Elección de auditores externos sigue generando problemas en las compañías
Las últimas modificaciones introducidas por la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) para el proceso de elección de auditores externos ha sido algo a lo que las compañías les ha costado acostumbrarse.
En 2012, un año que concentró parte importante de la atención de la SVS sobre los gobiernos corporativos -lo cual derivó incluso en una norma sobre las prácticas de los mismos-, el regulador también planteó cambios a la forma en cómo las compañías deben elegir a sus auditoras externas. Todo ello en un contexto fuertemente marcado por los efectos del Caso La Polar.
Así, a través de dos oficios circulares (718 y 764), y sobre la base de los cambios que ya había introducido la Ley de Gobiernos Corporativos de 2009, la entidad encabezada por Fernando Coloma precisó el rol que corresponde a las juntas de accionistas en la elección de la empresa auditora, instruyendo al directorio el deber de proponer y fundamentar ante la junta distintas opciones.
Sin embargo, hasta la fecha son varias las compañías que no se han acogido al nuevo marco, exponiéndose, esta vez, a eventuales sanciones por parte de la entidad fiscalizadora.
SEIS COMPAÑÍAS
Justamente esta semana, el regulador comunicó a, al menos, seis compañías algunos incumplimientos al nuevo marco. Éstas son AquaChile, Besalco, CMPC, Gener, Multiexport Foods y Pilmaiquén.
“No existe evidencia respecto a que las alternativas de empresas de auditoría externa propuestas por el directorio hayan sido priorizadas (…) No existe constancia en el acta de la junta ordinaria de accionistas, respecto de la realización o ausencia de deliberaciones”, informó al regulador, ordenando la toma de medidas que garanticen el cumplimiento de sus instrucciones “a fin de evitar la reiteración de situaciones similares a las descritas que podrían dar origen a la aplicación de sanciones”.
La comunicación se dio pese a las aclaraciones que ha hecho la SVS. En febrero del año pasado, a través del oficio circular 718 comunicó las modificaciones del proceso, afirmando que con las propuestas fundamentadas del directorio, las cuales contendrían en detalle las razones que motivaron a los directores proponer cada empresa (considerando, por ejemplo, horas y recursos que se destinarían al proceso de revisión, la experiencia, conocimiento y el equipo de la auditora, entre otros aspectos), los accionistas tendrían la información necesaria para elegir a la auditora.
Luego, en diciembre de ese año, la SVS emitió el oficio circular 764 con las aclaraciones, reiteraciones y complementos del oficio previo.
CIERTAS DIFICULTADES
Expertos en la materia explican que el cambio en cuestión no está exento de complejidades.
Matías Zegers, director del Centro de Gobiernos Corporativos de la Universidad Católica, afirma que para las compañías grandes, el abanico de propuestas ya se reduce a las “big four” de la industria, además en caso de que alguna de éstas esté involucrada en algún tipo de escándalo, la oferta es aún menor. Y también, esto eventualmente podría derivar en una mayor rotación de auditoras, “lo que tiene un costo para las compañías por cuanto deben involucrar a las auditoras en cuál es su negocio”.
Dieter Linneberg, director ejecutivo del Centro de Gobierno Corporativo de la Universidad de Chile, explica que también las compañías deben “hacer un cambio cultural, de implementar esta nueva visión de que no es la administración ni el directorio el que elige a los auditores, sino los accionistas después de alguna discusión o evaluación al respecto (…) Ya hemos visto algunas falencias en el mercado, lo que ha fortalecido la supervisión sobre cómo deben nombrarse las auditoras”.