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Los líos del Casino de Talca y la reaparición de los socios del conflictivo Casino de Iquique

por 15 mayo, 2012

Los líos del Casino de Talca y la reaparición de los socios del conflictivo Casino de Iquique
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Una batalla que podría terminar en los tribunales libran los accionistas del Casino de Talca, el noveno en ingresos de los 15 en operación. Por tercer año consecutivo el accionista minoritario, Alejandro Sagredo Madrueño, rechazó el balance y los estados financieros correspondientes a 2011. Esta vez “por no reflejar con claridad la verdadera situación de esta sociedad”.

El abogado Oscar Luis Infante Fernández, uno de los dos directores que representa a Sagredo, impugnó 16 ítemes, entre ellos, el arriendo de tragamonedas a precios fuera de mercado; deudas que no corresponderían al casino, sino a los socios mayoritarios; pago de asesorías sin aprobación del directorio; contratos con el ex presidente del directorio, Jaime Vega, y sus sociedades relacionadas para comprar materiales de construcción sin licitación y por montos que se desconocen.

A través de Inversiones Sagma, Sagredo —dueño de Ferrolusac, distribuidora de materiales para la construcción— y su hermana Gregoria son propietarios del 33%. Daniel Lee Wisecarver Duell, doctorado en la Universidad de Chicago, profesor e investigador de universidades en Norte, Centro y Sudamérica, posee un 46,9%. Y Joe López, empresario de la industria del juego y dueño de un casino en Perú que vendió en 2006, mantiene el 20,1% restante. Los dos últimos son estadounidenses.

Un personaje que cruza esta historia y habría sido un nexo entre los socios, ahora en bandos opuestos, es Luis Fuentealba Meier, hermano del gerente general del Casino de Talca y quien, como socio del Casino de Iquique, fue uno de los protagonistas del mayor escándalo en el negocio de los juegos de azar por las querellas cruzadas entre sus accionistas.

Fuentealba, según uno de los directores de la contraparte y un ex empresario de casinos, sería el dueño de la Corporación Meier, que figura en el balance en el ítem “cuentas por pagar a entidades relacionadas” por un monto de $2.304 millones. Según afirmó el representante de Sagredo en la junta esa deuda no es del casino, sino de López y Wisecarver, “quienes se obligaron a financiar dichos bienes cuando presentaron el proyecto a la SCJ”.

Cuando Fuentealba fracasa en su intento de tomar el control del Casino de Iquique tras una jugada maestra de Miguel Bauzá, el marido de Lily Pérez, emigra a Perú, donde instala salas de tragamonedas. En ese país Joe López era dueño de un casino de juegos e hicieron negocios juntos. “Son amigos de muchos años, tuvieron sociedades en común”, sostiene un empresario conocedor de la industria.

A su vez, Fuentealba y Sagredo, ahora enemigo de López, también fueron socios, según revela otra fuente del sector. “Manejaron negocios de tragamonedas en Ecuador”.

Hay quienes afirman que Fuentealba tendría intereses en el Casino de Talca, “pero por alguna razón no quiere aparecer”.

Su único rol público fue su fallido nombramiento como gerente general de la empresa, el 24 de enero pasado, con el voto en contra de los directores de Alejandro Sagredo. El 30 de marzo, en otra sesión de directorio a la que no concurren los representantes del socio minoritario, se comunica que está imposibilitado de asumir y se vuelve a nombrar a su hermano Lientur Fuentealba.

Otra arista en esta disputa es la deuda que mantiene el Casino de Talca con Sagredo: $2.307 millones que aparecen como “cuentas por pagar a entidades relacionadas” y de los cuales no ha recibido un peso. Infante explicita que hay que sumarle $500 millones por concepto de reajustes y que en los estados financieros de 2009 aparecían “egresos” de la sociedad como supuestos pagos, lo que nunca ocurrió y exige la cancelación inmediata.

