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MERCADOS

Ffrench-Davis: "La Reforma Tributaria no es la culpable de la desaceleración, se heredó de Piñera"

por 5 junio, 2018

Ffrench-Davis:
"El bacheletismo se ha defendido muy mal de esto. Cada vez que uno ve en programas políticos dice 'puchas, cómo los aplanan y no saben, ni siquiera Vidal u otro personero, no manejan las cifras, no entiendo por qué'. Y varias veces he dicho que le voy a escribir a Vidal, pero nunca lo hago, se me olvida, o a Ignacio Walker o a (Aldo) Cornejo, que están sentados en 'Estado Nacional' u otros programas, para que debatamos en torno a las cifras", asegura el economista.
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Estudió en Chicago, pero se ubica nada más lejos de las propuestas de los economistas de esa universidad, conocidos en Chile como los Chicago Boys. El economista y académico de la Universidad de Chile, Ricardo Ffrench-Davis, siempre ha sido un disidente y ha manifestado a viva voz sus desacuerdos con los gobiernos de derecha.

Su año partió acelerado, presentando una nueva edición de su libro Reformas económicas en Chile, 1973-2017, en que el que ha hecho un repaso a los cambios del modelo desde esa fecha: el shock neoliberal que impuso la dictadura, con un crecimiento del PIB mediocre de 2,9% anual entre 1973 y 1989, con enormes altibajos e intenso deterioro distributivo. El retorno a la democracia en 1990 y un crecimiento de 7,1% anual hasta 1998, con cierta mejora distributiva.

En ese mismo texto dedica varias páginas a analizar la salud fiscal del país mientras gobernó Sebastián Piñera en su primer periodo. De allí que le extraña la lectura más bien miope al achacar toda la desaceleración económica al último mandato de Michelle Bachelet.

Sin duda, Piñera fue duro en su cuenta al apuntar los dardos a su antecesora. "Después de una larga fase de gran dinamismo, en que Chile crecía más rápido que América Latina y el mundo, reducía con fuerza la pobreza y se transformaba en una sociedad de clase media, este progreso se vio interrumpido porque descuidamos el valor de los acuerdos y del crecimiento económico", criticó el Presidente el 1 de junio. "Junto al impulso de reformas como la Tributaria y Laboral, generó incertidumbre, debilitó los equilibrios macroeconómicos, frenó la innovación y el emprendimiento y redujo nuestra capacidad de crecer, crear empleos y mejorar los salarios. Además, la inversión y la productividad no dejaron de caer, la responsabilidad fiscal se debilitó y la deuda pública se duplicó. El resultado fue que, durante los últimos 4 años, nuestro país creció apenas un 1,7% en promedio anual", agregó ese día.

Pero el economista pone otro foco a esa mirada. "Efectivamente la situación es apretada, o sea, los gastos exceden a los ingresos y si, como Gobierno, por razones ideológicas, quieres bajar la tasa de impuesto, vas a bajar los ingresos que vas a recaudar. Ahora, ojo, que mucha gente del piñerismo ha dicho que si se bajan los impuestos aumenta la inversión, entonces hay más crecimiento y tú recuperas esa menor recaudación. Pero, más que recuperar la pérdida de ingresos, porque el crecimiento fue mayor, generas un bache. Reagan hizo lo mismo y terminó con un déficit enorme en Estados Unidos que se lo corrigió Clinton un tiempo después", precisó Ffrench-Davis.

-¿Cómo lee el fondo del mensaje?
-Este Gobierno transmite de los acuerdos y de un Gobierno para todos los chilenos y parten con esta colección de ataques al Gobierno anterior, o sea, es una contradicción profunda, no puede estar diciendo cosas tan contradictorias en el mismo momento, alabando los acuerdos y criticando burdamente lo anterior. La Reforma Tributaria no es la culpable de la desaceleración, la desaceleración se heredó de Piñera, los últimos trece meses de su Gobierno estábamos en clara desaceleración, algo que dije en mi libro, cinco áreas claras en las cuales la desaceleración iba en marcha.

