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Los costos de una estrategia deficiente en pro crecimiento

por 18 octubre, 2016

Los costos de una estrategia deficiente en pro crecimiento
"Si verdaderamente se quiere avanzar en el largo plazo, el país debe seguir una estrategia pro crecimiento. Para ello las políticas económicas deben cambiar de rumbo, focalizándose más en la innovación como un motor de desarrollo destinado a incrementar la productividad de los factores productivos y la competitividad del país, para así volver a la ruta del crecimiento".
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Es muy grato retomar la columna "Panorama Socioeconómico" que habíamos estado escribiendo alternadamente, por más de cuatro años, con la economista Leidy García de la Universidad Católica del Maule y, en algunos casos, con la colaboración de colegas de nuestras instituciones. Dicha metodología de trabajo la seguiremos aplicando en el futuro para analizar temas de relevancia de la coyuntura económica y social, con énfasis en la Región del Maule.

Respecto a la economía chilena, aunque se mantiene relativamente estable en el contexto internacional, las tendencias de ciertas variables claves para la economía muestran señales preocupantes para el futuro del país, y en especial para la Región del Maule, por ser una de las regiones más pobres y con los salarios más bajos que el promedio nacional.

Por ejemplo, desde el año 2013 a la fecha los niveles de confianza empresarial disminuyeron en forma importante, lo que probablemente repercutió negativamente en los niveles de inversión del país. La reducción del índice de confianza empresarial, quizás es el resultado de una serie de reformas implementadas por el gobierno y por las futuras reformas en discusión.

Lo que sin lugar a dudas genera incertidumbre en los agentes económicos, especialmente en el sector empresarial, quienes tienen que enfrentar nuevas reglas del juego o costos financieros en pro de ciertas políticas sociales. Por otro lado, el déficit fiscal ha ido creciendo, derivado de la reducción de los ingresos del Estado por el menor precio del cobre y el mayor gasto para apoyar ciertas políticas redistributivas.

Como resultado de lo anterior, la economía chilena está creciendo a tasas anuales en promedio menores al dos por ciento en los últimos años, lo que sin lugar a dudas afecta la recaudación del Estado y las posibilidades de ampliar significativamente las políticas redistributivas o reducir el déficit fiscal, disminuye la creación de empleos de calidad, y en general limita las oportunidades para la población. Esto se refleja en la propuesta del Ejecutivo de incrementar apenas un 2,7% el presupuesto para el 2007, con énfasis principales en educación, salud y seguridad. Al menos dicho incremento es prudente para no aumentar considerablemente la deuda fiscal, pero es superior a las expectativas de crecimiento del país.

Si verdaderamente se quiere avanzar en el largo plazo, el país debe seguir una estrategia pro crecimiento. Para ello las políticas económicas deben cambiar de rumbo, focalizándose más en la innovación como un motor de desarrollo destinado a incrementar la productividad de los factores productivos y la competitividad del país, para así volver a la ruta del crecimiento. Esta será la única manera de generar empleos de calidad e ingresos fiscales sustentables para financiar las políticas sociales requeridas por el país.

Arcadio Cerda Urrutia
Decano Facultad de Economía y Negocios
Universidad de Talca

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