“Un poquitito más de centroderecha”: Hugo Jofré analiza las señales de Keiko Fujimori en Perú
El investigador del Instituto Libertad sostiene que Fujimori llegará a la presidencia con un fuerte músculo electoral, que resistió tres intentos presidenciales fallidos. Aun más, subraya que la próxima presidenta de Perú ha dado señales ajenas al populismo y que han tranquilizado a los mercados.
En su cuarto intento Keiko Fujimori finalmente consiguió alcanzar en Perú el sillón presidencial que ocupó durante diez años su padre, Alberto Fujimori, al que tratará de emular con una reivindicación de su legado. Por un margen de poco más de 40.000 votos sobre el izquierdista Roberto Sánchez, Fujimori es la ganadora de los comicios y aguarda su proclamación como presidenta electa, con miras a asumir el mandato el 28 de julio para los próximos cinco años (2026-2031).
El anhelado triunfo supondrá el retorno del fujimorismo al gobierno de Perú, veinticinco años después de que Alberto Fujimori dimitiese por fax desde Japón, tras destaparse un gigantesco escándalo de corrupción que le llevó años después a ser detenido en Chile y extraditado al país andino para ser condenado por ello y por delitos de lesa humanidad.
Hoy en Al Pan Pan de El Mostrador, con Mirna Schindler: conversamos con el investigador del Instituto Libertada Hugo Jofré, quien remarcó que la polarización de estos últimos comicios son solo los últimos de una línea que lleva años ininterrumpida.
“Recordemos que el año 2021, el triunfo de Pedro Castillo fue también muy reducido (…) Entonces tenemos una tendencia en los últimos años de triunfos por muy poquitos votos, un puñado de votos que marca la diferencia entre proyectos políticos totalmente distintos. O sea, Keiko Fujimori, como todos sabemos, no es primera vez que se presenta de candidata, no es primera vez que logra llegar ala segunda vuelta al balotaje, y en las veces anteriores había sido derrotada por Pedro Kuczynski, por el mismo Pedro Castillo, por Ollanta Humala“.
En esa línea, Jofré describió cómo Fujimori llegará a Casa de Pizarro con un músculo electoral fuerte (expresado en su partido Fuerza Popular), a pesar de estar insertado en un sistema de partidos que “se ve muy deteriorado. Que un partido resista, permanezca tantos procesos electorales, habla de una fuerza por parte de Keiko Fujimori muy importante“.
Pero aún más importante, el analista subrayó las señales políticas que ha enviado y que invitan a pensar en un distanciamiento respecto del populismo: “Ella dijo en más de alguna oportunidad que una de las primeras cosas que iba a hacer, si es que resultaba electa, era reunirse con Julio Velarde, que ya es conocido como el presidente del Banco Central del Perú. Que es una suerte de institución porque, como sabemos, a pesar de la inestabilidad política que ha tenido el Perú (…) la macroeconomía se ha mantenido en una forma más o menos estable y constante. Por ende, esa señal para los mercados y también para los sectores empresariales fue muy relevante respecto a la continuidad de Velarde”.
“Entonces, yo me atrevería a decir que hay también una moderación de su discurso, tomando una posición quizá un poquito más de (de alguna u otra forma) centro-derecha más quede derecha más radical o más populista, como algunas veces se le ha catalogado”, sostuvo Jofré.
El caso colombiano y el periodo de alternancia en América Latina
Manteniendo el foco en la región, el analista también analizó el panorama político que enfrenta Colombia, que de ser gobernada por Gustavo Petro y una coalición de izquierda tradicional cambió radicalmente de signo con Abelardo de la Espriella, ligado a la ultraderecha.
“Petro es el primer presidente, digamos, del periodo democrático de izquierda que se impone en Colombia. Uno si recuerda para atrás tiene esta imagen de Colombia con un gobierno de derecha/centro derecha que siguió tradicionalmente, pero, obviamente, marca un quiebre. Ahora, indudablemente, hay que ver cómo el caso colombiano se inserta en el resto de la región”, sostuvo Jofré.
Y añadió: “Hoy se habla mucho, hay muchos analistas que lo comentan, de que hay un giro a la derecha.Ahora, puede ser que hemos tenido expresiones de derecha que se han impuesto, pero yo me atrevería a decir que más que verlos exclusivamente desde un prisma ideológico, hay que verlos también desde el punto de vista de los incumbentes y los desafiantes. ¿Qué quiere decir esto? Que a los gobiernos les está costando mucho gobernar. ¿Por qué? Porque estamos en un contexto de polarización muy fuerte, por lo menos a nivel de élites partidarias, parlamentarios, etcétera”.
“Antiguamente teníamos (vamos al caso de Chile) dos grandes bloques, la Alianza y la Concertación, que se disputaban la mayoría de los cargos. Hoy eso ya no existe. Tenemos ya una suerte de archipiélago de partidos, tanto en el caso chileno como en otros países, que disputan indudablemente quién logra llegar al poder y ir una vez en el
poder reunir mayorías que son cada vez más difíciles de conseguir para sacar adelante sus leyes. Entonces, ¿qué es lo que nos genera esa dificultad de gobernar? Que los gobiernos no puedan cumplir sus promesas. Y ese escenario es caldo de cultivo para liderazgos que son antisistema“, sentencia el analista.
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