Qatar y sus mil y una noches: el Mundial más breve y escandaloso de la historia
La Fifa confirmó que el torneo se jugará entre noviembre y diciembre de 2022, casi al mismo tiempo que Suiza entablaba otro juicio por corrupción que podría terminar con Blatter en la cárcel.
Qatar 2022 ya obtuvo hace mucho el rótulo de mundial más escandaloso la historia del fútbol, y ahora, mientras la mismísima Suiza se decidió a enjuiciar a Joseph Baltter, el Comité Ejecutivo de la FIFA confirmó que ese torneo se jugará por primera vez entre noviembre y diciembre.
Y es que debido a las extremas condiciones climáticas que afectarán a los jugadores, el certamen se disputará en el invierno del hemisferio norte, entre el 21 de noviembre y 18 de diciembre y tendrá una duración de sólo 27 días.
El Mundial de Qatar ha sido desde su génesis una fuente de controversias y situación polémicas. Precisamente gran parte de la investigación que ahora pesa sobre la FIFA nació en los cuestionamientos públicos tras la adjudicación de esa cita a Qatar, a despecho del incipiente desarrollo de esa Federación y de la situación ambiental de un país de altísimas temperaturas propias del golfo Pérsico. Además, por cierto, de los millonarios incentivos que ofrecieron los multimillonarios productores de petróleo para llevar a esa nación musulmana la vitrina social y política que brinda un campeonato de esa índole.
Sin embargo, la decisión de fijar el Mundial entre noviembre y diciembre ya dio margen a nuevas polémicas, debido a las alteraciones que provocará en el calendario de competiciones de esa temporada. Las ligas de todo le mundo tendrán que reformular sus planes para hacer coincidir el término de sus torneos con la fecha del certamen, al mismo tiempo de que las vacaciones de los jugadores sufrirán una adecuación imprescindible.
De momento, los clubes más influyentes del mundo y los respectivos sindicatos de futbolistas -España, Italia, Francia y Alemania entre los más relevantes- han cuestionado la fecha por las complicaciones que producirá su desarrollo en una etapa del año que no calza idealmente con los intereses de las ligas preponderantes.
Como sea, el anuncio abre otra brecha de distanciamiento con las determinaciones de la FIFA, aunque muchos analistas suponen que con casi siete años por delante el Mundial de Qatar no está seguro, y que perfectamente el curso de la historia podría cambiar a la luz del curso judicial de las investigaciones relacionadas con el organismo y con su impugnado líder, «Sep» Blatter.
Por otro lado, las garantías y estímulos o sobornos entregados por Qatar para garantizar el torneo en su tierra no admitiría una modificación de rumbo, pero en el último tiempo la inestabilidad corporativa y las corrupción de la FIFA hizo que la pelota rodara hacia donde menos se esperaba…