Banco Central se prepara para su reunión de política monetaria más complicada del año
La reunión de política monetaria de esta semana podría ser una de las más complicadas del año para el Consejo del Banco Central.
El IPoM de junio y el Imacec de mayo confirmaron que la economía se está enfriando a un ritmo mayor a lo que el mercado y el propio Banco Central anticipaban.
Los analistas y operadores de la plaza están apostando a dos recortes de tasas en el segundo semestre, pero el Consejo se enfrenta a un economía que se mueve a dos ritmos. Por un lado, el consumo y el empleo siguen de fiesta, pero al mismo tiempo la inversión y la manufactura se debilitan en forma marcada. A eso hay que agregar la caída del precio del cobre y el impacto que esto podría tener en el ya preocupante déficit de cuenta corriente.
La suma de todos estos factores quita flexibilidad al Banco Central.
Matías Madrid, economista jefe del Banco Penta dice que "aún existe incertidumbre respecto a una eventual política monetaria más expansiva por parte del Banco Central. La razón para esto dice relación con el elevado dinamismo del consumo interno y un mercado laboral sin holguras, que muestra fuertes aumentos en los salarios. Esto, en un contexto de elevado déficit de cuenta corriente que complican el escenario para medidas que impulsen el gasto".
Ayer en una entrevista con La Tercera, el gerente de Estudios del Banco Central, Luis Oscar Herrera, mandó un mensaje al mercado de no dar por hecho que se viene un recorte de tasas.
"La política monetaria sigue un curso que, en el corto plazo, es similar a la expectativa del mercado, que involucra uno o dos recortes de aquí a fin de año, sumando del orden de 50 puntos base. Eso no es un compromiso".
No se mostró muy preocupado por el creciente déficit de cuenta corriente, pero dejó en claro que la fortaleza del peso no es obstáculo al ajuste de la política monetaria.
"La evolución que ha tenido el gasto hasta ahora apunta a ir reduciendo ese déficit en cuenta corriente. En el corto plazo, sin embargo, la caída en el precio del cobre implica un efecto en el sentido contrario y amplía el déficit en cuenta corriente. Pero si aislamos ese factor, hay una corrección en la cuenta corriente de tendencia. Por su parte, la depreciación del dólar no es un obstáculo a los ajustes de la política monetaria, pues es un efecto de corto plazo y la política monetaria está mirando las perspectivas de la inflación en el horizonte de proyección a dos años"
El ex presidente del Banco Central, José De Gregorio, dijo hace dos semanas en el programa La Mesa de El Mostrador Mercardos, que el tipo de déficit de cuenta corriente que tiene Chile no es para preocuparse y dio como ejemplo a Australia que lleva más de 20 años con uno sin ser una amenaza al crecimiento y el desarrollo del país.
En las últimas dos reuniones de política monetaria del Banco Central los consejeros han considerado un recorte de tasas, pero lo han desechado en forma unánime. Economistas anticipan que en la reunión de esta semana el tema volverá a ser parte de la agenda, pero que el escenario está más complicado.