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Cambio en el equipo: salen independientes, entran políticos +Política

Cambio en el equipo: salen independientes, entran políticos

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El ajuste ministerial de Kast fortaleció a figuras políticas de la UDI y Republicanos, debilitó el diseño tecnocrático impulsado por el Segundo Piso y reinstaló el peso de los partidos como eje de gobernabilidad en La Moneda.


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La instalación del Presidente José Antonio Kast estuvo marcada por una decisión política clara: un gabinete con un fuerte sello de técnicos e independientes, en desmedro de los partidos que sostenían al gobierno.

  • En su minuto –ante la molestia soterrada de las colectividades– incluso el mismo presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, manifestó que la situación sería subsanada mediante el nombramiento de los subsecretarios. Cuestión que finalmente nunca se concretó.

Fue así que –a menos de tres meses del aterrizaje en La Moneda– los errores protagonizados por las dos ministras independientes más visibles del gabinete obligaron a enmendar el rumbo y concretar un cambio ministerial que apuntó exactamente en la dirección contraria: fortalecer a dos ministros políticos con experiencia suficiente para dejar atrás las improvisaciones. Claudio Alvarado (UDI) como biministro de Interior y Segegob; y Martín Arrau (PR) en Seguridad, cartera estratégica para esta administración.

  • En consecuencia, con la salida de Steinert y Sedini, el Comité Político quedó conformado en su mayoría por ministros militantes. José García Ruminot, Renovación Nacional; María Jesús Wulf y Arrau, republicanos; desde la UDI, Alvarado como portavoz y jefe de gabinete; y Jorge Quiroz, en Hacienda, como único independiente.

El cambio no solo se trata de un ajuste de piezas, sino de un quiebre del diseño original instalado por el Segundo Piso de La Moneda, el cual dejó en evidencia que los independientes cuentan con escasa muñeca política, baja capacidad de negociación, desconexión ciudadana, improvisación en momentos de crisis y una fatal distancia con los partidos como únicos garantes de la subsistencia. En definitiva, lo que queda claro es que lo técnico, sin equilibrios políticos, es una fórmula destinada al fracaso.

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