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Gilberto Aranda por relación Chile-Venezuela: condiciones políticas “no han variado sustancialmente”

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El analista internacional celebró la noticia, dado el alto número de venezolanos en Chile (y de chilenos en Venezuela). Sin embargo, también reparó en que el sistema político no ha cambiado en Venezuela tras la remoción de Nicolás Maduro, mutando en una versión “chavista no-madurista” del mismo.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
Chile y Venezuela anunciaron una hoja de ruta para reactivar relaciones consulares, bajo principios de derecho internacional. El analista Gilberto Aranda la califica de buena noticia para los 700 mil venezolanos en Chile y 25 mil chilenos en Venezuela. Sin embargo, advierte que las condiciones democráticas no han variado. Señala que opera un “chavismo no madurista” que, tras una purga de mandos, se ha adaptado a los intereses de Washington, el cual prioriza el control económico del petróleo venezolano sobre un cambio político.
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Los gobiernos de Chile y Venezuela anunciaron esta semana una hoja de ruta en aras de la reactivación de las relaciones consulares. El objetivo es restablecer plenamente los vínculos bilaterales y garantizar la protección y servicios para los ciudadanos de ambos países. El proceso, según anotó la administración venezolana, se desarrollará “bajo los principios de respeto mutuo, de reciprocidad y el absoluto apego a las normas del Derecho Internacional”.

Hoy en Al Pan Pan de El Mostrador, con Mirna Schindler: conversamos con el analista internacional y profesor del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, Gilberto Aranda, quien anotó que “es una buena noticia restablecer relaciones consulares”. Sin embargo, advierte que “las condiciones políticas no han variado sustancialmente”, en referencia a la calidad democrática del país del Caribe.

“Esto me parece una materia de máxima relevancia, a cuenta de que tenemos 700.000 venezolanos y venezolanas aproximadamente en Chile (…) Me parece una buena noticia incluso también para los 25.000 chilenos y chilenas queviven en Venezuela”, aseguró el experto.

En la misma línea, celebró el intento por reinstaurar relaciones consulares, expresada en la reapertura o intercambio de embajadores: “Me parece una cuestión muy importante, porque claramente cuando tenemos una población tan relevante de migrantes venezolanos, me parece que es lo que correspondía hacer. Llama la atención que no fuera antes”.

Sin embargo, reiteró que las circunstancias que llevaron al cese de las relaciones ―cortadas desde la parte venezolana durante el gobierno de Gabriel Boric― “no han variado sustancialmente en Venezuela“.

“Desde la operación de extracción/secuestro, como prefieran, de Nicolás Maduro para llevarlo a Estados Unidos, y la asunción o el relevo por parte de Delcy Rodríguez, estamos viendo un chavismo no madurista. Pero las condiciones democráticas no han variado“, anotó.

Una situación que, por de pronto, tiene pocas opción de cambiar: el analista reparó en que una de las opciones más presentes para gestionar un cambio de gobierno en Venezuela, representada por la líder opositora María Corina Machado ―”con gran respaldo en bases fuera del país, y yo diría también dentro de Venezuela”, anotó Aranda―, no está siendo considerada por Estados Unidos.

“Hoy día, para lo inmediato, lo veo muy lejana su opción de jugar un papel en el destino político de Venezuela. (…) Aun cuando el secretario de Estado, Marco Rubio, deja siempre abierta la puerta a iniciar el proceso de democratización, eso nunca se concreta, y el presidente Trump dice que las autoridades actuales de Venezuela son plenamente colaborativas, colaboradoras, y por lo tanto lo estarían haciendo, en opinión de Washington, fantástico“, añadió el experto, a lo que anotó además que ella misma ha expresado su falta de deseo de participar en conversaciones entre gobierno y oposición.

“Estados Unidos, en la medida en que Marco Rubio supervisa todos los aspectos económicos y, particularmente, petrolíferos de Venezuela, parece satisfacerse, más allá de un regreso inmediato o no a democracia. No lo veo [un cambio de gobierno] en el horizonte inmediato“, sentenció.

Esto se sostiene en lo que calificó como “una purga” de los altos mandos del chavismo que no ha visto la remoción de parte de la cúpula más relevante durante el régimen de Nicolás Maduro, como lo son Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López.

“Es decir, una purga, se podría decir, de esta manera de altos mandos uniformados que, de alguna manera, dice relación con esta Venezuela que, manteniendo en el poder al chavismo, una versión no madurista del chavismo, se ha adaptado a las directrices emanadas de Washington”, añadió.

“Recordemos que Venezuela es la mayor reserva mundial [de petróleo]. No es el principal productor, eso todavía está muy lejos, pero es la mayor reserva mundial. Y, por lo tanto, desde ese punto de vista, lo que pretende Estados Unidos es básicamente un control económico del sector, particularmente el sector energético de Venezuela, para de alguna manera acometer una administración con autoridades, no importa el color político, lo importante es que sean, de alguna manera, funcionales a lo que pretende Washington. Algunos dirían también vasallos, etc. Funcionales, me parece que es la idea primordial“, sentenció.

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