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Foro Madrid: convertir al adversario político en enemigo

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¡Hola a todos!, luego de anunciar la semana pasada el cerco político y judicial sobre La Moneda en torno al caso Cerimedo, finalmente la Cámara de Diputados –tras la ausencia de varios parlamentarios en una fallida primera votación– aprobó una comisión investigadora.

En ambas votaciones no hubo ni un solo voto del oficialismo que apostara por la transparencia para determinar si hubo o no manipulación digital de la opinión pública en los plebiscitos y en las últimas campañas presidenciales. El diputado José Montalva (Ind. PPD) se preguntó:¿qué esconde la derecha? Al otro día, fue la fiscalía Centro Norte la que anunció que investigará penalmente al denominado “rey de los trolls”.

  • El Foro Madrid acaparó la agenda y se instaló en Santiago con una premisa sin contrapeso: para esta nueva derecha, la izquierda es un gigantesco saco donde caben desde Michelle Bachelet hasta el PC, el wokismo y cualquier tipo de progresismo. El adversario, en este caso, no es solo regional sino global. En el libreto quedó en evidencia el leitmotiv del evento: convertir la política en una cruzada global entre el Bien y el Mal. Así de binario.

Kast llegó a la cita en medio de un escenario político cuesta arriba, pero decidió hablarle primero a los suyos: menos trincheras, menos cuoteo y más gestión. El Presidente advirtió que ganar la batalla contra la izquierda no sirve de mucho si se pierde la guerra contra el crimen, la pobreza y el desempleo. En otras palabras, bajó el volumen de Milei y subió la presión sobre su propia coalición: si se acomodan al poder, la izquierda podría volver antes de los esperado.

  • El telón de fondo de la cita, en todo caso, fue la crisis con Argentina por el Estrecho de Magallanes.  La controversia terminó exponiendo las descoordinaciones de La Moneda. Mientras ministros adelantaban negociaciones y Kast decidía cerrar el capítulo, el acuerdo con Milei terminó por reafirmar la soberanía de Chile, pero asumiendo compromisos ajenos a sus intereses. Al final, Argentina se llevó más que una declaración y Chile ni siquiera logró derogar el famoso decreto en disputa. ¡Qué quilombo!

En la otra vereda también hubo un evento, aunque menos glamoroso y masivo. “Democracia Siempre” logró la foto de la oposición, desde la DC hasta el PC, todos juntos frente a Kast, Milei y el Foro Madrid. El dilema, sin embargo, fue otro. Javiera Arce advirtió que todavía no existe un proyecto claro que los una y Bachelet, ausente al igual que Boric, aseguró en una entrevista que mientras la ultraderecha habla al corazón, el progresismo insiste en hablarle a la cabeza.

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El relato de Foro Madrid: convertir al adversario en enemigo

Hay una clave para entender lo ocurrido este jueves en Santiago que está más allá de las frases estridentes de Javier Milei, los ataques contra Michelle Bachelet o las referencias al “socialismo empobrecedor”.

Es necesario detenerse primero en una palabra que los expositores utilizaron reiteradamente: izquierda. Porque la categoría que emplea Foro Madrid no coincide necesariamente con las fronteras ideológicas que existen en Chile.

Mientras en el debate político chileno el PC y el Frente Amplio se ubican habitualmente en la izquierda y partidos como el PS, la DC, el PPD, el Partido Liberal o el Partido Radical forman parte de una tradición de centroizquierda, en el universo político que se reunió en Santiago esas diferencias desaparecen.

Analistas consultados para este artículo coinciden. No se trata de una interpretación aislada del encuentro. La propia red Foro Madrid ha definido explícitamente como adversarios al wokismo, progresismo o socialismo de cualquier tipo” y ha llamado a librar una “batalla cultural sin cuartel” contra esas corrientes.

  • En su Declaración del Río de la Plata, además, identificó como parte de ese espacio al Foro de São Paulo, el Grupo de Puebla y la Internacional Progresista, y mencionó entre sus adversarios a dirigentes tan distintos como Gustavo Petro, Lula da Silva, Andrés Manuel López Obrador, Xiomara Castro, Gabriel Boric y Pedro Sánchez.

