Rectora U. de Tarapacá: “Hay una incoherencia que hay que revisar” sobre las prioridades científicas
Jennifer Peralta también apuntó a la debilidad en el sistema respecto a los aportes basales que requieren las universidades regionales y los desafíos de ejercer gobernanza de la Educación Superior desde zonas extremas, frente a las dificultades de una administración centralizada.
Jenniffer Peralta es doctora en Psicología Social y Organizacional, y este año asumió como la primera mujer en llegar a la rectoría de la Universidad de Tarapacá. Un hito que, según plantea, refleja una comunidad universitaria cada vez más abierta a la diversidad y la equidad.
En conversación con El Mostrador, la autoridad aborda los desafíos de conducir una institución estatal emplazada en una zona extrema, marcada por demandas particulares desde las regiones y las dificultades de un sistema de gestión pública centralizado. En ese contexto, defiende un mayor reconocimiento a las universidades regionales en materia de financiamiento, ciencia y tecnología, y reivindica su rol en la generación de conocimiento con pertinencia territorial.
“Cada kilómetro marca más dificultades para poder tener una mejor eficiencia en todos los desafíos”, dijo.
Peralta también cuestiona la priorización de áreas para el Fondecyt de Postdoctorado 2027, particularmente por el riesgo de restringir disciplinas y debilitar la investigación multidisciplinaria. A su juicio, las Humanidades, Artes y Ciencias Sociales son fundamentales para comprender y abordar problemas tanto nacionales como territoriales.
-¿Cómo ha sido la experiencia de ser la primera rectora, también en un contexto donde el CRUCH ha aumentado de forma histórica la cantidad de mujeres en las rectorías, que ha marcado un hito relevante?
-La verdad es que la experiencia que hemos tenido como comunidad universitaria al marcar este hito de una primera mujer a cargo de la Universidad de Tarapacá ha sido muy gratificante. Primero, porque efectivamente durante las inscripciones y el proceso eleccionario finalmente fuimos dos mujeres las que estábamos en la campaña, en la etapa final, y entonces ese logro es transversal. Y por cierto que no lo he tomado nunca como un logro exclusivamente personal, sino que es justamente de una comunidad universitaria que está cada día más abierta a la diversidad, al cambio, a la proyección de todo lo que significa la equidad, el respeto y el reconocimiento de los méritos y de las capacidades que están igualmente distribuidas entre hombres y mujeres.
-Hoy día en el Cruch son nueve mujeres de treinta las que han llegado a las rectorías, ¿cómo ha visto esa evolución?
-La evolución ha sido lenta, somos nueve de treinta universidades y en todo el sistema de educación superior somos catorce las mujeres que estamos a cargo de misiones tan relevantes como la formación de profesionales, de personas integrales, del desarrollo y las capacidades de investigación del país. Además de todo lo que significa poner a disposición los conocimientos que se fortalecen y se difunden desde el quehacer universitario a disposición del desarrollo de los territorios.
-¿Cuál es el sello con el que usted quiere ser recordada después de su gestión y con el que arrancó su trabajo en la Universidad de Tarapacá?
-Nuestro trabajo está orientado en consolidar la excelencia. Para mí es un componente virtuoso entre la calidad y la equidad, y ese binomio que es inseparable se traduce finalmente en que podamos tener una experiencia de vida universitaria que tenga estos principios que están consolidados en el esquema de una universidad que es laica, pluralista y que se tiene que enriquecer con una convivencia universitaria sana.
Además que permita un bienestar integral, que genere la interdisciplina para abordar los desafíos que son no solamente internos en la formación y en la gestión, sino que también es como funciona el mundo, con una mirada amplia, multidisciplinaria. Sobre todo que esté orientada como sello a una vida universitaria con equidad, con una gobernanza transparente, participativa y que nos permita sentirnos orgullosos de lo que hacemos cada día, que sea un espacio de estudio y de investigación que genere impacto en la calidad de vida de las comunidades.
-A propósito de los territorios, ¿qué significa ejercer gobernanza en una universidad de zona extrema -en la puerta norte del país- donde hay fenómenos sociales particulares? ¿Cómo ha sido esa experiencia?
-Ciertamente estamos ubicados con nuestra casa central en la ciudad de Arica y una sede importante en la ciudad de Iquique, entonces estamos en las dos regiones del extremo norte del país. Contamos con mucho trabajo colaborativo desde el punto de vista de la integración académica con universidades de Perú y con universidades de Bolivia.
Sin embargo, claramente existen dificultades con una administración centralizada en el país y con una forma de gestión de los recursos públicos, pero también de las políticas públicas que están muy sesgadas por un funcionamiento metropolitano. La verdad que hace difícil los procesos en general. Los procesos que tienen que ver con incorporación de personas, claramente no todo el mundo está disponible a irse a trabajar a una zona extrema, pero también respecto a todos aquellos procesos administrativos y de compras públicas que tienen una complicación adicional por la distancia que estamos del centro del país.
