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Reducir incertezas para volver a crecer: el mayor desafío de cara a 2017

por 3 enero, 2017

Reducir incertezas para volver a crecer: el mayor desafío de cara a 2017
"Uno de los mayores riesgos que enfrentará nuestra economía el 2017 es que se concrete la amenaza del downgrade o que otras agencias clasificadoras se sumen a la advertencia de Fitch y terminen por afectar el costo de financiamiento del fisco, de empresas y personas. Para ello será fundamental mantener el compromiso con la disciplina fiscal y, en lo posible, reforzar el ancla fiscal y seguir avanzando en mejorar la institucionalidad, por ejemplo –como lo recomendó el FMI– fortaleciendo el Consejo Fiscal Asesor para apuntalar la credibilidad del gobierno respecto a sus cuentas".
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El mundo crecerá más el 2017, de acuerdo a todas las proyecciones disponibles. Esa es la principal razón para estar moderadamente optimista de cara al año que comienza.

Este mayor crecimiento estará liderado por EE.UU. que experimentaría una aceleración en su ritmo de expansión, al igual que América Latina, que volvería a crecer después de la fuerte recesión sufrida este año. La Eurozona con un crecimiento estable y China que continuaría con su gradual proceso de desaceleración, terminan de configurar un panorama que hoy se proyecta algo más auspicioso en materia de crecimiento, aunque no exento de riesgos.

Estos riesgos son variados, pero dentro de los más visibles están la incierta implantación del nuevo gobierno de EE.UU. y el nutrido calendario de elecciones en Europa. Este último incluye al menos a Alemania, Holanda y Francia, países donde el debate migratorio y el temor al terrorismo están elevando las opciones de candidatos contrarios a la integración regional. En el mediano plazo, los riesgos se centran en China y su capacidad para abordar las reformas que atajen el endeudamiento del sector privado y la sobrecapacidad de las empresas públicas.

La Reserva Federal volverá a subir las tasas de interés en EE.UU., pero el alza será moderada, de manera que las condiciones de financiamiento externo para economías como Chile seguirán siendo favorables. Por su parte, los términos de intercambio mejorarían de la mano de un mayor precio del cobre y un alza menor en el precio del petróleo respecto a los promedios que ambos commodities mostraron durante 2016.

En Chile, las proyecciones de crecimiento de consenso se ubican en torno a 2% (BBVAe 1,9%). Inflación controlada y menores tasas de interés; mejores perspectivas para el sector minero y, de concretarse, una recuperación de la confianza permitirían anticipar, pero no asegurar, una recuperación del crecimiento hacia la segunda parte del año. Esta no es una cifra para celebrar, es insuficiente e inferior al crecimiento potencial. Si se considera que el cuarto trimestre de 2016 está terminando con un crecimiento menor a 1% y que 2017 partirá con un dinamismo similar, se requiere que todas las noticias buenas se den en conjunto para que en el segundo semestre ocurra efectivamente una aceleración a tasas más cercanas al potencial.

Específicamente, ¿qué se necesita para que se concrete esta proyección? Primero, una mayor confianza de los agentes económicos que dé el sustento necesario al crecimiento del gasto en consumo de las familias y, principalmente, para que se materialice el aumento de la inversión fija proyectado. Para que esto ocurra será necesario, al menos, que no se generen nuevos focos de incertidumbre legal y regulatoria y, por cierto, será condicional al debate político que tendremos el 2017 de cara a las elecciones presidenciales. Las perspectivas de crecimiento para los próximos cuatro años no son independientes de quien gobierne y cuál sea el equipo económico elegido.

Segundo, si se concretan las proyecciones de los gremios, el sector minero, que se contraerá en torno a 3% este año, volverá a crecer en 2017. El precio del cobre habría alcanzado en 2016 el piso de este ciclo bajista que se extendió por cinco años. Además, se proyecta un buen año para los sectores exportadores distintos de la minería. Un crecimiento acotado de los costos laborales y un mayor tipo de cambio serán claves para sostener la competitividad de las exportaciones este año.

Por el lado de la demanda, la baja inflación prevista permitirá que el Banco Central inicie un proceso de expansión monetaria que implicará “al menos” dos recortes de tasas de interés, abaratando el costo del crédito para las familias y empresas, pero también actuando a través de los otros canales conocidos para la política monetaria. Si a esto sumamos un ajuste moderado del mercado laboral y mayores niveles de confianza, hay razones para proyectar un marginal mejor desempeño del consumo privado. Recordemos que el consumo público no tendrá el rol de los últimos tres años, dado el moderado crecimiento contemplado en el Presupuesto.

En materia fiscal, uno de los mayores riesgos que enfrentará nuestra economía el 2017 es que se concrete la amenaza del downgrade o que otras agencias clasificadoras se sumen a la advertencia de Fitch y terminen por afectar el costo de financiamiento del fisco, de empresas y personas. Para ello será fundamental mantener el compromiso con la disciplina fiscal y, en lo posible, reforzar el ancla fiscal y seguir avanzando en mejorar la institucionalidad, por ejemplo –como lo recomendó el FMI– fortaleciendo el Consejo Fiscal Asesor para apuntalar la credibilidad del gobierno respecto a sus cuentas.



En materia de reformas, veremos los efectos de la implementación de la polémica reforma laboral y, probablemente, durante el año tendremos el debate de la reforma al sistema de pensiones y la nueva ley de bancos. Respecto de esta última, cabe mencionar que, en general, todos los bancos están preparados para los eventuales requerimientos de capital adicionales y los anuncios de gradualidad para adaptarse a las nuevas condiciones son bienvenidos.

Finalmente, mi deseo para este año es que sea posible lograr acuerdos entre el sector público y los privados para retomar mayores tasas de crecimiento y se trabaje de forma decidida para recomponer la confianza entre los distintos actores de la sociedad. En el ámbito político, que se evite la generación de nuevos focos de incertidumbre vinculados a las agendas programáticas de los candidatos presidenciales y que el crecimiento económico vuelva a ocupar el rol protagónico que nunca debió perder.

Hermann González
BBVA Research

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