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Entrevista de Bachelet pone paños fríos a visión de que nombrar a Rodrigo Valdés y Jorge Burgos fue un giro al centro

Entrevista de Bachelet pone paños fríos a visión de que nombrar a Rodrigo Valdés y Jorge Burgos fue un giro al centro

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La Mandataria salió a explicarse a pocos días del cónclave oficialista a través de una entrevista en La Tercera. La frase “quienes crean que Burgos y Valdés llegaban para cambiar el rumbo de la Presidenta hicieron una lectura equivocada», fue la que más ruido hizo entre algunos empresarios y ejecutivos del sector privado.


La Presidenta Michelle Bachelet salió a explicar, en una entrevista publicada ayer en La Tercera, la nueva hoja de ruta del llamado «segundo tiempo» de su administración, anunciado en el cónclave oficialista.

El encuentro de hace una semana generó incertidumbre entre sus socios más centristas de la Nueva Mayoría y también en el sector privado, que había visto con buenos ojos la llegada de Jorge Burgos y Rodrigo Valdés al Gobierno.

Con respecto al concepto ‘realismo sin renuncia’, la jefa de Estado declaró compartir «plenamente» el escenario planteado por los ministros Rodrigo Valdés y Jorge Burgos, en el sentido de que tenemos que actuar de manera realista».

«Realismo puede querer decir a veces ‘mira, esto que yo había dicho que iba a hacer, no se puede’. Pero tú puedes decir –por ejemplo– ‘mire, vamos a focalizarnos en 20 hospitales y si podemos hacemos más de 20’. Eso es realismo“, explicó.

Dijo, además, que hay mucha interpretación que no refleja para nada lo que pasó en el cónclave, para nada. “Fue una conversación muy abierta, muy franca, con todos, y sin duda puede haber personas con puntos de vista diferentes, porque en la Nueva Mayoría hay matices. Sin embargo, yo diría que el cónclave fue percibido por todos como muy exitoso, en el sentido de que aquí lo que necesitamos es avanzar unidos tras una hoja de ruta común y que estamos todos de acuerdo con aquello», agregó Bachelet.

Asimismo, respondió a las críticas de algunos sectores de la Nueva Mayoría y del empresariado que reclamaron por la falta de un análisis económico durante el cónclave: «En mi discurso inicial me referí al tema de la economía, pero el objetivo del cónclave no era hacer un seminario sobre economía. No era discutir las siete medidas para evitar el desempleo. Para eso hay otros espacios. El ministro se ha reunido con los partidos, ha sincerado claramente cuál es nuestro diagnóstico. El objetivo del cónclave era definir una hoja de ruta más bien política de los grandes elementos, donde la economía es importante, pero para definir cómo enmarcamos el conjunto de las tareas».

«Imagino que muchos querían que dijera ‘vamos a retirar tal proyecto de ley y vamos a retirar tal otro’. Sé que hay gente que quiere eso. Hay gente que dijo el año pasado: ‘Presidenta: mate el programa, salve al gobierno’. Hay personas que no quieren que haya cambios en este país, y eso es porque defienden determinados intereses, lo que es legítimo. Pero parece que algunos leyeron sólo la palabra ‘realismo’ y no escucharon el ‘sin renuncia’», insistió Bachelet.

Ante la pregunta de si el ajuste ministerial fue correctamente leído por la opinión pública, la Mandataria respondió: «Los presidentes tomamos decisiones cuando creemos que hay momentos políticos o económicos que ameritan tener nuevas personas en esas responsabilidades. Me imagino que fue bien leído en el sentido de que los cuatro ministros del comité político son personas respetadas tanto en la Nueva Mayoría como en el mundo de la oposición y el empresariado. Ahora, si la lectura hubiera sido que los nuevos ministros llegaron para cambiar el rumbo que la Presidenta defina, hubiera sido una lectura equivocada, porque cada vez que tomo decisiones, lo converso con ellos. Todas las decisiones que tomo lo hago escuchando lo que dicen todos mis ministros y, por cierto, los del equipo político».

Consultada por la posibilidad de un «giro al centro», Bachelet dejó en claro: «En inglés hay una expresión que se llama wishful thinking. Yo creo que era lo más parecido a un wishful thinking, pero la verdad es que no quisiera colocarle un apellido, porque nuestro giro es y será siempre ciudadano. Era hacerse cargo de una nueva situación, que no es ni más de izquierda, ni más de centro, ni más de derecha. Es decir, ‘aquí estamos en una nueva situación política y económica’, entonces cuáles son las tareas más importantes, cómo priorizamos. El ministro Burgos y el ministro Valdés cuentan con toda mi confianza, al igual que los ministros Díaz y Eyzaguirre».

En esa línea, la jefa de Estado reconoció que «hay un escenario más estrecho desde el punto de vista económico, pero hay cuestiones que nos parecen trascendentales, que no se renuncia».

El presidente del directorio de uno de los grandes grupos económicos opinó que, más que aclarar, lo que dijo la presidenta confunde. Pero añadió que hay de dejarle el beneficio de la duda y ver qué termina haciendo Valdés con la Reforma Laboral y con el perfeccionamiento de la Tributaria, cuyos detalles deberían ser revelados esta semana por Hacienda.

Un ejecutivo de sector financiero fue más crítico y expresó que la Presidenta “perdió una oportunidad de mandar una señal clave”. Y especuló que el mercado podría hacer una lectura negativa y castigar al peso este lunes.

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