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La revolución IA sorprende al empresariado: directorios atrasados y empleos que dejan de crearse

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Soledad Teixidó revela las conclusiones de una mesa con 46 líderes empresariales. En su paso por La Mesa, la fundadora de PROhumana advierte que la IA avanza más rápido que la capacidad de las empresas para gobernarla. Los gerentes enfrentan el cambio, mientras los directorios se quedan atrás.


La inteligencia artificial (IA) llegó a las empresas chilenas y parece que encontró a buena parte de sus líderes mirando para otro lado. Esa es una de las conclusiones de la última Mesa Redonda de PROhumana, que reunió a 46 líderes de 38 empresas y organizaciones. 

  • El diagnóstico: la tecnología avanza a toda velocidad, pero los directorios, las estructuras de gobierno y la preparación de los trabajadores no logran seguirle el ritmo.

“Estamos como en el primero básico de lo que significa enfrentar esto. Hay muy pocas empresas que están en cuarto”, advirtió Soledad Teixidó, fundadora de PROhumana, en conversación con La Mesa de El Mostrador. 

  • Y apuntó directamente a los directorios: “Los gerentes generales están enfrentando esto y lo están tratando de administrar, pero sus directorios no están avanzando de la misma forma”.

Ojo con el empleo: antes de los despidos, viene el freno a las contrataciones. Teixidó reveló que las empresas participantes están descubriendo que pueden hacer más con los equipos existentes. “No nos están reduciendo empleo, pero no nos están generando nuevo empleo”, dijo.

  • Y lanzó una advertencia: “Seguramente más pronto que tarde va a venir la reducción de personas, o sea, de una u otra forma”.

El otro problema es que las empresas están enseñando a sus trabajadores a usar IA, pero no necesariamente preparándolos para el futuro. Según Teixidó, todavía falta una reflexión profunda sobre las nuevas habilidades que necesitarán, qué trabajos cambiarán y quiénes podrán adaptarse. 

La brecha entre la adopción tecnológica y su control ya está generando situaciones insólitas. Teixidó contó que un gerente general descubrió durante una capacitación que más de 80 personas de su empresa utilizaban una herramienta de IA que no estaba autorizada. 

Y está el factor cultural chileno. Frente a empresas tradicionalmente jerárquicas y verticales, la IA exige organizaciones más horizontales, equipos multidisciplinarios y mayor flexibilidad. 

  • “No tenemos adaptabilidad al cambio, somos mucho más reticentes a eso”, reconoció Teixidó. Su descripción de lo que está ocurriendo fue gráfica: “El cambio es como que te entró una ola, un maremoto, y tienes que hacerte cargo de eso”.

Pero la pregunta más incómoda es otra: ¿la IA estará al servicio de las personas o serán las personas las que deberán adaptarse a los algoritmos? La respuesta de Teixidó no es tranquilizadora: “Yo creo que estamos más en lo último todavía (…). No nos estamos haciendo esa pregunta esencial”.

El mensaje final apunta a la cima de las empresas. Para Teixidó, la IA no es solamente una herramienta para ahorrar costos y aumentar la productividad: está cambiando los negocios, el empleo y hasta el propósito de las organizaciones. 

  • Y mientras eso ocurre, “los directorios no están lo suficientemente preparados para tomar esta temática, no le están dando seguramente la importancia que tiene”. La revolución ya comenzó. El gobierno corporativo sigue intentando ponerse al día.

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