-¿Pero en qué estado deja la salud fiscal el Gobierno de Bachelet?
-Sobre el tema de la situación fiscal que aquí se deterioró con Bachelet, claro que se deterioró, pero como lo digo en La Tercera el 18 de marzo de 2018 en una columna, el hecho de que el 2012, no obstante gozar de un precio del cobre de 361 la libra de cobre, el fisco había acumulado pasivos superiores a los activos y había perdido su posición con Piñera. El primer Gobierno de Bachelet le entregó un superávit, el mundo le debía más al fisco que lo que el fisco debía y era una acreedor neto, pero el año 2012 pasó a ser un deudor neto, el fisco, con Piñera. Así, habían acumulado pasivos superiores a los activos y perdido su posición de acreedor neto. Además, los cuatro años del Presidente Piñera mostraron déficits estructurales con una estimación muy favorable del precio del cobre. Piñera no tuvo años de superávits estructurales, sino de déficits estructurales. Y sus pasivos de deuda fiscal se triplicaron de 11 mil a 33 mil trillones: una cifra estratosférica. Lo que siguió es que duplicó la deuda y la critican, pero con Piñera se triplicó.

"Efectivamente la situación es apretada, o sea, los gastos exceden a los ingresos y si, como Gobierno, por razones ideológicas, quieres bajar la tasa de impuesto, vas a bajar los ingresos que vas a recaudar. Ahora, ojo, que mucha gente del piñerismo ha dicho que si se bajan los impuestos aumenta la inversión, entonces hay más crecimiento y tú recuperas esa menor recaudación. Pero, más que recuperar la pérdida de ingresos, porque el crecimiento fue mayor, generas un bache. Reagan hizo lo mismo y terminó con un déficit enorme en Estados Unidos que se lo corrigió Clinton un tiempo después", precisó Ffrench-Davis.

-Rodrigo Valdés dijo que no va a haber ninguna coalición que se pueda mantener en el poder si no se entiende bien con el crecimiento. ¿Dónde debería buscar el punto de equilibrio este Gobierno?

-Por un lado, creo que el bacheletismo se ha defendido muy mal de esto. Cada vez que uno ve en programas políticos dice “puchas, cómo los aplanan y no saben, ni siquiera Vidal u otro personero, no manejan las cifras, no entiendo por qué”. Y varias veces he dicho que le voy a escribir a Vidal, pero nunca lo hago, se me olvida. O a Ignacio Walker o a (Aldo) Cornejo, que están sentados en 'Estado Nacional' u otros programas, para que debatamos en torno a las cifras. Lo otro es voluntarismo y me llama la atención que Larraín, que era un gallo cuidadoso antes de ser ministro con Piñera la primera vez, cómo que se ha soltado las trenzas. Entonces, él ha dicho “se duplicó la deuda”. Ustedes la triplicaron. Tú, Larraín, la triplicaste en el ministerio anterior.

Y hay un tercer elemento. Las dos veces han tenido mucha suerte, heredaron una economía que se había caído en 2009, menos que EE.UU. o Inglaterra, pero se cayó , tuvo crecimiento negativo. Y cuando hay crecimiento negativo, la economía no se destruye, se subutiliza, los empresarios, la infraestructura, los equipos, maquinarias, y el empleo; el empleo baja o la gente se pasa de puestos formales a informales, etc. Pero lo que digo es que todo eso está disponible para retomar la actividad y le tocó el 2010, el primer año de Piñera, que toda América Latina se reactivó porque las platas que estaban lanzando los bancos centrales de Europa y EE.UU. se vinieron hacia el sur, entonces entraron capitales, abarataron dólares, se reactivó la demanda, aumentaron los créditos bancarios, etc. Entonces, la economía chilena pudo aumentar harto su PIB efectivo y eso le pasó durante tres años, creció mucho (5,3%).

