Los millones que se fugaron de la Universidad SEK hacia las arcas de la Unión Española
Con un fuerte abrazo, el jueves 30 de mayo en Madrid, José Luis Sierra selló con Jorge Segovia (51) el acuerdo de su permanencia como director técnico de Unión Española. Sólo entonces Segovia, el empresario que controla el club, pudo respirar tranquilo: al menos uno de sus problemas, aquel que lo liga al fútbol profesional en Chile, quedó despejado con la decisión de “Coto” Sierra de continuar comandando a los hispanos, desechando la oferta que le había hecho Colo Colo.
Ese fue un gran motivo para celebrar y en algo aminoró que Segovia no haya podido asistir el domingo 26 de mayo al triunfo que coronó a Unión Española como campeón del fútbol profesional. No le quedó más opción que seguir desde España el desenlace de la última fecha del campeonato, en la que su club consiguió la séptima estrella de su historia, el momento más importante desde que en 2008 decidió hacerse dueño del club Unión Española.
La decisión de Sierra habría sido condicionada con el reforzamiento del plantel con nuevas figuras que llegarán el segundo semestre de este año al Estadio Santa Laura-Universidad SEK, el mismo que Segovia logró salvar en 2008 al pagar $1.700 millones por una hipoteca que el club había firmado con el Banco Santander.
Todo hace suponer que para garantizar a Sierra esos recursos financieros y humanos, Segovia deberá mover, una vez más, varias de las piezas que forman parte de su extendido imperio educacional. Porque desde que asumió la propiedad del club, Unión Española pasó a ser una caja receptora que ha obtenido gran parte de su financiamiento a través de préstamos y contratos por publicidad con algunos de los colegios y universidades que maneja Segovia. Una estructura de negocios que se ha expandido en 12 países, que se alimenta a sí misma con flujos y traspasos de dineros entre las diferentes empresas y donde la Universidad SEK, una corporación sin fines de lucro, forma parte esencial.
Una serie de contratos “confidenciales” que la Unión Española firmó entre 2008 y 2010 y que CIPER obtuvo, dan cuenta de cómo las finanzas del club están estrechamente vinculadas con las de la universidad y las demás empresas de Segovia. Esta es la investigación sobre cómo el resurgimiento financiero del club de la colonia española en Chile ha sido subvencionado por el lucro en la educación, un nexo que hoy abre una nueva arista a la investigación que lleva adelante el Ministerio Público y que complica aún más la situación judicial de Jorge Segovia.
CÓMO SEGOVIA SE HIZO DE LA UNIÓN ESPAÑOLA
La relación de Jorge Segovia con Chile partió en 1982, cuando inauguró el Colegio Internacional SEK en Santiago. Pero fue en las postrimerías de la dictadura y valiéndose de la permisiva legislación para la creación de universidades privadas, cuando consolidó su imperio educacional en el país al fundar en 1989 la Universidad Internacional SEK. Allí las clases comenzaron en marzo de 1990, en medio de una democracia incierta.
Por lo mismo, para él no fue un problema cuando Salvador Calera, hombre cabeza de todas las instituciones de la colonia española en el país, le planteó -junto a Juan Cueto y Abel Alonso- que se convirtiera en el salvador financiero de un club con más de un siglo de historia, que estaba en la bancarrota y con la posibilidad cierta de desaparecer. Los tres hombres formaban una especie de comisión que había conformado el embajador de España en Chile, José Antonio Martínez, para evitar la quiebra del club.
Para el diplomático, lograr el salvataje de Unión Española se había convertido en una misión prioritaria. Como el principal acreedor era el banco español Santander, no podía permitir que una institución financiera española le pusiera la lápida al club hispano.
Luego de una campaña para el olvido en 2007, cuando estuvo a punto de jugar la Liguilla de Promoción para mantenerse en la Primera División del Fútbol chileno, Unión Española comenzó 2008 prácticamente en el suelo. Su pésimo estado financiero la mantenía en quiebra y a punto de perder el Estadio Santa Laura y la sede de la Corporación en calle Carmen Nº 110. Mientras, en la cancha, la situación no mejoraba.
En el Campeonato de Apertura de ese año, el club obtuvo sólo 24 puntos, lo que lo dejaba en el 15º lugar de la tabla de posiciones, último en su grupo. No le alcanzó siquiera para clasificar a los playoffs. El segundo semestre la cosa no fue mejor y sólo se salvó del descenso por el triunfo de visita en la Liguilla de Promoción ante Deportes Puerto Montt por dos goles a uno en noviembre de 2008.
