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Quiroz bajo el martillo de Chevesich

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¡Hola a todos! Noticia de último minuto. Ángela Vivanco abandonó ayer la cárcel, luego de 133 días. Al salir –tras modificar la cautelar por arresto domiciliario total– dijo que como ministra siempre procedió con “honorabilidad y respeto”. No fue la única historia de cárcel esta semana.

  • La otra pasó hace 23 años y volvió a resucitar hace unos días, cuando se supo que Jorge Quiroz también estuvo un tiempo en la capacha. Su estadía fue de dos días, en el Anexo Cárcel Capuchinos, luego de ser condenado en el caso MOP-Gate y después liberado bajo fianza por el abogado Gabriel Zaliasnik.

Este último también fue tocado por la contingencia esta semana, tras revelarse una serie de chats con Luis Hermosilla que incluyen solicitudes para cortar internet durante el estallido social y que terminaron por abrir una investigación en la Fiscalía. La historia tiene a todo el mundo especulando sobre si las diligencias del caso llegarán a tocar o no el teléfono de Zaliasnik.

  • Una prueba de fuego para saber hasta dónde es capaz de llegar el Ministerio Públicodespués del caso Hermosilla.

El cobro de la deuda del CAE fue el gran tema de la semana, una vez que la Tesorería General de la República comenzara a ejecutar más de 1.500 embargos. Algunos deudores viralizaron en redes sociales sus cuentas bancarias vaciadas al cien por ciento y el escándalo llegó hasta La Moneda, complicando a su paso a todo el oficialismo. Desde la UDI y RN pidieron al ministro Quiroz mayor prolijidad e incluso criterio social en los embargos del CAE.

  • Fue igualmente el CAE el quetrajo al expresidente Gabriel Boric otra vez al ruedo, quien había preferido tomar distancia del nuevo Gobierno, optando por un perfil casi inadvertido. Eso hasta ahora, cuando decidió salir a defender una de las banderas simbólicas de su administración. “Es lógico que se sienta responsable y necesite intervenir”, plantea un analista a +Política.

Y para terminar una reaparición inesperada. Claudio Orrego está de vuelta, tras la indagatoria que lo dejó fuera de la carrera presidencial. Si bien el capítulo judicial no está completamente cerrado, su arremetida en las encuestas –donde alcanza un 35% de evaluación positiva– lo ubica entre los liderazgos más valorados por la ciudadanía. Situación que confirma una de las viejas máximas: “En política nunca se está verdaderamente muerto”.

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Las noches más oscuras de Jorge Quiroz

El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, atraviesa su momento más oscuro desde que asumió la cartera. El eje de este declive no reside únicamente en la impopularidad de sus medidas, sino en algo que a la derecha conservadora incomoda: su paso por Capuchinos y una condena a 41 días en el caso MOP-Gate, que –si bien pudo revertirse en la Corte Suprema– es uno de los mayores escándalos de corrupción en la historia reciente.

Para un político, dos noches en una celda son una eternidad, aunque Capuchinos no era exactamente una mazmorra. El viejo edificio ubicado en el centro de Santiago tenía una mesa de billar, gimnasio y hasta piscina, para albergar a los detenidos por delitos de “cuello y corbata”. Quiroz fue procesado por estafa y fraude al fisco, y salió bajo fianza gracias a Gabriel Zaliasnik, otro que por estos días ha sido cuestionado, tras revelarse los chats que mantenía con Luis Hermosilla.

En 2003, cuando el país todavía intentaba entender cómo funcionaba la democracia, Quiroz era socio de la consultora Gerens, una de las empresas cuestionadas en el caso MOP-Gate y que, según la entonces ministra en visita Gloria Ana Chevesich, operaba a través de un mecanismo –un “ardid”, para ser claros– que buscaba inflar contratos de consultoría y pagar sobresueldos con dinero público.

Quiroz pasó dos noches en Capuchinos.

Esas dos noches son hoy una “mácula activa”. Una mancha que brilla con luz propia cada vez que Quiroz se sienta frente al Congreso a pedir austeridad. Aunque fue absuelto tras trece años de juicio, porque no se probó una “colaboración maliciosa”, el veredicto en los pasillos del Parlamento es distinto: el “bochorno” de la prisión preventiva por fraude no se borra con un fallo judicial.

