quien atribuye el rol de una mera mensajera de los "recados" que mandaba Interior para frenar la investigación de los casos Penta y SQM.

- En su declaración ante los fiscales señaló que el ex ministro Arenas fue el nexo con Giorgio Martelli. En lo personal, ¿se siente engañado por Alberto Arenas?

- No, en ningún caso me siento engañado, yo parto de que tanto él como yo actuamos de buena fe. Aquí había un trabajo que era necesario hacer, una propuesta de reforma tributaria, él me invitó a trabajar en eso y yo acepté porque sentía que tenía mucho que aportar porque soy especialista en esto. Yo dudo que él supiera cómo se financiaba esta empresa y no creo que él haya estado tan metido en la parte más de generación y financiamiento de esta empresa, pienso que no.

- ¿Asume buena fe de parte de él?

-Sí, totalmente.

- ¿Y del ex ministro Peñailillo?

-Es que yo a él lo conozco tan poco que ni siquiera me atrevería a opinar sobre sus intenciones.

- Pero él le hizo varias solicitudes para frenar la investigación, incluso la de sacar con camiones la contabilidad de SQM para que no la consiguiera el Ministerio Público.

- Yo me comprometí con el fiscal a no divulgar mi declaración ni hablar sobre ella. Yo no lo he hecho. Entonces, a pesar de que aparentemente se filtró en varios lados, yo quiero mantener ese compromiso.

- Han pasado casi dos meses desde su salida de Impuestos Internos. ¿Con qué sensación queda respecto a la política? ¿Está decepcionado? ¿Le gustaría volver a trabajar en política?

Me quedo con la sensación de que en política todo vale. Yo tampoco me acerqué mucho a la política, pero me siento como una víctima de la política. Y la verdad es que, por el momento, no tengo ganas de tener ningún rol cercano a la política.

- ¿Se siente decepcionado con alguna persona en particular? ¿Con la presidenta Bachelet quizá?

- No me atrevería a dar nombres en particular. No sé con quién me podría sentir decepcionado.

Lo único que sé es que en estas situaciones uno termina desconfiando de todo el mundo. Si me pregunta en quién confiaría y en quién no confiaría, no sabría qué responder.

- ¿Tanto en el oficialismo como en la oposición?

- De ningún lado.

- ¿Cuál es la autocrítica que hace respecto a cómo actuó ante las presiones? ¿Le faltó ser más enfático, golpear la mesa o denunciar las presiones ante la presidenta Bachelet?

- Yo en algún minuto dije que no había recibido presiones y que si las recibía presentaría mi renuncia. ¿Por qué no lo hice? Porque mi jefe era Alberto Arenas y Alberto Arenas nunca me presionó.

De otros lados, sí hubo presiones, pero lo importante es que nada de eso determinó el actuar de Impuestos Internos. Yo como director hice todo lo que tenía que hacer y eso es lo importante. Por eso no vi la necesidad de denunciar ante la presidenta.

- ¿Debiera haber sido más firme en rayar la cancha? En su momento lo hizo Cristián Vargas al decir que la política no puede influir en el actuar del servicio.

- Es que no es necesario golpear la mesa cuando uno está actuando correctamente. ¿Qué importa cuánto me presionen si yo finalmente hago lo que hago? Eso es lo que vale, más que golpear la mesa, los hechos valen. Y en los hechos, el servicio hizo todo lo que había que hacer.

- ¿No siente que hubo ningún tipo de presión del ex ministro Arenas a través de su jefa de gabinete, Andrea Palma? ¿O ella fue una mera mensajera?

Sí, sólo eso. De hecho, cuando le decía a usted que después de esto no sé en quién confiar y en quién no, si tuviera que dar el nombre de una persona en quién confío es en Andrea Palma.

-¿Confía en ella más que en Alberto Arenas?

- Sí.

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