Mientras en lo deportivo Unión Española seguía al debe, las gestiones promovidas por el embajador Martínez, Salvador Calera y los otros dos hombres comisionados para salvar al club de la quiebra con la ayuda casi mesiánica de Segovia, rindieron sus frutos.
Aunque la deuda de Unión Española superaba los $3.000 millones, las gestiones de Calera con los directivos del Banco Santander le permitieron disminuir considerablemente la deuda, algo que no hubiese ocurrido si los actores del trato no hubiesen pertenecido a la colonia.
El banco ejecutó la hipoteca por la sede en calle Carmen y cerró la deuda por el estadio en $1.700 millones. Sólo faltaba que Segovia saldara esa deuda. Y así lo hizo: el Estadio Santa Laura se salvó. Pero el negocio aún no estaba cerrado. Segovia había acordado con sus compatriotas no sólo saldar la deuda del club, sino que además hacerse de su control exclusivo. Para ello, debería desembolsar otros $800 millones a favor de la Corporación Social y Deportiva Unión Española, antigua titular de los de derechos del club.
El 6 de mayo de 2008, desde su posición como presidente del directorio de la Universidad SEK, Jorge Segovia hizo pública la noticia: la universidad había adquirido la propiedad de Unión Española por $2.500 millones junto a la marca del club, los pases de sus jugadores y la concesión del estadio Santa Laura por 30 años, con opción de compra.
En estricto rigor, quien se hizo cargo de Unión Española S.A.D.P. nunca fue la universidad, sino que su controladora: el Colegio Internacional SEK Chile S.A., que posee el 98,5% de la universidad y el 99,99% de las acciones del club. Era el salvavidas que el club necesitaba para salir de la crisis, pero también el punto de partida para gran parte de los problemas que alejaron a Segovia de la presidencia de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP), del país y que hoy mantienen a la casa de estudios privada en el ojo del Ministerio Público.
CONTRATOS INHABILITANTES
A fines de 2010, Jorge Segovia fue protagonista de uno de los procesos más polémicos del fútbol chileno en los últimos años: la salida de Marcelo Bielsa de la banca de la Selección Nacional. La candidatura de Segovia a la presidencia de la ANFP había recibido el apoyo de los tres clubes grandes (Colo Colo, Universidad de Chile y Universidad Católica), los que lideraban la oposición a la administración encabezada por Harold Mayne-Nicholls. Fue una guerra declarada entre clubes grandes y pequeños por la repartición de excedentes del Canal del fútbol (CDF), un millonario botín que les significaba ingresos suculentos cada año. Mayne-Nicholls había propuesto la repartición igualitaria entre los clubes miembros de la ANFP. Mientras que Segovia y los dirigentes que lo apoyaban, postulaban una repartición proporcional de acuerdo al tamaño de los equipos y, por lo tanto, al rating que generan.
El 4 de noviembre de 2010, Segovia fue elegido presidente de la ANFP. Pero nunca llegó a ejercer el cargo. Fue inhabilitado el 22 de noviembre de ese mismo año por el directorio de la ANFP en virtud del artículo 164, letra i), del Reglamento de la Asociación. Éste establece que “no podrán ser dirigentes de la Asociación o de algunos de sus clubes afiliados: … las personas naturales que por sí, o a través de su cónyuge o sus parientes, hasta el segundo grado de consanguinidad o afinidad, o de sociedades o empresas en las cuales sean director o dueño directo o a través de otras personas naturales o jurídicas de un 10% o más de su capital, hayan celebrado actos o contratos de cualquier naturaleza con las Asociación o sus clubes asociados“.
Segovia fue derrotado por una serie de contratos que había firmado Unión Española con sus empresas relacionadas, entre las cuales estaban la universidad y el colegio SEK. Aunque finalmente la cláusula que le significó la salida de la ANFP fue eliminada y Segovia siguió siendo parte del directorio de la ANFP como vicepresidente, y también del CDF; esos mismos contratos volverían a complicar sus negocios casi tres años después.
Porque son esos documentos, que hasta ahora se habían mantenido ocultos, los que ponen en jaque su situación ante la justicia por posible lucro a través de la Universidad SEK.
SUBVENCIÓN PUBLICITARIA
El primero de esos contratos se firmó cinco días antes de que Segovia anunciara públicamente la compra del cuadro hispano. El 1 de mayo de 2008, Unión Española y el Colegio Internacional SEK Chile firmaron un contrato confidencial que sellaría el estrecho vínculo que desde entonces mantiene unidas las finanzas del club con los negocios educacionales de Segovia.