Las vueltas de la vida, por cierto, han vuelto a encontrar a Quiroz con la misma mujer que lo mandó a la cárcel: Gloria Ana Chevesich, hoy presidenta de la Corte Suprema, a quien el titular de Hacienda debe saludar en cada acto protocolar en que se encuentran. Un espectáculo incómodo, que esta semana evitó recordar ante la prensa en Valparaíso, optando por aconsejar a los jóvenes sobre cómo ganarse la vida: no se endeuden en “carreras con menos futuro”.

“Hay que tener personalidad. El hombre que estuvo en Capuchinos por un fraude al Estado ahora les da lecciones de moral financiera a familias que solo quieren que sus hijos estudien. Es una bofetada que ha unido a la derecha y a la izquierda en un solo sentimiento: el rechazo a quien parece vivir en una burbuja de privilegios y amnesia”, comenta un analista de derecha.

El resultado está a la vista. Sus metas de crecimiento son ahora un “sinceramiento” vergonzoso del 3,5% y el equilibrio fiscal es una promesa rota. Pero esos son solo los síntomas. La enfermedad es la pérdida total de integridad. En el Congreso, su figura como técnico implacable se ha desdibujado por completo. Cada vez que intenta defender una política, los fantasmas de Capuchinos se sientan en primera fila.

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Cuando el CAE cae sobre la derecha

El CAE lo construyó la derecha. Lo defendió durante años como el gran instrumento del mérito y el esfuerzo personal en educación. Y es el Gobierno de Kast el que hoy lo usa como garrote fiscal, mientras su propia coalición le pide que afloje.

Más de 550 mil personas no han pagado su deuda CAE, generando un pasivo superior a 4 billones de pesos para el fisco. La TGR ya ejecutó más de 1.500 embargos. Algunos deudores viralizaron en redes sociales sus cuentas bancarias vaciadas al cien por ciento. Y el escándalo llegó hasta La Moneda.

  • En el Comité Político ampliado del 8 de junio, el oficialismo no llegó a defender: llegó a frenar.
  • Desde la UDI y RN pidieron al mismísimo ministro Quiroz mayor prolijidad e incluso criterio social en los embargos del CAE.
  • La traducción: nos están quemando políticamente, baje la presión.

El jefe de bancada RN, Diego Schalper, fue más explícito y cuestionó abiertamente el “ánimo recaudatorio” del Ejecutivo. O sea, el propio oficialismo acusó a su Gobierno de querer recaudar demasiado. En la derecha chilena, eso es casi una herejía.

  • Kast no cedió. El Presidente endureció el tono y el ministro Quiroz dijo “vamos a seguir cobrando”.
  • Una encuesta Black & White registró 55% de apoyo a los embargos y 45% de rechazo. En política de márgenes estrechos, ese 45% no es ruido: es electorado. Y el oficialismo lo sabe.

Arturo Squella, timonel republicano, fue más lejos: invitó al Congreso a debatir si se deroga la atribución de la TGR de embargar sin intervención judicial. El partido más duro del bloque descubriendo que el Estado tiene demasiado poder. Justo cuando ese poder lo ejerce su propio Gobierno.

Cancha servida: el control de daños de Hacienda llegó tarde. Al intentar sobreactuar su autoridad financiera, el Gobierno le regaló a la oposición la bandera de la “defensa de los sueldos”. Quiroz operó con la frialdad de un síndico de quiebras, dejando el flanco social del oficialismo completamente al descubierto.

3

Leyendo los últimos movimientos de Boric

Durante sus primeros tres meses fuera de La Moneda, Gabriel Boric observó desde la distancia los movimientos del Gobierno de José Antonio Kast. Entre viajes internacionales y la reactivación de su vida militante en el Frente Amplio, el exmandatario había optado por el bajo perfil. Hasta ahora.

El detonante fue la ofensiva de cobro contra deudores del Crédito con Aval del Estado (CAE). A través de su cuenta de X, Boric criticó los embargos realizados por la Tesorería General de la República, medida impulsada por el Ministerio de Hacienda.

“Pese a que teníamos consenso técnico, durante nuestro gobierno la derecha se negó a legislar para tener un nuevo sistema de financiamiento de la educación superior y aliviar significativamente la deuda del CAE a miles de personas. Hoy a esos deudores les vacían sus cuentas corrientes intempestivamente, generando graves situaciones de crisis en las economías familiares”, escribió.