También pide que se haga público y se justifique el contrato con A y E, que involucra movimientos por $122 millones.

A y E fue la sociedad constituida por los abogados Claudio Arellano Parker y Pablo Errázuriz Montes que compró las acciones del Casino de Iquique a Miguel Bauzá. Nunca hicieron público a quiénes representaban por una cláusula de confidencialidad, cancelaron cerca de US$ 7 millones a Bauzá y se hicieron cargo de la deuda con Impuestos Internos por no pago de IVA que mantenían Bauzá y sus socios en el Casino de Iquique, por la cual desembolsaron $1.300 millones.

“Pasaron seis u ocho meses y apareció Fuentealba en el Casino de Iquique diciendo que era uno de los nuevos socios”, revela una de las fuentes consultadas. Al final, Fuentealba le vendió su parte a un fondo del Citibank que terminó asociándose con Claudio Fischer, el dueño de Dreams y el casino pasó a llamarse Dreams Iquique.



Arellano Parker es actualmente presidente del directorio del Casino de Talca en representación de Joe López y Daniel Lee Wisecarver, quienes cuentan con otros tres miembros en la mesa. Estos son Carlos Donoso Benedetii —socio de Arellano en su estudio de abogados— Pablo Errázuriz y Lientur Fuentealba.

Otro ex socio del Casino de Iquique, Jorge Torres Astorga, es gerente del hotel del casino y fue también director.

El caso llegó a la Superintendencia de Casinos de Juegos: la semana pasada informó que no tiene competencia en materia de gobiernos corporativos, pero a raíz de nuevas denuncias de Inversiones Sagma inició una fiscalización de oficio para revisar aquellas materias que sí están bajo su alcance. El 5 de enero remitió a la SVS estos antecedentes y, en paralelo, anunció que oficiará a la SVS para que estudie “eventuales incumplimientos a la Ley de Valores” en los contratos de entrega de máquinas de azar de la Corporación Meier, Inversiones del Sur y Entretenimientos Quads al Casino de Talca, pese a que no encontró infracciones a la Ley de Casinos.

El caso llegó a la Superintendencia de Casinos de Juegos: en junio del año pasado Inversiones Sagma le notificó su negativa a aprobar los estados financieros de 2010 por irregularidades en la gestión del gobierno corporativo. El organismo informó la semana pasada que no tiene competencia en esta última materia, pero que, a raíz de nuevas denuncias de Inversiones Sagma, inició una fiscalización de oficio para revisar aquellas materias de su competencia. El 5 de enero remitió a la SVS “lo que se refiere a la última presentación.”, sin especificar a qué se refiere.

Precisó que no encontró infracciones a la Ley de Casinos en los contratos de entrega de máquinas de azar de la Corporación Meier, Inversiones del Sur y Entretenimientos Quads al Casino de Talca. Pero anunció que oficiará a la SVS “sobre este tema por eventuales incumplimientos a la Ley de Valores”.

La Superintendencia de Casinos vive su propia crisis: cuenta con superintendente interino que reemplazó al histórico Francisco Javier Leiva, quien también estaba como interino desde el 30 de agosto del año pasado cuando Felipe Larraín, el ministro de Hacienda, le pidió la renuncia para llenar el cargo a través del Sistema de Alta Dirección Pública. Leiva fue uno de los que postulantes, pero se cansó de esperar y renunció el 27 de abril siendo sucedido por el jefe de estudios.

El Casino de Talca tiene un patrimonio de $1.520 millones y mantiene pérdidas acumuladas desde que comenzó su operación, en 2008, por $2.000 millones. Restando la utilidad de $990 millones que obtuvo en 2011, su patrimonio apenas alcanza a $438 millones. En la junta de accionistas Infante, el representante del socio minoritario, hizo notar que ello ocurre aún cuando la sociedad recibió una cuantiosa cifra ($892 millones) del seguro de daños causados por el terremoto.

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