El documento -que CIPER comparte a sus lectores-, establece la creación de una cuenta corriente para traspasarse mutuamente entre el colegio y el club dineros y valores “sin aplicación a usos determinados y sin obligación de mantener una (parte) a la orden de la otra”. No aparecen identificados ni el banco ni el número de cuenta ni los montos involucrados, pero sí se señala que la cuenta estará abierta por períodos de cinco años renovables automáticamente –el primero de esos períodos acaba el 31 de diciembre de 2013– y que, al momento de la firma, ya se habían realizados los primeros movimientos, que correspondían a “dineros traspasados de fondos de parte de la sociedad ‘El Colegio’ a ‘Unión Española’”.
En el Campeonato de Apertura de ese año, el club obtuvo sólo 24 puntos, lo que lo dejaba en el 15º lugar de la tabla de posiciones, último en su grupo. No le alcanzó siquiera para clasificar a los playoffs. El segundo semestre la cosa no fue mejor y sólo se salvó del descenso por el triunfo de visita en la Liguilla de Promoción ante Deportes Puerto Montt por dos goles a uno en noviembre de 2008.
Mientras en lo deportivo Unión Española seguía al debe, las gestiones promovidas por el embajador Martínez, Salvador Calera y los otros dos hombres comisionados para salvar al club de la quiebra con la ayuda casi mesiánica de Segovia, rindieron sus frutos.
Aunque la deuda de Unión Española superaba los $3.000 millones, las gestiones de Calera con los directivos del Banco Santander le permitieron disminuir considerablemente la deuda, algo que no hubiese ocurrido si los actores del trato no hubiesen pertenecido a la colonia.
El banco ejecutó la hipoteca por la sede en calle Carmen y cerró la deuda por el estadio en $1.700 millones. Sólo faltaba que Segovia saldara esa deuda. Y así lo hizo: el Estadio Santa Laura se salvó. Pero el negocio aún no estaba cerrado. Segovia había acordado con sus compatriotas no sólo saldar la deuda del club, sino que además hacerse de su control exclusivo. Para ello, debería desembolsar otros $800 millones a favor de la Corporación Social y Deportiva Unión Española, antigua titular de los de derechos del club.
El 6 de mayo de 2008, desde su posición como presidente del directorio de la Universidad SEK, Jorge Segovia hizo pública la noticia: la universidad había adquirido la propiedad de Unión Española por $2.500 millones junto a la marca del club, los pases de sus jugadores y la concesión del estadio Santa Laura por 30 años, con opción de compra.
En estricto rigor, quien se hizo cargo de Unión Española S.A.D.P. nunca fue la universidad, sino que su controladora: el Colegio Internacional SEK Chile S.A., que posee el 98,5% de la universidad y el 99,99% de las acciones del club. Era el salvavidas que el club necesitaba para salir de la crisis, pero también el punto de partida para gran parte de los problemas que alejaron a Segovia de la presidencia de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP), del país y que hoy mantienen a la casa de estudios privada en el ojo del Ministerio Público.
CONTRATOS INHABILITANTES
A fines de 2010, Jorge Segovia fue protagonista de uno de los procesos más polémicos del fútbol chileno en los últimos años: la salida de Marcelo Bielsa de la banca de la Selección Nacional. La candidatura de Segovia a la presidencia de la ANFP había recibido el apoyo de los tres clubes grandes (Colo Colo, Universidad de Chile y Universidad Católica), los que lideraban la oposición a la administración encabezada por Harold Mayne-Nicholls. Fue una guerra declarada entre clubes grandes y pequeños por la repartición de excedentes del Canal del fútbol (CDF), un millonario botín que les significaba ingresos suculentos cada año. Mayne-Nicholls había propuesto la repartición igualitaria entre los clubes miembros de la ANFP. Mientras que Segovia y los dirigentes que lo apoyaban, postulaban una repartición proporcional de acuerdo al tamaño de los equipos y, por lo tanto, al rating que generan.
El 4 de noviembre de 2010, Segovia fue elegido presidente de la ANFP. Pero nunca llegó a ejercer el cargo. Fue inhabilitado el 22 de noviembre de ese mismo año por el directorio de la ANFP en virtud del artículo 164, letra i), del Reglamento de la Asociación. Éste establece que “no podrán ser dirigentes de la Asociación o de algunos de sus clubes afiliados: … las personas naturales que por sí, o a través de su cónyuge o sus parientes, hasta el segundo grado de consanguinidad o afinidad, o de sociedades o empresas en las cuales sean director o dueño directo o a través de otras personas naturales o jurídicas de un 10% o más de su capital, hayan celebrado actos o contratos de cualquier naturaleza con las Asociación o sus clubes asociados“.