Nos gustaría estar mucho más presentes en la discusión de la política pública. Lo hacemos en nuestro ámbito con un buen relacionamiento con el gobierno regional, con seremis, con todo lo que significa el quehacer cotidiano en estas regiones. Sin embargo, cada kilómetro marca más dificultades para poder tener una mejor eficiencia en todos los desafíos. Efectivamente estar en zona extrema implica un desafío mayor, costos adicionales y mayor compromiso, mayor rigurosidad, mayor responsabilidad en el uso de los recursos y con logros de eficiencia y eficacia que deben estar de todas maneras, a todas las universidades, a todos los servicios se nos evalúa con un estándar único. Pero claro las condiciones de operación no necesariamente son equivalentes.
-Los gobernadores regionales, desde el punto de vista de la administración de los territorios, constantemente hacen ver que estamos al debe en el proceso de descentralización. En materia de Educación Superior ¿también estamos al debe?
-La descentralización administrativa es un problema y como universidad estatal de zona extrema nosotros nos orientamos de manera importante a fortalecer la descentralización científica, la descentralización tecnológica. Entonces al estar en frontera hay fenómenos sociales que estudiamos y que deberían valorarse en la contribución que hace a la generación de políticas públicas, por ejemplo, en migración o en todo lo que significa salud en la frontera, o la incursión por los laboratorios naturales que tenemos al estar siendo parte del desierto Atacama en agricultura de zonas áridas, energía renovable. Hay una serie de temáticas, de situaciones y problemas sociales que desde el norte del país son relevantes y que pueden nutrir la conversación nacional y eso lo tenemos que seguir fortaleciendo.
–¿Cuáles son los principales desafíos o preocupaciones en materia de financiamiento?
-Yo diría que son dos niveles. Justamente el que compartimos con las universidades estatales y universidades de regiones en general, algunas también con todas las universidades que pertenecen al Consejo de Rectoras y Rectores, y que tienen que ver con el financiamiento a la Educación Superior, la gratuidad y por cierto el financiamiento que hay para ciencia y tecnología. Hay tensiones que son normativas, que tienen que ver con lo jurídico y con las cuestiones relativas a los procesos propios de las universidades que son servicios públicos en el tratamiento y en la aplicación de un estatuto administrativo, con el sistema de compras públicas, pero al mismo tiempo con situaciones que son complejas desde el punto de vista de los ajustes presupuestarios.
Por ejemplo, en el Ministerio de Ciencias se estimaba un ajuste de un 3%, finalmente fue 4,7% y eso nos afecta a todas las universidades. Hoy día tenemos universidades que tienen un financiamiento importante en términos del desarrollo a través del programa FIU y resulta que hay muchas universidades que no tenemos todavía ese financiamiento, que nos permitiría seguir aportando a los problemas regionales con la pertinencia que significa descentralizar el desarrollo también.
Con todo, la Universidad de Tarapacá ha podido favorecer el reconocimiento de la cultura chinchorro o de los patrimonios naturales y culturales en general. Entonces hay una debilidad en el sistema respecto a los aportes basales que requieren las universidades estatales y regionales, para generar esos signos de equidad y no profundizar las desigualdades. Finalmente el rol que tenemos las universidades en cada una de las regiones es importante desde el punto de vista de la movilidad social, pero también desde el punto de vista de la preparación de profesionales que puedan aportar al desarrollo desde todo el territorio.
Y hay incluso algunos financiamientos que eran específicos para las regiones, como el programa ESR, que ya no están en los presupuestos y eso nos ayudaba a financiar varias de las acciones que tienen que ver con la coherencia que queremos tener con las estrategias de desarrollo regional o con aquellos elementos que favorecen la progresión estudiantil en términos de los procesos que requieren equidad de acceso.
Entonces hay costos adicionales que tienen que ver con estar en zona extrema y hay necesidades país para el fortalecimiento de la Educación Superior, no solamente en términos de formación de personas, sino que también en términos del rol importante que tenemos las universidades del Consejo de Rectores en el desarrollo de la investigación, la generación del conocimiento y la transferencia para el bienestar de las comunidades.
-A partir de todo este listado de desafíos que me nombra, ¿hay entendimiento por parte del Ministerio de Educación, por ejemplo, lo han conversado en estos términos para proyectar una línea de trabajo y abordarlo desde esa perspectiva?
-Ciertamente, hay un trabajo y una conversación que está presente, que es abierta con el Ministerio de Educación, particularmente con la Subsecretaría de Educación Superior. Coincidimos en muchos de los diagnósticos de las necesidades y de una actitud que da cuenta de un abordaje que tiene que ser riguroso, profundo, sistémico. Yo diría que estamos en esa conversación y hay bastante apertura a abordar estas necesidades.
