Investigación
Archivos del terror chilenos: exjueza fue nuevamente procesada por robo de una guagua
Ivonne Gutiérrez, exmagistrada de menores de San Fernando, fue ahora acusada de haber sustraído una bebé recién nacida luego de pasarle dinero a la madre y decirle que fuera a comprar un chal para la niña, en 1982.
Su guagua acababa de nacer pocos días antes. Era el 17 de noviembre de 1982 y la joven víctima, una muchacha de 18 años, originaria de Placilla, se encontraba dándole pecho en el Hospital de Rancagua, tratando de pensar qué haría a continuación, pues no tenía oficio ni dinero y más encima estaba desnutrida. Ante la justicia, recordó que ese día lloviznaba y que en ese escenario estaba pensando en aceptar la oferta que le habían hecho en su lecho de parturienta, en orden a permitir que su hija entrara a un jardín de niños que supuestamente estaba organizando la jueza de menores de San Fernando, Ivonne Gutiérrez.
“Ella siempre me ayudó”, declararía muchos años más tarde ante el ministro en visita de la Corte de Apelaciones de Santiago que investiga adopciones irregulares, Alejandro Aguilar, tratando de explicar por qué le quitaron su guagua.
En efecto, poco antes de ser trasladada desde el Hospital de San Fernando al de Rancagua, debido a una serie de complicaciones médicas que obligaron a internarla -entre ellas, su déficit alimenticio-, la jueza apareció en el recinto hospitalario y fuera a hablar con ella, seguramente dateada por personal del hospital en orden a que había una madre joven y vulnerable. Fue allí cuando le contó que estaba formando un jardín infantil para cuidar las guaguas de madres trabajadoras y que la ayudaría. De hecho, la fue a visitar regularmente, llevándole artículos de aseo.
Por eso, cuando la estaban subiendo a la ambulancia que la llevaría al Hospital de Rancagua, no desconfió cuando la magistrada apareció en ese preciso instante, pidiéndole que firmara un documento destinado a guardarle un cupo a su hija por nacer en el jardín infantil. Pese a que estaba con suero y muchos dolores, lo hizo, ante la insistencia de la mujer.
La niña nació el 6 de noviembre y ella fue dada de alta cuatro días después, pero la bebé quedó internada.
Finalmente, cuando la fue a recoger el 16 de ese mes, salía del recinto y apareció la juez en un auto con chofer, un tal “Luis”. Además, con ellos viajaba una segunda mujer, a quien llamaban “Rosita”. Gutiérrez le dijo que la iba a buscar y luego la invitó a comer algo a un restorán antes de partir de regreso a San Fernando.
La joven pidió leche caliente y mientras esperaban la jueza tuvo una “ocurrencia” que, a la luz de los hechos, deja en evidencia un plan criminal:
—Chiquitita, ¿por qué no le vas a comprar un chal a la guagüita? —sugirió la jueza, indicándole que además aprovechara de comprarse un chaleco en los locales comerciales que se encontraban a la vuelta de la esquina. La mujer le extendió un billete de cinco mil pesos y la joven salió confiada a la calle, dejando su bebé al cuidado de esas aparentemente buenas personas.
Sin embargo, cuando regresó, a los 10 minutos, ninguno de ellos estaba, ni tampoco había rastros de su hija. Uno de los mozos, al verla, le entregó un sobre que contenía dos mil pesos y un mensaje: que con ese dinero regresara a San Fernando, pues allá la contactarían.
La denuncia
La joven efectivamente partió a San Fernando, pero al cuartel de la PDI, donde estampó la denuncia respectiva, el 17 de noviembre. Cuando estaba allí escuchó con horror el comentario de uno de los detectives: era el séptimo caso del mismo tipo que les informaban. Cuatro horas más tarde le dijeron que la juez había salido ya del país. Una semana más tarde le dijeron que su hija había sido dada en adopción y que había salido al extranjero.
Ella no tenía cómo saberlo en ese momento, pero había caído en una red de tráfico de menores internacional. Como ha informado El Mostrador, el año pasado el juez Aguilar sometió a proceso a Gutiérrez y pidió su extradición a Israel, donde se encuentra desde 1982, dado que su esposo, el también abogado Alberto Bronfman (ya fallecido) tenía esa nacionalidad.
Cabe indicar que luego de una batalla legal, el año pasado la Corte Suprema terminó declarando que los delitos cometidos por Gutiérrez eran imprescriptibles, dado que implican severas violaciones a los derechos humanos, por lo cual se solicitó su extradición, la que aún no se concreta.
Ella y su esposo tenían una verdadera maquinaria de sustracción y venta de bebés al extranjero, para lo cual contaban con una red de personas que les informaban acerca de muchachas modestas que estuvieran embarazadas, a las cuales engañaban o derechamente -como en este caso- robaban sus bebés, los que vendían a 50 mil dólares, a parejas extranjeras, a las cuales aseguraban adopciones exprés.
El nuevo proceso
Ante los antecedentes ahora investigados, el magistrado encausó a Gutiérrez Pavéz y decretó la prisión preventiva de la procesada, requiriendo a la Corte Suprema ampliar su solicitud de extradición al Estado de Israel.
Así, Aguilar indicó en su fallo que “a juicio de este juez instructor, en este estadio procesal del sumario y valorando los antecedentes allegados con el estándar de justificación o razonabilidad, resultan palmariamente ser constitutivos de un delito de sustracción de menor”.
La madre, hoy de 62 años, pasó años tratando de ubicar a la niña y luego de mucho tiempo, por medio de Facebook, logró contactar a una mujer que ahora reside en Estados Unidos, a la cual explicó su verdadero origen, el que por supuesto ella ni sospechaba.