Segovia fue derrotado por una serie de contratos que había firmado Unión Española con sus empresas relacionadas, entre las cuales estaban la universidad y el colegio SEK. Aunque finalmente la cláusula que le significó la salida de la ANFP fue eliminada y Segovia siguió siendo parte del directorio de la ANFP como vicepresidente, y también del CDF; esos mismos contratos volverían a complicar sus negocios casi tres años después.
Porque son esos documentos, que hasta ahora se habían mantenido ocultos, los que ponen en jaque su situación ante la justicia por posible lucro a través de la Universidad SEK.
SUBVENCIÓN PUBLICITARIA
El primero de esos contratos se firmó cinco días antes de que Segovia anunciara públicamente la compra del cuadro hispano. El 1 de mayo de 2008, Unión Española y el Colegio Internacional SEK Chile firmaron un contrato confidencial que sellaría el estrecho vínculo que desde entonces mantiene unidas las finanzas del club con los negocios educacionales de Segovia.
El documento -que CIPER comparte a sus lectores-, establece la creación de una cuenta corriente para traspasarse mutuamente entre el colegio y el club dineros y valores “sin aplicación a usos determinados y sin obligación de mantener una (parte) a la orden de la otra”. No aparecen identificados ni el banco ni el número de cuenta ni los montos involucrados, pero sí se señala que la cuenta estará abierta por períodos de cinco años renovables automáticamente –el primero de esos períodos acaba el 31 de diciembre de 2013– y que, al momento de la firma, ya se habían realizados los primeros movimientos, que correspondían a “dineros traspasados de fondos de parte de la sociedad ‘El Colegio’ a ‘Unión Española’”.
Asimismo, durante los últimos años, Unión Española se ha financiado con créditos otorgados por las mismas empresas de la red de Segovia. Poco después de que el Colegio Internacional SEK Chile tomara el control del club en 2008, le entregó un préstamo por $30.000.000 (ver contrato). Al año siguiente, la misma entidad le entregó seis créditos por distintos montos que en total alcanzan a $391 millones.
Otra empresa de la red SEK que ha otorgado créditos a Unión Española es Blue Marble Associated S.A., una sociedad radicada en Panamá que Segovia ha utilizado para invertir en distintas empresas en diferentes países y que figura en la lista de las 14 empresas relacionadas declaradas por la Universidad SEK al Ministerio de Educación. Se trata de dos préstamos por un total de US$ 205.000 (poco más de $102 millones), a los que se suma otro aportado por la Universidad SEK Ecuador. De todos estos contratos por mutuos a los que CIPER tuvo acceso, este último es el que contempla un monto mayor de manera individual: $104.938.672 (ver contrato).
Los distintos contratos que CIPER revisó dan cuenta de cómo opera la millonaria estructura internacional de negocios que controla Jorge Segovia (ver cuadro de empresas), a través de transacciones entre sus distintas sociedades. En ese escenario, Unión Española es sólo una pieza más que se ha visto beneficiada por los flujos de dinero que provienen de su imperio educacional. Lo mismo ocurre con la Universidad SEK, y la forma en que encaja dentro de esa estructura es precisamente lo que ha motivado la investigación sobre el lucro que ha hecho Segovia desde esa casa de estudios. Un flujo de dinero que se suma a las acusaciones que ya enfrenta por sus vínculos con el ex presidente de la Comisión Nacional de Acreditación (CNA), Luis Eugenio Díaz, para obtener presuntamente la acreditación de su universidad de manera fraudulenta.
En diciembre de 2012, Jorge Segovia declaró como imputado ante los fiscales Carlos Gajardo y Pablo Norambuena en el juicio por cohecho, sobornos y lavado de dinero que afecta a las universidades Pedro de Valdivia, del Mar y SEK, por la acreditación que Díaz les habría otorgado tras recibir pagos de los planteles.
Vía Skype -y en presencia de su abogado Luis Arévalo-, el empresario debió admitir finalmente haber tenido dos almuerzos, cuatro llamadas y una reunión con Díaz en períodos clave antes que se le otorgara la acreditación a la universidad SEK. (ver video de The Clinic).
La acreditación era de vital importancia para la concreción del plan estratégico de la universidad para superar su endeudamiento a través del aumento de cuatro mil a doce mil estudiantes en los próximos cinco años. El único incentivo para ello era lograr la acreditación de la CNA, la que le permitiría a sus alumnos acceder al Crédito con Aval del Estado (CAE), un trampolín para llegar a otro sector socio-económico.
