Raúl Peñaranda: «En Bolivia pensamos que la igualdad es anterior al orden»
El Estado de Derecho, el orden y la gobernabilidad »son conceptos supeditados a condiciones de vida favorable», dice Peñaranda, director de La Época, quien explica las razones de la inestabilidad política en su país, y agrega que »en el debate público, el respeto a la ley es visto como algo posterior a la demanda por bienestar».
Las agencias de noticias y los canales de televisión podrían repetir por semanas respecto a Bolivia los mismos contenidos e imágenes y -tal vez- nadie se daría cuenta. Las protestas y movimientos sociales se suceden diariamente. ¿Habrá otro golpe de estado en el país altiplánico?, esa es la pregunta del millón propuesta a Raúl Peñaranda, director del semanario paceño La Época, con trayectoria amplia en otros diarios nacionales y autor de tres ensayos: ‘Terremoto, la noche más larga’, ‘Radiografía de la prensa boliviana’ y ‘Objetivo, residencia japonesa’.
Peñaranda es licenciado en comunicación social (Universidad Católica Boliviana) y tiene un postgrado en la misma área (Universidad Andina). Él se declara ‘un observador permanente de la realidad mediática‘ de su país, de ahí que sorprenda al decir que el respeto al Estado de Derecho ‘casi no está presente en el discurso público, en el lenguaje de los medios de comunicación’.
¿Qué sucede con Bolivia?, ¿por qué cuesta tanto obtener acuerdos y organizarse?, ¿a qué se debe tanta inestabilidad política e ingobernabilidad?, ¿por qué no se respetan los acuerdos?. Hay muchas preguntas sobre la materia, y para cada una de ellas hay muchas disciplinas dispuestas a sugerir puntos de vista (más o menos arbitrarios). Vía telefónica desde La Paz, Raúl Peñaranda se da el tiempo de meditar en voz alta con El Mostrador.cl.
La Bolivia perpleja
-Una pregunta general: ¿Cuál es tu análisis de la contingencia política boliviana?
-Mira. Desde 2002 el país pasó de un sistema de partidos a otro, y de un sistema económico a otro. Ese sistema económico neoliberal entró en crisis en 2002. Entonces, estamos en esa fase de transición y la sociedad boliviana no está segura sobre qué camino hay que escoger. Hay una sensación de perplejidad. Eso genera inestabilidad e ingobernabilidad, esa fase de transición. Cuando haya elecciones generales tendremos un nuevo escenario político con nuevos partidos y nuevas fuerzas. Mientras tanto tenemos esta fase de inestabilidad.
-¿Deduzco bien si digo que hay una crisis de representatividad extendida?
-Sí. Ni el sistema económico ni el sistema de partidos han logrado atender y empezar a solucionar con un poco de eficiencia los grandes problemas de miseria que vive el país. Grandes sectores indígenas y campesinos se sienten ajenos y marginados de la conducción del país. Eso explica el clima de protestas.
Transición sin puerto
-Tú usaste la palabra ‘transición’. Eso implica trasladarse de un punto A hasta un punto B, implica un sentido. ¿Hacia dónde se está moviendo Bolivia en este momento?
-Estamos en medio del río. Ya salimos del puerto pero no sabemos dónde vamos a llegar. A eso le llamo transición. Hay fuerzas en pugna. Una fuerza encabezada por Evo Morales en el Movimiento al Socialismo (de izquierda), que se contrapone a sectores empresariales. Morales tiene gran apoyo de sectores indígenas y -en cierta medida- se opone a los sectores urbanos, que tienen su centro de acción en la ciudad de Santa Cruz. Estamos en transición por este choque de fuerzas contrapuestas, pero me temo que ninguna de las dos tiene fuerza suficiente para derrotar a la otra. Necesitamos pactos, pero estamos lejos de tener acuerdos.
-¿Qué dicen los estudios de opinión, las encuestas?
-Es una pregunta muy difícil de responder, porque Bolivia es un país muy heterogéneo. Primero, están las diferencias socioeconómicas. Segundo, están las diferencias étnicas. Tercero, está la variable regional, que divide al país en una parte occidental y otra oriental, con grandes desniveles de desarrollo. Cuarto, está la diferencia entre campo y ciudad. Por estas razones hay que tomar con cuidado las encuestas. En todo caso se destacan tres líderes: a la izquierda está Evo Morales, al centro está Samuel Doria Medina y a la derecha está Jorge Quiroga. Sin embargo, ninguno de ellos poseen un liderazgo nacional, un liderazgo que aglutine de manera transversal.
-¿Y el Presidente Carlos Mesa?
-Él promedia un 50 por ciento de apoyo.
-Bastante para América Latina…
-Antes tuvo 70 por ciento.