La amplitud de esa definición permite entender mejor el propósito político del encuentro de Santiago. El adversario no es solamente el comunismo ni los partidos que explícitamente se definen como socialistas. Es una familia política mucho más extensa, que incluye al progresismo y, por extensión, a sectores de la socialdemocracia que en Chile hoy forman parte de la oposición democrática tradicional.

Esa operación conceptual tiene una consecuencia política peligrosa: transforma diferencias entre proyectos políticos distintos en una sola confrontación entre dos bloques, que se asumen irreconciliables. Una especie de revival conceptual de los años 70, donde esa polarización llevó a dictaduras criminales de un color y de otro.

Javier Milei fue quien llevó esa lógica a su máxima expresión en el discurso inaugural. El Presidente argentino no habló de una disputa exclusivamente nacional ni de una competencia electoral entre izquierdas y derechas. “No nos enfrentamos a un adversario local sino que nos enfrentamos a un adversario regional y también global”, afirmó. El conflicto, en su formulación, dejó de ser una disputa entre partidos para convertirse en una batalla internacional.

Milei fue todavía más lejos. Presentó la confrontación como una lucha entre “el Bien y el Mal”, ubicando en el segundo campo a la izquierda y a la socialdemocracia. Quienes adhieren a estas, son los “zurdos mugrosos”.

  • El relato no deja demasiado espacio para una zona intermedia: la política aparece como una pugna moral en la que las ideas del adversario no son simplemente distintas, sino parte de aquello que debe ser derrotado a cualquier costo.

Ese esquema fue trasladado a la política chilena durante el primer panel del encuentro, titulado “El punto de inflexión chileno: restaurando la libertad y la soberanía”. Allí el blanco principal fue Michelle Bachelet. 

El diputado republicano Cristián Araya responsabilizó a los movimientos estudiantiles de haber contribuido a destruir “el respeto a la autoridad, al orden, a las normas” y atribuyó a Bachelet responsabilidad por ese proceso. Incluso vinculó su candidatura a la Secretaría General de la ONU con la inmigración ilegal, afirmando que la expresidenta habría pensado que esta le permitiría asegurarse la jefatura del organismo.

El diputado UDI Ricardo Neumann utilizó otra vía para llegar a una conclusión similar. Su intervención presentó las reformas de los gobiernos de Bachelet como parte de un proceso que habría deteriorado el mérito, la inversión, el empleo y la educación. “Reforma laboral, espantó el empleo, Bachelet II. Reforma tributaria, mató la inversión”, sostuvo. Julio Isamit, por su parte, habló de “ataques sistemáticos a la idea misma del mérito” y responsabilizó a la expresidenta de haber sido una de sus principales detractoras.

  • El mismo patrón apareció en las intervenciones latinoamericanas. El senador colombiano Enrique Gómez Martínez habló del socialismo como responsable de la inseguridad y describió la disputa política en términos de una confrontación contra un enemigo que, según dijo, carece de “vergüenza” y “escrúpulos”.
  • Tomás Zambrano, presidente del Congreso hondureño, ha situado a su país en una supuesta trayectoria hacia Venezuela y ha acusado al socialismo de debilitar la democracia.

Son discursos diferentes, pero comparten una misma operación: la izquierda deja de ser presentada como una alternativa política con la que se compite y pasa a ser caracterizada como una amenaza para la democracia, la seguridad o la prosperidad.

La batalla tampoco se limita a la economía o la institucionalidad. Una parte importante de esta red se construye alrededor de lo que denomina “batalla cultural”: inmigración, género, aborto, familia, identidad nacional y cambio climático. En ese terreno, las posiciones de algunos participantes han sido particularmente explícitas.

Diana Jácome, por ejemplo, cuestionó la posibilidad de que menores modifiquen su sexo biológico; mientras figuras de Vox como José María Figaredo han utilizado un lenguaje especialmente duro respecto del aborto y la inmigración. Estas posiciones forman parte de una agenda que busca disputar no solo el poder político, sino también los valores que consideran dominantes en las sociedades occidentales.

