Banca requerirá US$9.180 millones a 2019 para cumplir con liquidez exigida por BC
Si hay algo en lo que todos están de acuerdo es que avanzar hacia Basilea III tiene pros y contras. Entre las ventajas está cerrar las brechas que existen a nivel legislativo con el sector bancario extranjero, considerando que la última actualización se produjo durante la segunda mitad de los años 90. Pero el costo que implicarán estas nuevas reglas es el elemento que muchas veces imposibilita remar con suficiente velocidad.
Mucho antes de que el ministro de Hacienda, Alberto Arenas, anunciara que el gobierno impulsará la reforma a la Ley General de Bancos (LGB) para ir en esta dirección, el Banco Central -en mayo- puso en consulta pública la nueva regulación de liquidez para los bancos locales. Esta norma incorpora un indicador de liquidez sugerido por el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea: el Coeficiente de Cobertura de Liquidez (LCR, por sus siglas en inglés). Este indicador es el resultante del cociente entre los Activos Líquidos de Alta Calidad (ALAC) y los egresos netos estresados, y su objetivo es medir la capacidad de un banco de enfrentar un escenario estresado de liquidez en 30 días. Esto fue denominado como el primer paso hacia Basilea III.
El silencio de la banca ha sido riguroso. Y es que las cartas se están jugando en privado. El sector mantiene bajo estricta reserva los resultados del informe que encargó a RiskAmerica para analizar la disponibilidad de ALAC en Chile, un tema central a la hora de definir algún comentario a la norma. El 26 de septiembre pasado el documento encargado por la Asociación de Bancos (ABIF) salió del horno, sirviendo de base para tomar nuevas decisiones.
AFP presionan la demanda
El cambio que enfrentará la banca se desarrollará en un contexto difícil: Chile está dentro de los países de la OCDE con menor deuda pública emitida como porcentaje del PIB. Esto presiona la oferta y la demanda local de ALAC, destaca la entidad en el informe.
RiskAmerica indica que la oferta neta actual de instrumentos de renta fija es de $120 billones (millones de millones) aproximadamente, divididos -a grandes rasgos- en gobierno y bonos de reconocimiento, bonos corporativos, y depósitos y letras hipotecarias.
En tanto, por el lado de la demanda, para los bancos la cartera de instrumentos del Banco Central y Tesorería alcanzan a cerca del 45% del total. En términos relativos, los tamaños de los bancos, los fondos mutuos y los seguros son comparables -en torno a los $15 billones-, pero las AFP casi triplican esa magnitud. La cartera residual, correspondiente a otras industrias, representa un poco menos del doble que la de los bancos.
El informe analiza una proyección de ALAC para la industria local en un horizonte de cinco años. Los resultados muestran que sólo la oferta y la demanda de las AFP se proyectan con crecimiento en este período, y su “apetito” es clave.
Monto extra requerido
El análisis de RiskAmerica toma como base el “catch-up” necesario para cumplir con el requerimiento cuantitativo de liquidez según la norma en consulta a cinco años, cuyo dato fue provisto por la ABIF y que sirvió para definir el primer escenario de “control”. Dicho concepto (catch-up) incorpora el monto nominal extra requerido para obtener un Coeficiente de Cobertura de Liquidez de 100% a 5 años y, según el gremio, asciende a $3.267 miles de millones -equivalentes a unos US$5.700 millones- como valor inicial más un crecimiento anual de 10%.
La consultora puntualiza que este dato de crecimiento anual, también proporcionado por la ABIF, se relacionaría con la expansión de los activos de la banca en los últimos años. De esta forma, el valor final del catch-up para 2019 se proyecta entonces en $5.262 miles de millones, equivalente a unos US$9.180 millones.
Dado el escenario planteado de una oferta limitada de ALAC, las AFP deberían ceder un 12% de su stock proyectado (MMM$4.618), reduciendo su participación a un 60% desde un 69%. Si es posible esta redistribución o su efecto en precio, no fue parte del análisis de RiskAmerica.
Escenarios de stress
Tanto la sensibilidad de la demanda de las AFP como el catch-up de los bancos son variables clave para poder estimar la demanda futura. Los resultados expuestos en el informe denotan el impacto que tienen sobre el nivel de stock de los bancos cambios en estas estimaciones y de ahí la importancia de los análisis de stress presentados.
Considerando que la banca generará una demanda por Activos Líquidos de Alta Calidad que asciende a $12.095 miles de millones (unos US$21.112 millones), el informe estresa algunas variables.
La primera gran conclusión es que las simulaciones muestran lo sensible que pueden ser los resultados a perturbaciones en la oferta de ALAC y en el nivel de stock de estos para las AFP.
Por un lado, cualquier perturbación en la oferta que derive en una reducción de más $6.833 miles de millones anula la disponibilidad de ALAC para los bancos bajo el supuesto de rigidez absoluta por parte del resto de la industria.
Así, si la oferta se reduce 5%, 10% o 15% implica un déficit de $7.809 miles de millones, $10.353 miles de millones y $12.904 miles de millones para cumplir el requisito del Banco Central. Si se asume la misma elasticidad para el resto de la industria, se genera un rebalanceo en que las AFP, los fondos mutuos, los seguros y otras instituciones deben ceder 18%, 23% y 29% de su stock histórico, respectivamente.
Bajo el mismo supuesto, un crecimiento del 5%, 10% y 15% en el stock proyectado de las AFP se traducirá en déficits por $7.000 miles de millones, $8.757 miles de millones y $410.504 miles de millones, respectivamente. Tras un rebalanceo, este aumento del stock de las AFP junto con los requerimientos de la banca implican que el resto de las industria debería ceder 76%, 96% y 115% de sus carteras de ALAC.
En este mismo escenario, si el stock de AFP aumenta 5%, eso se traducirá en un incremento de 33% del déficit de ALAC para cumplir con los requerimientos que postuló el Banco Central en su norma en consulta; lo que analizado en base a un alza de 15% incrementa en 100% el monto extra requerido para cumplir con el indicador de liquidez.
Cabe destacar que en los resultados de este ejercicio de acidez los escenarios que producen un mayor flujo de activos entre industrias serían los de contracción de oferta y aumento en la demanda relativa de las AFP.
No así si aumenta la demanda por ALAC de las compañías de seguros en 25%, 50% o 100%, que incrementaría el déficit sólo en 7%, 14%y 27%, respectivamente.
Estos resultados habrían llevado a la ABIF a pedir un nuevo informe a Fontaine Consultores (ver recuadro) para pedir que la norma fuese heterogénea por tipo de bancos. De esta forma, la banca analiza los caminos que mitigan los impactos de avanzar hacia Basilea III.