-Respecto al debate que gatilló la priorización de áreas por parte del Ministerio de Ciencia para el Fondecy de Postdoctorado 2027, la importancia de las humanidades, las estrategias de desarrollo y qué tanto corresponde a través de fondos como ese priorizar. ¿Cuál es su lectura en general de lo que ha pasado?
-Pasan al menos dos fenómenos distintos. Primero que estamos conversando acerca de recursos que son muy restringidos y de una redistribución que parece muy innecesaria en el nivel de desarrollo y de madurez que tiene hoy día el sistema de financiamiento para la investigación en Chile. Que es un sistema que se ha ido consolidando y que ameritaría seguramente una revisión más profunda. En ese sentido, seguramente que no era la oportunidad de hacer este tipo de priorizaciones, sin desconocer que efectivamente la transferencia del conocimiento básico o de la ciencia básica a las innovaciones productivas y las innovaciones sociales tiene que darse.
Pero claro, estamos en un año de estrechez de los recursos fiscales y donde lo que necesitamos abordar es el crecimiento, el desarrollo de los potenciales e imaginar cómo integramos todas estas capacidades para crecer, no para restringir o acotar más. De manera que la disposición que ha tenido nuestra universidad en lo particular ha sido justamente de abrir el debate.
Consideramos y considero que las HACS, las Humanidades, las Artes y las Ciencias Sociales cumplen un rol muy importante no solamente en el ámbito exclusivo del quehacer de las carreras o disciplinas, sino porque están a la base de pensamiento reflexivo, crítico y por lo tanto que permite hacer investigación para responder a los problemas universales, pero también a los territoriales. Entonces no hay una distinción que hoy día sea evidente respecto a las prioridades que deberíamos tener como sistema. Y hasta ahora ANID estaba funcionando de manera coherente con la definición global.
Las restricciones que hay hoy día en términos presupuestarios, pero también de acotar para áreas prioritarias a través de un instrumento hasta ahora, no se condice con la Estrategia Nacional de Ciencia y Tecnología que acaba de ser lanzada. Efectivamente hay una incoherencia que hay que revisar, hay que debatir y hay que seguir promoviendo que los enfoques sean multidisciplinarios para responder a problemas que tienen múltiples factores también de causalidad y múltiples posibilidades de abordaje.
-¿Cuál es la relevancia del financiamiento a la investigación y qué impacto tiene para las universidades en regiones?
-Es relevante tener un financiamiento que nos permita seguir haciendo ciencia en el país, seguir desarrollando conocimiento que pueda traducirse en mejores políticas públicas, mejores instrumentos para el desarrollo social y productivo. Que estén en un contexto justamente de sostenibilidad social, ambiental, económica. En esa línea, sí es muy relevante que se considere la diversidad territorial y que el financiamiento de ciencia y tecnología también lo tenga en cuenta. Así que en los dos ámbitos, tanto en el asociado al concepto de proyectos educativos, como también asociado al desarrollo de la ciencia, el conocimiento, la tecnología y la innovación, debe haber un reconocimiento de necesidades distintas y de abordajes que tengan que ver con los desarrollos estratégicos priorizados por cada comunidad a nivel de gobierno regional, por ejemplo.
-¿Cuáles son los grandes temas o grandes proyectos que están llevando adelante desde la Universidad de Tarapacá, y que son importantes de relevar en este contexto?
-Nuestra universidad está comprometida con un crecimiento y desarrollo global. En ese sentido, estamos trabajando fuertemente para consolidar la formación del posgrado. El desarrollo de magíster y de doctorado, sin duda que contribuye, no solamente a mejorar las capacidades regionales, sino que también las proyecciones de carrera de cada persona que se forma con nosotros y mantener ese estándar a lo largo de la vida.
En términos de área, somos una universidad que se hace cargo del estudio y de la conservación arqueológica del origen de la humanidad en América Latina. En ese sentido, tenemos un rol particular con la preservación y custodia de la cultura Chinchorro, de todos los elementos patrimoniales que hay en ese sentido.
Pero también nos proyectamos de manera muy potente en términos tecnológicos. Entonces, todos los desarrollos que tengan que ver con el estudio de los cielos, de las aguas, de la tierra y de los ecosistemas en general, en los distintos pisos ecológicos que hay en nuestra zona. También en las distintas miradas acerca de lo biológico, de lo sociológico y de lo tecnológico son relevantes. Entonces, nuestro desafío está en un desarrollo integral de la investigación, de la formación del pregrado, del posgrado, pero sobre todo de que nuestro quehacer tenga pertinencia e impacto territorial.
Y proyectarnos en lo tecnológico también dice relación con proyectos muy importantes en términos de inteligencia artificial, de gestión de riesgos y por cierto que eso debería redundar en una gobernanza mucho mejor para un logro de una universidad regional con consolidación de la excelencia, que es lo que queremos ofrecer y disfrutar en conjunto a toda la comunidad universitaria.