Por eso la palabra “internacional” resulta central. Foro Madrid no se presenta simplemente como una conferencia de partidos conservadores. La organización se define como una alianza internacional y desde sus documentos fundacionales plantea la necesidad de coordinar fuerzas políticas frente a un adversario también internacional.

  • La Declaración de Asunción de 2025 llegó a hablar de una “multinacional del crimen y el fracaso” al referirse al Foro de São Paulo y al Grupo de Pueblay sostuvo que esa “izquierda criminal” debía ser derrotada en las urnas y, cuando correspondiera, ante los tribunales.

En Santiago, esa estrategia adquirió una dimensión particularmente significativa porque Chile no fue solo el lugar donde se realizó el encuentro: fue presentado como una pieza del cambio político que la red busca impulsar en Iberoamérica. Kast participó como Presidente de la República, mientras Milei utilizó la tribuna para llamar a organizar internacionalmente a la derecha. Al cierre, Kast también advirtió a su sector que si su gobierno fracasaba “la izquierda podría volver”, mientras proyectaba el avance de las fuerzas conservadoras hacia otros países de la región.

La paradoja es que la amplitud de la categoría “izquierda” sirve reducir el debate político.

Si el adversario incluye al comunismo, al socialismo, al progresismo, a la socialdemocracia y a quienes simplemente no comparten esa concepción del orden político, la disputa deja de organizarse entre alternativas democráticas que compiten por gobernar y comienza a construirse como una lucha entre dos campos irreconciliables. Eso permite explicar por qué en Santiago dirigentes que en Chile representan tradiciones políticas diferentes fueron ubicados discursivamente en un mismo bloque.

Así, el Foro Madrid no solo reunió en Santiago a dirigentes de la ultraderecha nacional e internacional conservadora. Intentó definir quiénes son sus adversarios, agruparlos bajo una misma categoría y convertir esa disputa en un proyecto global.

La cuestión de fondo, entonces, no es únicamente cuánto espacio electoral ocupa hoy esa derecha. Es si su estrategia consiste en reemplazar la competencia entre distintas corrientes democráticas por una confrontación de bloques en la que el adversario político deja de ser simplemente alguien que piensa distinto y pasa a representar aquello que, según esta narrativa, debe ser derrotado donde fuere y a como dé lugar.

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A estrecho revuelto… el papelón en política exterior que terminó en quilombo

Antes que la declaración conjunta de José Antonio Kast y Javier Milei comenzara a ser diseccionada por analistas internacionales, la actuación previa de La Moneda ya había sido objeto de críticas, evidenciando un forado político-comunicacional con ministros adelantando gestiones, versiones distintas sobre el decreto argentino y un Presidente que decidió zanjar el asunto él mismo. Un quilombo, dirían los argentinos.

  • El episodio tuvo, desde el comienzo, un manejo confuso. Cancillería respondió a los dichos del general argentino Gustavo Valverde con una nota de protesta; luego Defensa tomó la posta con Fernando Barros intercediendo ante su par argentino, Carlos Presti, quien reafirmó que el Estrecho era chileno. Hasta ahí, el libreto parecía razonable: protesta, aclaración y cierre. Pero el problema vino después, cuando apareció nuevamente el decreto argentino de 2021 que hablaba de un espacio de “uso compartido” y que abrió una segunda crisis en el Gobierno.

Barros aseguró públicamente que Argentina tendría preparado un texto para derogar el polémico decreto y que este esperaba la firma de Milei. Cancillería, sin embargo, relativizó el carácter de la información y sostuvo que esa gestión venía desarrollándose desde antes. Más que una diferencia de fondo, lo que quedó en evidencia fue que dos ministerios comunicaron de manera distinta una misma negociación.

  • El Presidente Kast apostó por una postura ambivalente. “Argentina no tiene ni tendrá jamás soberanía ni control” sobre el Estrecho de Magallanes, afirmó en Punta Arenas. Para analistas, eso no está en duda porque así lo demuestran los tratados, pero respecto a la interpretación del “uso compartido”, Kast señaló que no le exigiría a Milei la derogación de ningún decreto.

