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La primera vez en casa

La primera vez en casa

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Fue en Viña del Mar, en 1920, cuando hicimos nuestro debut como organizadores de un Campeonato Sudamericano. Al cabo, Chile se felicitó por el éxito económico, se conformó con las derrotas estrechas ante Brasil y Uruguay y quedó feliz con el empate frente a Argentina. Pero tendría que esperar seis años más para lograr su primera victoria.


El debut de Chile en la organización de un Campeonato Sudamericano estuvo rodeado de muchos detalles anecdóticos, algo muy propio de un país que por esos días miraba desde abajo el progreso de los vecinos rioplatenses.

La primera gran novedad fue la contratación de Juan Carlos Bertone, entrenador uruguayo, traído por la Asociación de Football de Chile con la misión de abandonar el último lugar, “privilegio” exclusivo de la Selección en los tres torneos precedentes.

La otra gran novedad radicó en que, al no contar Santiago con un recinto de categoría para albergar el torneo, se recurrió al Valparaíso Sporting Club de Viña del Mar como sede del cuadrangular subcontinental.

¿Otras “perlitas”? El financiamiento del torneo se logró con el apoyo de la población, ya que de los $260.000 necesarios, el Estado sólo aportó con $100.000, viéndose obligado el comercio de la zona y el público en general a solventar los recursos faltantes.

¿Más? La delegación uruguaya exigió el pago de los viáticos en gramos oro, a fin de asegurar su exclusiva presencia en el torneo.

Otra novedad la constituyó la conformación de la Roja, que recurrió en gran parte a jugadores de la actual Octava Región, principal animador de los Campeonatos Nacionales de la época.

Volviendo a Bertone, éste implantó un férreo régimen de preparación, en el que aparece por vez primera la palabra concentración, que no es resistida; incluso, por llegar tarde a un entrenamiento, son desafectados los jugadores Díaz y Báez, mientras que el mítico Maestro Guerrero señaló: “El entrenamiento que nos ha hecho el señor Bertone, en primer lugar nos ha puesto como plumas para correr… Ya ve usted que estoy flaquito”.

El ánimo y la expectación eran desbordantes, y la prensa llamaba a los dueños de tiendas y almacenes a cerrar temprano los días de partidos, a fin de asegurar un lleno en el Sporting. Sobre los ilustres invitados (Argentina, Brasil y Uruguay), habrá que resaltar la figura de José Piendibene, el “Maestro” uruguayo, proveniente de Peñarol.

Brasil, campeón en 1919, sólo mantuvo a un jugador de ese plantel, y mostrará en la cancha un desorden que se proyectaba desde su orgánica institucional.

¿Y Argentina? Trajo a insignes, como su arquero Tesorieri y a su goleador Libonatti.

El desarrollo del torneo, disputado entre el 11 de septiembre y el 3 de octubre, estará marcado por la gran presencia de público. Se registraron cerca de 94 mil personas en las seis jornadas del campeonato.

El debut de Chile fue ante Brasil, y se cayó ajustadamente por 0-1. Un valioso score, considerando que, en los dos torneos anteriores, la Roja había cosechado once goles en contra ante los brasileños. Nacía, también, el concepto del “triunfo moral”, puesto que la exclusiva conquista del partido provino de un error de Unzaga, quien trató de ceder el balón al arquero (Manuel Guerrero) y su intento terminó en un desafortunado autogol.

Mientras, en el partido con más público del Sudamericano (20.000, aproximadamente), uruguayos y argentinos igualaron a un tanto.

Pero la gran sorpresa vendría para Chile en su segundo juego, ante Argentina. Un gran empate 1-1, con gol anulado en favor de la Roja incluido, instaló la decepción en nuestra hinchada, que cargó todas las culpas en el juez Di María, brasileño. En la cuarta fecha, Uruguay destrozó 6-0 a Brasil y dependía de sí mismo para campeonar.