La intervención rompió semanas de silencio y abrió un nuevo flanco político. La respuesta de La Moneda no tardó. El biministro Alvarado retrucó que “él (Boric) hizo un llamado permanente a que iba a condonar el CAE. Si no lo cumplió, no es problema de este Gobierno que las personas hayan dejado de pagar”.

¿Por qué el exmandatario reapareció precisamente en este tema? Para el analista político de la Universidad Central, Marco Moreno, la explicación tiene dos capas. La primera es simbólica: el CAE fue una de las banderas más visibles de su administración, aunque la reforma para reemplazar el sistema nunca logró avanzar en el Congreso.

La segunda –sostiene– tiene que ver con el escenario opositor. “Observamos un vacío de poder en la oposición. Cuando hay un vacío, alguien lo llena. Boric aprovecha una temática con la cual es identificado y ocupa un espacio donde otros liderazgos no logran instalarse”, afirma.

Cristóbal Bellolio, académico de la Escuela de Gobierno de la UAI, mira el episodio con más cautela. “Hay que bajar el nivel de excitación”, advierte. A su juicio, el mensaje no necesariamente marca el inicio de una cruzada opositora contra Kast, aunque sí refleja un contraste ideológico evidente entre ambos.

“Es lógico que se sienta responsable y necesite intervenir, tanto desde una dimensión política como moral”, plantea.

Bellolio agrega que el protagonismo futuro de Boric dependerá, en buena medida, de la suerte del propio Kast. Si el Gobierno enfrenta un deterioro en su aprobación y termina refugiado en un núcleo duro de apoyo, como ocurrió con el propio Boric, el exmandatario podría convertirse en uno de los principales receptores del descontento con La Moneda. En otras palabras, en el rostro más visible de la postura anti-Kast.

4

Lo creían muerto, pero Orrego está de vuelta

Hace apenas unos meses, el futuro político del gobernador regional metropolitano, Claudio Orrego, parecía estar varios metros bajo cemento.

La investigación del Ministerio Público en el marco del caso Convenios y la exposición pública derivada de la indagatoria, hundieron sus eventuales aspiraciones presidenciales antes de que comenzaran. En su círculo cercano hay varios que opinan que fue víctima de una operación exitosa: lo sacaron del camino preventivamente.

La política, sin embargo, suele desafiar los diagnósticos apresurados y el caso de Orrego parece confirmar una de las máximas más conocidas: “En política nunca se está verdaderamente muerto”.

La primera señal de recuperación llegó desde los tribunales. Tras el rechazo unánime de la Corte de Apelaciones de Santiago a la solicitud de desafuero presentada por la Fiscalía, el Séptimo Juzgado de Garantía resolvió sobreseer al gobernador en la causa y, además, condenó al fiscal Juan Castro Bekios al pago de manera personal de las costas del proceso.

Más allá del efecto jurídico inmediato, la resolución constituye un golpe significativo a la tesis del Ministerio Público, pues instala judicialmente la idea de que los antecedentes reunidos no justificaban la persecución penal desplegada contra la autoridad regional.

Es cierto que el capítulo judicial no está completamente cerrado. Permanece abierta la causa que busca su destitución ante el Tribunal Calificador de Elecciones (Tricel), instancia que sigue un curso distinto al proceso penal. Aun así, resulta difícil ignorar el impacto político y jurídico que tiene un sobreseimiento dictado por la justicia ordinaria.

Si los tribunales descartaron responsabilidad penal y cuestionaron implícitamente la solidez de la investigación fiscal, el escenario para quienes impulsan la salida de Orrego desde el ámbito electoral se vuelve considerablemente más complejo.

Pero la verdadera noticia está ocurriendo fuera de los tribunales.

Mientras gran parte del sistema político daba por descontado el ocaso de su carrera, la última encuesta CEP muestra señales de una recuperación que pocos anticiparon.

Orrego aparece con un 63% de conocimiento público y alcanza un 35% de evaluación positiva entre quienes lo conocen, empatando con José Antonio Kast y Franco Parisi. Más aún, registra una de las mayores alzas estadísticamente significativas del estudio, con un incremento de 10,7 puntos respecto de la medición anterior, ubicándose entre los liderazgos que más crecieron en valoración ciudadana.