Cada uno de los organismos involucrados reaccionó desde su propia lógica institucional: Cancillería administrando una negociación silenciosa; Defensa buscando cerrar rápidamente una controversia con implicancias militares; y Presidencia privilegiando la relación política con Milei. La descoordinación pudo ser incluso más costosa que la discrepancia, porque transmite la sensación de que el Gobierno negocia una cosa mientras comunica otra.

La reunión bilateral entre ambos mandatarios terminó cerrando el impasse, pero a un costo –o precio– que recién ahora comienza a evaluarse. El comunicado conjunto entre ambos países, terminó finalmente reconociendo la soberanía de Chile sobre el Estrecho de Magallanes y varios otros puntos que analistas reconocen como ajenos a nuestros intereses.

  • “Malvinas -Falklands no son nuestro problema. Solo a la luz del comportamiento de Argentina a través de los años respecto de Chile, nuestra neutralidad está justificada. Ojalá que lo firmado hoy por Kast no sea usado para involucrarnos en alianza/sanciones/boicots de Argentina”, escribió en X la abogada y analista internacional, Paz Zárate.

El comunicado, traducido a lenguaje coloquial, reconoce un intercambio de fondo: acceso de nuestro país a recursos minerales –léase gas– a cambio de un apoyo a la reclamación argentina sobre las islas del archipiélago austral y sus espacios marítimos circundantes, así como el rechazo a la explotación de hidrocarburos y recursos pesqueros en la zona.

  • Este último punto, ha generado controversia porque presupone un respaldo a eventuales sanciones económicas para aquellos países que lleguen a acuerdos económicos con las islas Falklands, una decisión que podría perjudicar la negociación que mantenían con Punta Arenas para establecer una ruta bilateral. Consultado por los efectos del acuerdo en esta materia, el Canciller Francisco Pérez, aseguró que se trataba de “un proyecto entre privados”.  

Al margen de estas eventuales externalidades, se critica que el documento no solo no derogó el cuestionado decreto 457, sino que tampoco hace alusión a temas pendientes sobre límites marítimos y terrestres en el sector del monte Fitzroy, y otras materias pendientes como la disputa por la plataforma continental extendida entre ambos países.

  • En resumen, el trasfondo de la negociación solo parece favorecer a Argentina, inmersa en un contexto electoral, donde el actual Presidente Javier Milei es candidato a la reelección, y donde todo parece indicar que el gran perjudicado fue nuestro país, un juicio que ha ido creciendo al tenor de análisis que comienzan a hablar de “entreguismo”, debido a que no obtuvimos nada a cambio. Esa pareciera serla verdad de la milanesa.
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Kast en Foro Madrid: Los pecados capitales de la derecha y críticas a la izquierda

El Presidente José Antonio Kast arribó al V Encuentro Regional del Foro Madrid con una escolta comparable a la de George W. Bush en 2004 y un escenario político complicado en la víspera de su speechun quiebre oficialista por la reforma constitucional de seguridad, la urgente necesidad de amarrar votos con la centroizquierda, deterioro de la evaluación presidencial asociado a la economía y fricciones con el argentino Javier Milei.

  • Kast optó por el pragmatismo.Postergó su discurso inaugural para visitar al alcalde socialista de San Bernardo, Christopher White, blanco de un frustrado plan de asesinato. Con este gesto, entregó el apoyo del Gobierno y buscó amarrar un mensaje de unidad nacional contra el crimen organizado, dejando en segundo plano el contexto político adverso y la oratoria radical de Milei, de quien deslizó no haber escuchado su intervención.

Ante una audiencia predispuesta al aplauso fácil contra el socialismo, el Presidente no usó el micrófono para celebrar sus seis meses en La Moneda, sino para lanzar una severa advertencia a sus filas: si se acomodan al poder, si se quedan atrapados en la retórica de trinchera, la derrota en tres años está garantizada. Su primer golpe fue contra la superficialidad digital y el dogmatismo. “Tener razón es solo el punto de partida, no es un logro”, espetó. Recordó que el sentido común de la ciudadanía exige resolver problemas reales.