-¿Por qué escoges la pasada elección presidencial como hito de partida de esta transición?. Pregunto esto porque desde fuera la ingobernabilidad de Bolivia parece un continuo
-Buena pregunta. Yo escojo las elecciones de 2002 porque Evo Morales obtiene el segundo lugar y eso es muy importante para la representatividad que tienen los indígenas. Él es aymara. Antes, los sectores indígenas no votaban por líderes indígenas. Aun así la inestabilidad comienza el año 2002, cuando se privatiza el servicio de agua en Cochabamba y las tarifas suben 300 ó 400 por ciento. Hay una revuelta popular y muere una persona por represión, y el gobierno de Hugo Banzer, finalmente, anula la licitación de la empresa estadounidense Bechtel. Antes de todo eso, entre 1982 y 2002, la situación tiene un rango de normalidad. Siempre hubo movilizaciones, pero ninguna con la fuerza de poner en riesgo un gobierno.
-¿Cómo se explica este despertar de los grupos indígenas?
-Yo creo que se debe al carisma de Evo Morales. En todo caso, el movimiento indigenista ha tenido un proceso de desarrollo muy largo, desde 1952, cuando el Movimiento Nacionalista Revolucionario consiguió varias reformas favorables a ese sector, pero recién en 2002 los indígenas se dan cuenta de que tienen el poder de paralizar el país.
El piso y el techo de Evo
-Si Evo Morales se asocia al mundo indígena, entonces tiene un techo electoral
-Ese es un gran tema de debate en Bolivia. En las elecciones de 2002, Evo Morales obtuvo poco más de 20 por ciento. En las elecciones municipales del año pasado obtuvo 19 por ciento. Es decir, bajó. Sin embargo, en 2002 salió segundo, a pocas décimas del primero; pero el año pasado su partido obtuvo el primer lugar, porque triplicó a su adversario, al alcalde de La Paz. Yo creo que Evo Morales no tiene un techo en el 20 por ciento, sino que tiene un piso en ese porcentaje.
-¿Puede decirse que la mayoría de los que protestan apoyan al diputado Evo Morales?
-Es un tema complejo. Ahora Evo Morales es un líder político pero durante mucho tiempo fue un líder sindical, campesino, de los cocaleros. Pero en el liderazgo campesino hay muchas personas y varias facciones diferentes. Una buena parte de los que se manifiestan son seguidores de Evo Morales. No todos.
Estado de Derecho: Bolivia al revés
-¿Existe sentido común en torno de la validez del concepto de Estado de Derecho?
-Tienen que resolverse varias cosas antes de eso. El Estado de Derecho es el respeto de las instituciones, de la ley, los derechos individuales, que la democracia funcione y que los poderes del Estado funcionen de manera separada.
-Claro. ¿Y eso funciona?
-No. No funciona, porque en la base social sigue habiendo discriminación, no se respeta el derecho de las personas. Hay racismo. Si naces indígena en Bolivia, significa que naces pobre y que vas a morir pobre. Si no tienes las condiciones sociales, hablar de respeto a la ley, de independencia de poderes, de institucionalidad que funcione, parece un poco absurdo, ¿no?. Creo que primero hay que corregir injusticias sociales y luego aspirar al respeto del Estado de Derecho. Eso es una fase posterior.
-Ese es un punto de vista especial, porque -por ejemplo- en Chile suele partirse de la premisa opuesta. Es decir, primero orden, gobernabilidad y Estado de Derecho, para luego obtener ciertos márgenes de progreso
-Claro, en Bolivia se habla al revés. En general, se dice que el Estado de Derecho vendrá después de que haya un estado de bienestar o de condiciones sociales más razonables. En Bolivia, la mayorías de los análisis tiendes a ver una dificultad en alcanzar el Estado de Derecho, mientras no tengamos mejores condiciones de vida. En Bolivia pensamos que la igualdad es anterior al orden. De hecho, en el debate público, en los medios de comunicación, el respeto a la ley es visto como algo posterior a la demanda por bienestar.
Golpe de estado
-Ahora la pregunta del millón: ¿Todas estas protestas terminarán con un golpe de estado en Bolivia?
-Creo que no, por la sencilla razón de que los militares tampoco tiene un apoyo sustancial. La última aventura militar en Bolivia fue en 1980, el gobierno de García Mesa. Breve, porque en 1982 se recuperó la democracia. Ellos saben que cualquier gobierno militar no tendría la posibilidad de mantenerse en el poder. La situación en el país se caracteriza por grupos sociales movilizados, y cualquier militar que llegue al gobierno por la fuerza no duraría ni una semana. El año 1979 hubo un golpe de estado, pero causó tantas protestas, que aun cuando salieron los tanques a la calle, tuvo que dimitir 10 días después. Si ni siquiera Carlos Mesa, que es una persona de centro, una persona respetada, puede mantener ciertos rangos de gobernabilidad, los militares tampoco tienen ese poder.-
Artículos relacionados
Crecen las protestas contra la Ley de Hidrocarburos en Bolivia (25-5-2005)
Bolivia: FFAA respaldan a Mesa y descalifican a oficiales rebeldes (25-5-2005)
Bolivia: Mesa anuncia que cumplirá su mandato, pese a presiones (24-5-2005)