-Se plantea una modernización, una simplificación de la Reforma Tributaria, ¿esa es la solución de los problemas de la economía? Se ha comentado también sobre una tasa única a las empresas. 
-Creo que hay dos posturas. La inteligente, la que hemos visto exponer a Micco en los medios: eliminar exceso de cierta información. Es cierto que se les pasó la mano con formularios. Pero hay otra simplificación que es muy regresiva, que favorece al 10% de los chilenos más ricos: volver a lo que se llama la integración del sistema. Una determinada ganancia o ingreso no va a pagar dos veces impuestos, no va a pagar el impuesto a la categoría y después una parte en impuestos complementarios, sino que va a pagar solo una vez.

En la Reforma Tributaria de Bachelet, en las negociaciones, en la cocina, ahí hubo un punto muy positivo, se desintegró el sistema, un tercio del sistema. Se dijo 'como Chile es tan desigual, lo que vamos a cobrarle es lo que gana el capital, y después lo del capital distribuido en utilidades y esas utilidades van a pagar de nuevo impuesto del valor complementario', eso es neto después de haber pagado el 20% o 27% de la empresa. El sistema integrado significa que, cuando tú vas a pagar el global, te devuelven lo que se pagó de impuesto en la empresa. Se llama reintegro tributario. Ellos están proponiendo volver de nuevo a retornar todas esas platas al contribuyente, que es muy regresivo, porque el 10% de los chilenos más ricos son los grandes receptores de los dividendos de empresas. Si se va a reintegrar, eso no es incentivo a la inversión, es incentivo a la distribución de utilidades, a que las empresas distribuyan más utilidades y, entonces, si distribuyen utilidades, le devuelven los impuestos pagados en la empresa al receptor de los dividendos.

-Otro punto que aparece mucho en el debate es la necesidad de una modernización del aparato estatal, de la tramitación de proyectos. ¿Ve acuerdo en este punto? 
-No puede ser que por razones ambientales un proyecto esté detenido durante tres años, es ridículo. Entonces, en ese punto tienen toda la razón y yo no entiendo por qué nuestros ministros de Economía y Hacienda no se preocupaban. Ahí hay que lograr acuerdos a los tres o a los cuatro meses. Si es no, dígase no, se rechaza el proyecto, pero muchos se aprueban años después y eso es un costo para Chile, un costo para el empleo, un costo para el empresario que tiene sus esfuerzos hechos, sus proyectos programados, parte de las inversiones hechas y no le puede sacar provecho porque no se ha terminado la inversión. Pero también está el peligro de que digan 'aaah, adelante todas las inversiones, no importa que destruyan el medio ambiente'. Pero hay que modernizar el aparato del medio ambiente para que responda rápido.

-¿Echó de menos en la Cuenta Pública un anuncio más contundente sobre pensiones?
-Sin duda es un tema complejo. Las AFP existen y no puedes hacer lo que se hizo en Argentina: tomar las platas para destinarlas a otros usos. Ahí yo diría, está mi sesgo, yo era partidario de una AFP pública, única desde el año 81. (...) Evidentemente hay que aumentar las cotizaciones, de alguna parte hay que sacar más plata y una parte, tal como en Europa y EE.UU., es más de las cotizaciones de los trabajadores y la empresa para las futuras previsiones. Ahí están los 4 o 5 puntos de debate entre Piñera y Bachelet y en relación con la empresa que administre esas platas, porque no es lo mismo pasarles a las administradoras para que sigan con lo mismo, porque eso les da poder. Manejan bien la plata, pero les da mucho poder.

Ahora, cabe recordar que Piñera cometió el error, para él y no sé por qué la gente no se acuerda, que al final de la campaña aceptó –cuando empezó a competir con Guillier– moverse hacia el eje de la Nueva Mayoría, de crear un organismo de administración estatal.

Este va a ser un cambio muy relevante, pues las AFP son muy influyentes en el mercado. Ellas distribuyen los directorios entre 50 personas y, entonces, les da un poder enorme estar manejando las platas de los trabajadores. ¡Y es una cantidad de dinero salvaje! 200 mil millones de dólares que manejan año a año y con unos poquitos van defendiendo la concentración del poder y del ingreso.

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