  • La parte medular de su intervención fue un reparo a la derecha con un mapa detallado de los tres “pecados capitales” que podrían pavimentar el retorno de la izquierda al Gobierno: Creer que se llega al poder por el poder y olvidarse del electorado; “cuotear” todo el Estado para los partidos del sector; y “quedarnos pegados en la disputa con la izquierda” que “genera aplausos, ordena los partidos, pero nuestro adversario es mucho más grande”, en alusión a cumplir las promesas de campaña en seguridad y economía.

¿Qué actitudes podrían colaborarle a la izquierda? Uno, plantearnos que uno llega al poder por el poder. Nosotros no llegamos aquí para tener más poder. El día que nos acomodemos y digamos no hay nada más que hacer, ese día es el inicio del fin; (…) El día que cualquiera de los que está acá, que son dirigentes políticos, dejen de ir a los consultorios, a las escuelas, a las juntas de vecinos (…) ese día es el comienzo del fin”, disparó a los asistentes.

  • Advirtió con dureza que repartirse el Estado bajo la lógica del beneficio personal destruye la legitimidad del sector y que la confrontación simplista con la izquierda cansa al elector: “Si hacemos lo mismo, la gente dirá ‘son igual a los que sacamos'”. Para Kast, el desafío histórico exige “abrirse sin diluirse”.

“Los chilenos a mí no me eligieron para derrotar a la izquierda. Me eligieron para enfrentar el crimen organizado, la pobreza y el desempleo”. Kast sabe que no cumplir las expectativas reviste un peligro. Su mensaje fue claro: menos consignas y más gestión, o el fracaso será inevitable.

  • De forma sutil y hasta entrelíneas, Kast también criticó a la izquierda, combinando la denuncia ideológica con acusaciones directas a la gestión pública anterior, el estilo de gobernanza digital y la violencia.

La primera crítica apuntó a lo que Kast define como la “captura del Estado”. Denunció que las administraciones anteriores instalaron un sistema de burocracia ineficiente y operadores políticos. Acusó a sus adversarios de “politizarlo todo” y de buscar un constante reparto de cargos públicos. Como prueba de este deterioro, aludió a investigaciones y auditorías por mal uso de recursos públicos en el deporte y en la Junaeb.

  • En el ámbito de la gobernanza, criticó la inacción pragmática de una izquierda que pretendía resolver crisis complejas mediante redes sociales. Sentenció de forma tajante que “las fronteras no se cierran con un tweet, se cierran con zanja, drones y muros”.

Finalmente, el Presidente vinculó la influencia de la izquierda con la pérdida del control territorial ante el narcotráfico y el terrorismo. Recordando a Jaime Guzmán, “asesinado en democracia por aquellos que silencian las ideas con violencia, con las balas”.

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Democracia Siempre: juntos contra Kast pero sin hoja de ruta

La oposición consiguió el jueves una fotografía difícil: reunir bajo una misma consigna al PC, Frente Amplio, PS, PPD, liberales y la DC. Pero “Democracia Siempre”, concebido como contrapunto al Foro Madrid, terminó exhibiendo también el límite de esa unidad: compartir adversario no equivale a compartir proyecto.

El contraste con el origen de la marca es elocuente. En julio de 2025, “Democracia Siempre” fue una cumbre encabezada por Gabriel Boric en La Moneda junto a Luiz Inácio Lula da Silva, Gustavo Petro, Pedro Sánchez y Yamandú Orsi. Un año después, el nombre reapareció con la izquierda fuera del Gobierno y tratando de reconstruir una oferta común.

  • La escena tenía además un contrapunto político y geográfico. A poco más de 22 kilómetros, Javier Milei arremetía en el Foro Madrid contra los “zurdos mugrosos” y hablaba del “derrocamiento del comunista Allende”, en una jornada cuyo cierre quedó en manos de José Antonio Kast.
  • Al mismo tiempo, dirigentes opositores, exautoridades y académicos se reunían en el Hotel Fundador para reivindicar la democracia y los derechos humanos.

