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¿Efectividad del impulso monetario?

por 16 marzo, 2017

¿Efectividad del impulso monetario?
Existe entonces cierta holgura para que el Central dé una mano a la desacelerada actividad económica nacional. Sin embargo, surge la también razonable interrogante de cuán efectivo sería este impulso monetario: ¿será suficiente para empujar el estancado crecimiento? ¿Qué pasa si nos damos cuenta de la pérdida de efectividad del estímulo monetario? ¿Qué quedaría por hacer? Estas dudas aparecen por la prolongada desaceleración que vive Chile, más larga de lo esperado por gran parte del mercado.
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En la última reunión mensual de política monetaria, efectuada el 14 de febrero de 2017, el consejo del Banco Central de Chile acordó mantener la tasa de política monetaria (TPM) en el nivel de 3,25% nominal anual que traía del mes anterior. Recordemos que recién en enero del presente año se produjo el primer recorte de 25 puntos base en la TPM, luego de pasar todo el año 2016 con una tasa de referencia de 3,50%.

En su comunicado, el Central manifiesta que las cifras de actividad y demanda continúan mostrando un débil desempeño de la economía, aun cuando el mercado laboral mantiene las tendencias previstas.

Si bien el último Imacec de enero anotó una variación interanual de 1,7% que superó las expectativas del mercado para el primer mes del año, existe consenso de que esto no es suficiente para pensar en brotes verdes o una recuperación fuerte y clara de la economía nacional, es más, los datos venideros de febrero (Imacec) debieran ser bastante débiles e incluso con alta probabilidad de ser negativos influenciados por los desastres naturales ocurridos en dicho mes.

Cabe recordar que el rango meta de inflación establecido por el propio Banco Central está entre 2%-4% anual (centrado en 3%). Con el IPC de febrero que marcó 0,2%, la variación anual (12 meses) de los precios en Chile llega a 2,7%. Es decir, estamos en estos momentos con una inflación dentro de los márgenes del rango meta.

Dado el contexto, por un lado, de una débil actividad económica y, por otro, de una inflación encausada en los márgenes razonables y sin grandes riesgos en el corto plazo, parece razonable esperar en lo sucesivo que el Banco Central realice algunos recortes adicionales en la tasa de interés para estimular la actividad y la demanda interna. De hecho, en el mismo comunicado el Consejo estima que, en el escenario más probable, se hará necesario incrementar el impulso monetario en el corto plazo.

Existe entonces cierta holgura para que el Central dé una mano a la desacelerada actividad económica nacional. Sin embargo, surge la también razonable interrogante de cuán efectivo sería este impulso monetario: ¿será suficiente para empujar el estancado crecimiento? ¿Qué pasa si nos damos cuenta de la pérdida de efectividad del estímulo monetario? ¿Qué quedaría por hacer? Estas dudas aparecen por la prolongada desaceleración que vive Chile, más larga de lo esperado por gran parte del mercado. Además, los indicadores de expectativas tanto a nivel empresarial como de consumidores tampoco muestran un dinamismo esperado. Sumemos a lo anterior los últimos ruidos de proyectos de inversión.

El control inflacionario es el objetivo principal de la autoridad monetaria, es vital para la salud económica mantener acotado el nivel de precios y evitar alzas de precios importantes que dañan el poder adquisitivo de las personas haciendo disminuir sus ingresos reales, y esto es particularmente relevante para los segmentos vulnerables, quienes además destinan un mayor porcentaje de sus ingresos al ítem de alimentos, por tanto, se ven más perjudicados con una inflación elevada.

Patricio Ramírez R.
Coordinador Observatorio Económico y Social
Universidad de La Frontera

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