España revela nuevo plan de ajustes en medio de crecientes protestas en Europa a las políticas de austeridad
El Gobierno español aprobó hoy los presupuestos para 2013, en los que las partidas de las pensiones, las becas y los intereses de la deuda son las únicas que se incrementan.
El diario español El País dice que en el presupuesto, el pago de intereses se come todos los ajustes. El ajuste total es inferior a los 20.000 millones
Los 9.742 millones extra que se pagarán en 2013 de intereses superan con creces los 3.883 millones que se recortan de gasto en los ministerios.
Solo crecen las partidas de pensiones, becas e intereses de la deuda. Este último capítulo se comerá todo el ajuste. El gobierno admitió que incrementará el gasto de la Administración Central un 5,6% el año próximo.
«Son unos Presupuestos en tiempos de crisis para salir de la crisis», afirma la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. Se usará el fondo de reserva para pagar las pensiones. Añadió que «son presupuestos en tiempos de crisis, pero para salir de la crisis».
El ejecutivo aprobó también un Plan Nacional de Reformas por el que se crea una nueva figura de autoridad para controlar los presupuestos públicos de todas las administraciones.
La vicepresidenta dijo que se trata de una autoridad fiscal encargada de anticipar posibles desviaciones en los presupuestos y para controlar la transparencia.
La nueva autoridad presupuestaria, que tendrá un carácter independiente, supervisará los presupuestos de todas las administraciones y velará por el cumplimiento de sus objetivos de déficit.
Los nuevos ajustes se anuncian en momentos que crece el malestar en Europa por las medidas de austeridad.
En Grecia el gobierno conservador de Antonis Samaras se dispone a introducir nuevos ajustes de 11.500 millones de euros y ayer vivió su primera huelga general.
La amenaza de nuevos ajustes ha gatillado protestas que se han transformado en batallas campales en Madrid y otras ciudades de España.
La región más grande, Cataluña, amenaza con independizarse a raíz de las medidas de austeridad que le impone el gobierno central.
En Grecia, el país se paralizó durante la huelga general convocada por las principales confederaciones sindicales contra los nuevos recortes que el Gobierno de Andonis Samarás anunciará en los próximos días. En Atenas se vieron escenas de violencia similares a las vistas en Madrid esta semana.
“Los planes de rescate han incrementado el número de desempleados hasta el 25 %, eso según cifras oficiales, porque en realidad la tasa es del 32 %. En esta situación crítica para su futuro, en vez de hombres políticos, Grecia tiene enanos políticos”, denunció el secretario general de GSEE, Nikos Kiutsukis, en declaraciones a Efe.
El esfuerzo en España será aun mayor que el exigido por las cuentas de 2012, que obligaron a un ajuste de 27.300 millones, cantidad que también estuvo en línea con los intereses de la deuda que debían abonarse este año (29.246 millones de euros). Entonces la partida de deuda superó en 2.000 millones de euros el gasto destinado al personal del Estado, una situación que se repetirá en 2013, año en el que los funcionarios seguirán con sus salarios congelados por tercer ejercicio consecutivo, aunque recuperarán la paga extra de Navidad.
El mercado, la Unión Europea y el BCE le ponen presión a Rajoy para que de una vez por todas pida el rescate que todos saben es inevitable. Rajoy está entre la espada y la pared: el pueblo protestando contra las medidas de austeridad que se vienen y, por otro lado, el mercado demandando que se apliquen.
Rajoy prometió que no va a ser empujado a pedir un rescate y no aceptará condiciones. Ayer el Ibex se desplomó y la prima de riesgo y las tasas de interés se dispararon.
En una entrevista con el diario The Wall Street Journal en New York, Rajoy afirmó que la banca española necesitará mucho menos de los 100.000 millones de euros que están disponibles para ayudar al sector.
Ayer, Alemania, Holanda y Finlandia reabrieron el debate de un asunto que parecía cerrado: la recapitalización directa de la banca por parte del fondo de rescate permanente (MEDE). En un comunicado, los tres países se negaron a que el MEDE asuma las pérdidas que ocasione ese programa, tal y como habían acordado los líderes de la Unión Europea hace unas semanas. Bruselas comunicó estar sorprendida por la posición de los tres gobiernos.
El proyecto del gobierno arrebatará a las cuentas aprobadas hace cinco meses el título de “los presupuestos más austeros de la democracia” y que supusieron importantes recortes sociales.
Analistas estiman que la crisis ha entrado en un territorio netamente político y no hay mucho que el Banco Central Europeo pueda hacer. En un informe para sus clientes, el banco francés, Soc Gen, advierte lo que las protestas en España y otras partes de Europa reclaman: que sin un estrategia de crecimiento, lo que haga Mario Draghi para reducir los costos de financiamiento no salvará al euro.
Rajoy anunció la creación, dentro de este plan, de una autoridad fiscal para controlar el cumplimiento de los presupuestos por parte de todas las administraciones, y una serie de programas para la formación de empleo. España atraviesa desde 2008 una profunda crisis que ha hecho caer la economía y ha causado una gran destrucción de puestos de trabajo hasta elevar el desempleo a más de cinco millones de personas, casi el 25 % de la población activa, cifra que alcanza el 50 % entre los jóvenes.
A esta situación se suman las dificultades para financiarse en los mercados. España tiene que refinanciar 30.000 millones de euros en deuda que vence en Octubre.
El Banco de España anticipa que los datos disponibles del tercer trimestre sugieren que el PIB del país “siguió cayendo a un ritmo significativo” hasta septiembre tras cerrar junio con un descenso interanual del 1,3 %. En su boletín mensual, destaca el deterioro de la confianza de los hogares, en el mes de julio y especialmente en agosto, en tanto que la del comercio minorista también empeoró en esos meses, aunque de forma menos acusada. La previsión del Gobierno es que el ejercicio cierre con una caída de la economía del 1,5 %, aunque otros organismos como la OCDE la elevan al 1,6 %, y el FMI sitúa la recesión en el 1,7 %. España tiene además que cumplir con los objetivos de déficit público pactados con Bruselas, el 6,3 % este año y el 4,5 % del PIB en 2013.