Todavía falta mucho para hablar de una potencial figura presidencial, no obstante la encuesta CEP deja una conclusión difícil de ignorar: Claudio Orrego ya no aparece en la categoría de los sobrevivientes políticos, sino en la de quienes han logrado volver a la conversación pública.

Y en un sistema político donde las resurrecciones suelen ser tan frecuentes como las caídas, ese dato podría terminar siendo mucho más relevante de lo que hoy parece.

5

Zaliasnik o el poder detrás del poder

La noticia que nadie esperaba –o que muchos temían– llegó a interrumpir el debut diplomático de Gabriel Zaliasnik como embajador de Chile en Israel, tras revelarse una serie de chats que mantenía con Luis Hermosilla. La trama, revelada por Reportea.cl, incluye solicitudes para cortar internet durante el estallido social, pedir pagos con gastos reservados e intervenir teléfonos de adversarios políticos. Nada de manera legal, por cierto.

Si el celular de Hermosilla destapó una verdadera caja de Pandora, el teléfono de Zaliasnik amenaza con convertirse en una bomba atómica, o bien, en la sepultura más grande cavada en el Poder Judicial. Esto, luego que el Ministerio Público abriera una investigación en su contra y todos comenzaran a especular sobre qué tan real podía ser su captura, buscando descifrar si era posible acceder al poder detrás del poder.

Como esos seres fabulosos de la mitología, Zaliasnik tiene esa impronta de animal bicéfalo que divide opiniones. Por un lado, como un destacado abogado de la élite, bien conectado y partícipe en juicios emblemáticos –SQM, Penta y el caso Spiniak–, y, por otro, como el operador siniestro que actúa bajo cuerda, buscando el camino más corto. De ahí las comparaciones. “Hermosilla, a su lado, es un niño de pecho”, afirma un abogado que ha litigado en su contra.

Ahora que ha caído en desgracia –permítase la hipérbole–, las reacciones se han multiplicado a uno y otro lado. Si bien desde Cancillería salieron a blindarlo de inmediato, aduciendo que el proceso judicial recién comienza, en la UDI el diputado Omar Sabat pidió que el abogado permanezca en Chile mientras dure la investigación, una manera diplomática de exigir su renuncia.

Mientras desde la comunidad judía –donde Zaliasnik fue presidente– alegaron que las críticas en su contra eran por su “condición de judío”, en la Asociación de Diplomáticas y Diplomáticos de Carrera (ADICA) subrayaron que a todo representante de Chile en el extranjero “debe antecederlo una conducta intachable”. “Ese patrimonio institucional debe ser protegido”, advirtieron.

Las redes de Zaliasnik son profundas y extendidas. Desde la UDI con Jovino Novoa a la cabeza, hasta el exministro del Interior de Michelle Bachelet, Rodrigo Peñailillo. Hasta hace poco era frecuente verlo en los pasillos del Congreso, particularmente en faenas de lobby, y en cuanta asunción de nuevo ministro se desarrollara en la Corte Suprema. “Siempre estaba en primera fila”, apunta otro abogado.

También hay quienes lo recuerdan como un litigante agresivo, bueno para lanzar “pachotadas”, con salidas de libreto clasistas, como cuando comentó en un juicio que había que creerle porque era académico de la Universidad de Chile, instancia que el extinto Miguel Soto Piñeiro utilizó para bajarle los humos. “Ser profesor o académico es distinto de ser un mero docente”, inquirió.

Otro de los feudos de Zaliasnik –dicen– es el Colegio de Abogados, que en más de una ocasión ha cooperado en sus juicios y hasta enviado declaraciones a la Corte Suprema. “Es básicamente su sucursal”, apunta un abogado que asegura que el organismo actúa a favor de él y sus amigos. La asociación gremial todavía no se pronuncia sobre la investigación en curso y hay una denuncia reciente que pide expulsar a Zaliasnik.

Dentro de lo que se ha dicho –y especulado–, la gran duda es respecto a si las diligencias del caso llegarán a tocar el teléfono de Zaliasnik. Una prueba de fuego para saber hasta dónde es capaz de llegar la Fiscalía después del caso Hermosilla. No hay que olvidar –recuerda una fuente– que “a Karol Cariola le requisaron el teléfono cuando estaba pariendo a su hijo”.


Hemos llegado así al final de esta edición de +Política. Si tienen algún comentario, duda o información que quieran compartir, pueden escribirnos a maspolitica@elmostrador.cl.

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