La penúltima fecha confirmó a Argentina como potencia regional, al vencer 2-0 a Brasil, relegándolo al tercer lugar. Chile cerrará su participación en el Sudamericano cayendo 1-2 ante Uruguay, que se quedó con el título. El gol de Hernando Bolados no bastará ante la eficacia charrúa, que contaba con Ángel Romano, una figura de excepción que por esos tiempos ya jugaba en Boca Juniors de Argentina, y que fue uno de los referentes de la selección olímpica «charrúa».

Las conclusiones del torneo para Chile resultan categóricas: desde Argentina se pregonó que el fútbol mostrado por los nacionales era el exhibido en Buenos Aires 10 años o más años antes, abusando del uso del cuerpo. Bertone, a la vez, fue alzado como un gran estratego, y se le ofrecieron las comodidades necesarias para proyectar su cargo como Instructor, Director y Asesor de la Asociación de Football.

Las arcas también sonrieron, con un superávit de más de $3.300.

En lo netamente estadístico, se habían recortado las vergonzosas diferencias de torneos pasados, y quedaba la sensación de que se avanzaba, aunque habría que esperar seis años más, en un nuevo torneo organizado en casa, para lograr el primer triunfo en un Sudamericano.

Formación chilena: Arriba: Humberto Elgueta, Pedro Vergara, Ulises Poirrier, Víctor Toro y Ramón Unzaga. Abajo: Víctor Varas, Aurelio Dominguez, Hernando Bolados, Alfredo France y Horacio Muñoz.

PORMENORES
11 de septiembre de 1920.
Valparaíso Sporting Club, Viña del Mar.
Público: 15.000, aprox.
Árbitro: Martín Aphestegui (Uruguay)
CHILE (0): Manuel Guerrero; Pedro Vergara, Ulises Poirrier; Humberto Elgueta, Víctor Toro, Ramón Unzaga; Víctor Varas, Blas Parra, Aurelio Domínguez, Alfredo France, Horacio Muñoz. DT: Juan Carlos Bertone
BRASIL (1): Júlio Kuntz Filho; Joao De María, Álvaro Martins; Rodrigo Antônio Brandao, Augusto María Sisson, Agostinho Fortes Filho; José Carlos Guimaraes “Zezé”, Constantino Mollitsas, Cypriano Nunes “Castelhano”, Durval Junqueira Machado, Ismael Alvariza.
GOL: 53’, Ismael Alvariza (BRA).

20 de septiembre de 1920.
Valparaíso Sporting Club, Viña del Mar.
Público: 16.000 aprox.
Árbitro: Joao de María (Brasil)
CHILE (1): Manuel Guerrero; Pedro Vergara, Ulises Poirrier; Humberto Elgueta, Víctor Toro, Ramón Unzaga; Víctor Varas, Hernando Bolados, Aurelio Domínguez, Alfredo France, Horacio Muñoz. DT: Juan Carlos Bertone
ARGENTINA (1): A. M. Tesoriere; A. R. Cortella, F. Bearzotti; A. Frumento, M. Dellavalle, E. Uslengui; P. “Calomino” Fournol, J. Libonatti, A. Badalini, F. Lucarelli, A. De Miguel.
GOLES: 8’, Miguel Dellavalle (ARG); 25’, Hernando Bolados (CHI)

26 de septiembre de 1920.
Valparaíso Sporting Club, Viña del Mar.
Público: 16.000 aprox.
Árbitro: Carlos Fanta (Chile),
CHILE (1): Manuel Guerrero; Pedro Vergara, Ulises Poirrier; Humberto Elgueta, Víctor Toro, Ramón Unzaga; Víctor Varas, Hernando Bolados, Aurelio Domínguez, Alfredo France, Horacio Muñoz. Director técnico: Juan Carlos Bertone
URUGUAY: J. Legnazzi; A. Urdinarán, A. Foglino; A. Ravera, A. Zibechi, P. Ruotta; P. Somma, J. Pérez, J. Piendibene, A. Romano, A. Campolo.
GOLES: 38’, Ángel Romano (URU); 59’, Aurelio Domínguez (CHI); 71’, José Pérez (URU).

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