LA UNIVERSIDAD, EL AVAL
El 1 de octubre de 2004, el Diario Oficial publicó el extracto de una prenda que Jorge Segovia constituyó a nombre de la Universidad SEK a favor del Banco BBVA. El problema es que el préstamo no era para la casa de estudios, sino que para la “Institución Internacional SEK S.A.”, una sociedad de la red de empresas de Segovia en Costa Rica. La universidad no era más que el aval para dicha empresa. Como garantía para el cumplimiento de la deuda, Segovia hipotecó salas, talleres y un laboratorio de madera construido en una superficie de 1.189,66 metros cuadrados. Si la empresa de Costa Rica no pagaba, el banco podía ejecutar esa hipoteca y quedarse con el inmueble. En otras palabras, Segovia puso en riesgo el patrimonio de la universidad, una institución sin fines de lucro, para asegurar el préstamo a una de sus empresas con fines comerciales.
Asimismo, durante los últimos años, Unión Española se ha financiado con créditos otorgados por las mismas empresas de la red de Segovia. Poco después de que el Colegio Internacional SEK Chile tomara el control del club en 2008, le entregó un préstamo por $30.000.000 (ver contrato). Al año siguiente, la misma entidad le entregó seis créditos por distintos montos que en total alcanzan a $391 millones.
Otra empresa de la red SEK que ha otorgado créditos a Unión Española es Blue Marble Associated S.A., una sociedad radicada en Panamá que Segovia ha utilizado para invertir en distintas empresas en diferentes países y que figura en la lista de las 14 empresas relacionadas declaradas por la Universidad SEK al Ministerio de Educación. Se trata de dos préstamos por un total de US$ 205.000 (poco más de $102 millones), a los que se suma otro aportado por la Universidad SEK Ecuador. De todos estos contratos por mutuos a los que CIPER tuvo acceso, este último es el que contempla un monto mayor de manera individual: $104.938.672 (ver contrato).
Los distintos contratos que CIPER revisó dan cuenta de cómo opera la millonaria estructura internacional de negocios que controla Jorge Segovia (ver cuadro de empresas), a través de transacciones entre sus distintas sociedades. En ese escenario, Unión Española es sólo una pieza más que se ha visto beneficiada por los flujos de dinero que provienen de su imperio educacional. Lo mismo ocurre con la Universidad SEK, y la forma en que encaja dentro de esa estructura es precisamente lo que ha motivado la investigación sobre el lucro que ha hecho Segovia desde esa casa de estudios. Un flujo de dinero que se suma a las acusaciones que ya enfrenta por sus vínculos con el ex presidente de la Comisión Nacional de Acreditación (CNA), Luis Eugenio Díaz, para obtener presuntamente la acreditación de su universidad de manera fraudulenta.
En diciembre de 2012, Jorge Segovia declaró como imputado ante los fiscales Carlos Gajardo y Pablo Norambuena en el juicio por cohecho, sobornos y lavado de dinero que afecta a las universidades Pedro de Valdivia, del Mar y SEK, por la acreditación que Díaz les habría otorgado tras recibir pagos de los planteles.
Vía Skype -y en presencia de su abogado Luis Arévalo-, el empresario debió admitir finalmente haber tenido dos almuerzos, cuatro llamadas y una reunión con Díaz en períodos clave antes que se le otorgara la acreditación a la universidad SEK. (ver video de The Clinic).
La acreditación era de vital importancia para la concreción del plan estratégico de la universidad para superar su endeudamiento a través del aumento de cuatro mil a doce mil estudiantes en los próximos cinco años. El único incentivo para ello era lograr la acreditación de la CNA, la que le permitiría a sus alumnos acceder al Crédito con Aval del Estado (CAE), un trampolín para llegar a otro sector socio-económico.
LA UNIVERSIDAD, EL AVAL
El 1 de octubre de 2004, el Diario Oficial publicó el extracto de una prenda que Jorge Segovia constituyó a nombre de la Universidad SEK a favor del Banco BBVA. El problema es que el préstamo no era para la casa de estudios, sino que para la “Institución Internacional SEK S.A.”, una sociedad de la red de empresas de Segovia en Costa Rica. La universidad no era más que el aval para dicha empresa. Como garantía para el cumplimiento de la deuda, Segovia hipotecó salas, talleres y un laboratorio de madera construido en una superficie de 1.189,66 metros cuadrados. Si la empresa de Costa Rica no pagaba, el banco podía ejecutar esa hipoteca y quedarse con el inmueble. En otras palabras, Segovia puso en riesgo el patrimonio de la universidad, una institución sin fines de lucro, para asegurar el préstamo a una de sus empresas con fines comerciales.