Manuel Antonio Garretón apuntó contra una derecha que, a su juicio, “no cree en la democracia y quiere terminar con ella”. Pero la intervención más incómoda llegó desde dentro. “No hay un proyecto político claro. El progresismo no tiene proyecto político”, sentenció la cientista política Javiera Arce ante los propios dirigentes opositores.

La fotografía, además, quedó sin sus dos invitados de mayor peso: Gabriel Boric y Michelle Bachelet no asistieron. La exmandataria, sin embargo, había formulado horas antes un diagnóstico que terminó reforzando el de Arce: sobre seguridad y migración reconoció que “desde el mundo más progresista no está clara la respuesta” y advirtió que, mientras sectores de ultraderecha “le hablan al corazón”, el progresismo suele “hablarle a la cabeza”.

Bachelet sostuvo también que la seguridad es un derecho humano, llamó a tomarse en serio el temor ciudadano y cuestionó la “timidez” frente a la regularización de migrantes que trabajan y aportan al país.

  • La ausencia de Boric y Bachelet no convirtió, eso sí, la cita en una reunión de segunda línea. Llegaron la exvocera Camila Vallejo y el exministro Giorgio Boccardo; los senadores Paulina Vodanovic y Claudia Pascual; los diputados Raúl Soto y Álvaro Ortiz—exalcalde de Concepción—; el exsenador Juan Pablo Letelier y las principales directivas del PS, PC, Frente Amplio, PPD, DC y Partido Liberal.

La paradoja, sin embargo, quedó intacta: la oposición demostró que puede reunirse desde la DC hasta el PC frente a Kast, Milei y el Foro Madrid. Lo que todavía no mostró con la misma claridad es qué proyecto común ofrece después de esa resistencia.

El diagnóstico más incómodo del jueves no vino de la derecha. Surgió desde el propio mundo progresista.

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La comisión investigadora que va tras la huella de Cerimedo en Chile

Tras un segundo intento y sin votos de la derecha, la Cámara de Diputados aprobó esta semana la creación de una comisión investigadora que pondrá bajo la lupa la eventual influencia del consultor argentino Fernando Cerimedo -alias “rey de los bots”- en campañas electorales chilenas y sus presuntos vínculos con actores relacionados al gobierno de José Antonio Kast.

La instancia, propuesta por el diputado José Montalva (Ind.-PPD), buscará recopilar antecedentes sobre el conocimiento, detección y fiscalización desplegados por los organismos públicos frente al eventual uso de herramientas destinadas a intervenir la conversación digital durante procesos electorales y plebiscitarios desde el 2020.

El parlamentario resumió la investigación en tres preguntas: si el Estado cuenta con capacidades para detectar estas operaciones en tiempo real; ¿Hubo manipulación y qué responsabilidades existen?; ¿Cuál fue la huella de Cerimedo en Chile y si hubo o no financiamiento?. “Todas esas respuestas merecen ser conocidas por los chilenos y chilenas”, dijo.

Hecho que reinstala un debate que ha ido ganando espacio en la disputa política: redes de cuentas coordinadas, bots, trolls y mecanismos de amplificación capaces de instalar desinformación o determinadas narrativas en la agenda pública. En ese escenario aparece la denominada “huella de Cerimedo”, cuyas conexiones políticas son precisamente uno de los aspectos que la comisión busca esclarecer.

“Cerimedo, si no estuviera en prisión, probablemente estaría en la reunión del Foro de Madrid, y eso es realmente delicado”, sostuvo Montalva, quien ha planteado que desde 2020 existen antecedentes sobre operaciones digitales, incluyendo campañas de desinformación y ataques contra figuras políticas como Evelyn Matthei.

A la arista parlamentaria se suma la arista penal, luego de que la Fiscalía confirmara la apertura de una causa por presuntos delitos informáticos en campañas electorales en nuestro país y la eventual intervención de Cerimedo. Indagatoria que estará a cargo de la Fiscalía Local de Santiago Centro.


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