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Bolsa deja atrás escepticismo inicial y con resistencia mínima acuerda por fin su desmutualización

Bolsa deja atrás escepticismo inicial y con resistencia mínima acuerda por fin su desmutualización

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Menos de dos años le costó a Juan Andrés Camus cumplir una de sus principales promesas como presidente de la Bolsa de Santiago. Ayer, con amplia mayoría, los accionistas de la entidad le dieron el vamos a un proceso de desmutualización que era demandado por la propia SVS. Se trata de un paso concreto para modernizar el mercado chileno y dejar atrás los fantasmas que han manchado su reputación. Ahora la pelota la tiene el regulador, para luego proceder al respectivo canje de acciones en dicha institución.


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Conflicto de interés. Esa ha sido una de las críticas históricas que ha sufrido la Bolsa de Comercio de Santiago, pues su independencia para fiscalizar y sancionar a intermediarias, que al mismo tiempo son dueñas de la institución, ha sido un asunto que en reiteradas ocasiones se ha puesto en duda; sin embargo, hoy parece ser tema del pasado.

En menos de dos años como presidente de la Bolsa, Juan Andrés Camus logró concretar una de sus principales promesas luego de que los accionistas de la entidad aprobaran desmutualizar la institución, es decir, ya no será necesario que un corredor tenga que ser al mismo tiempo accionista de la entidad para operar.

Esta desmutualización es una demanda que el mercado ha arrastrado por años y que la misma SVS ha venido empujando por lo menos desde 2009, cuando el entonces titular de la entidad, Guillermo Larraín, fijó cinco principios básicos para modernizar el mercado de capitales chileno. La presión sobre este tema solo ha venido aumentando, pues apenas asumió Carlos Pavez como superintendente, fijó este asunto como prioridad, incluso llamando la atención de corredores que no veían con buenos ojos este “pauteo” del regulador.

Así, la Bolsa dio un paso concreto para modernizar el mercado local, una cruzada a la cual también se ha alineado la SVS. Por más que hoy la industria accionaria no sea del todo atractiva debido a su profunda caída en montos transados, se espera que haya menos barreras de entrada para nuevos actores que quieran participar del principal parqué del país.

Solo con seis votos en contra, el 79,2% de los accionistas aprobó modificar los estatutos de la Bolsa para proceder a su próxima desmutualización.

Los nuevos estatutos incorporan al mismo tiempo un límite a la concentración de la propiedad de la Bolsa, de tal manera que ninguna persona, natural o jurídica, en forma individual o conjuntamente con personas relacionadas, pueda poseer, directa o indirectamente, más del 25% de la propiedad de la sociedad.

Los accionistas también aprobaron una reforma al gobierno corporativo y la obligación de contar en el directorio de la entidad –integrado por 11 miembros– con al menos tres directores no vinculados a las corredoras ni a la misma Bolsa, además de la creación de comités de usuarios con la participación de representantes de emisores de valores, inversionistas y corredores, y la obligatoriedad de tener su propio Código de Buen Gobierno Corporativo, entre otras materias.

“Tanto para el directorio que presido, como para mí, es importante enfatizar que la aprobación de estas modificaciones generará un impulso trascendental para el desarrollo de la Bolsa, consolidando su modernidad y fortaleciendo su liderazgo tanto a nivel local como internacional, agregando valor a sus accionistas y a todos los participantes del mercado de valores. La desmutualización, además de disociar la propiedad de la Bolsa de la posibilidad de ejercer como corredor en ella, introducirá mayores grados de competencia, fortalecerá nuestro mercado de capitales e incorporará mayores niveles de eficiencia y transparencia, beneficiando tanto a los emisores como a los inversionistas e intermediarios que participan de él”, dijo Camus.

Así es como hoy parece quedar muy atrás el escepticismo inicial que había sobre este proceso, pues no solo se trataba de una demanda añosa, sino de una cuestión que encontraba resistencia en los propios corredores. En alguna ocasión, Jaime Larraín Vial, ex director de la Bolsa, planteó reparos respecto a que desmutualizar el mercado podría traer consigo accionistas “inapropiados” en la propiedad de la Bolsa.

Ahora la pelota la tiene la SVS

Con el cambio, la propiedad de la Bolsa de Santiago no estará constituida por 48 acciones, sino por 48 millones. Sin embargo para que se realice este canje de acciones, los nuevos estatutos tendrán que ser aprobados por la SVS.

Se espera que este proceso termine de concretarse el segundo semestre del próximo año. El canje de títulos de la Bolsa busca potenciar un aumento de la liquidez de los mismos y así facilitar la negociación de las acciones de la propia sociedad en el mercado.

La garantía prendaria sobre la acción de la Bolsa –actualmente exigida para ejercer las funciones de corredor– se reemplazará mediante una garantía operacional enterada para respaldar el cumplimiento de las obligaciones de los corredores contraídas con la institución y los demás corredores. El monto de esta garantía operacional se determinará basándose en variables de riesgo como los montos transados y el patrimonio del corredor respectivo, entre otras. Según comunicó la entidad, se contempla establecer como monto mínimo de la garantía operacional las UF 20.000 y como monto máximo las UF 100.000.

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