Polémica por hallazgo de restos de víctimas del nazismo en instituto forense francés
El historiador Raphaël Toledano, autor de varios trabajos sobre este tema como el documental “El nombre de los 86″ dirigido por Emmanuel Heyd, realizó este descubrimiento. Con la ayuda del director del instituto forense, Jean-Sébastien Raul, el investigador logró identificar varias piezas, entre ellas un frasco conteniendo fragmentos de piel de una víctima de las cámaras de gas.
Restos de víctimas del anatomista nazi, August Hirt, conservados en frascos y probetas, se encontraron el domingo pasado en el Instituto de Medicina Forense de Estrasburgo, en el este de Francia. Si los investigadores ignoraban totalmente su existencia, un libro de un médico francés ya había cuestionado la posible presencia de estos restos en el instituto.
El historiador Raphaël Toledano, autor de varios trabajos sobre este tema como el documental “El nombre de los 86″ dirigido por Emmanuel Heyd, realizó este descubrimiento. Con la ayuda del director del instituto forense, Jean-Sébastien Raul, el investigador logró identificar varias piezas, entre ellas un frasco conteniendo fragmentos de piel de una víctima de las cámaras de gas.
Toledano también encontró dos probetas que contenían el intestino y el estómago de una víctima y objetos utilizados durante la incineración de cuerpos en Natzweiler-Struthof, el primer campo de concentración liberado por los aliados en 1944.
Los restos pertenecen a varias de las 86 víctimas de un proyecto de “colección de esqueletos judíos” que quería completar el médico nazi. Los fragmentos hallados forman parte de los elementos conservados por el profesor de medicina forense de la Facultad de Medicina de Estrasburgo, Camille Simonin, en el marco de una investigación sobre los crímenes del doctor Hirt.
El tribunal militar de Núremberg había encargado a Simonin la realización de autopsias para establecer las condiciones que llevaron a la muerte deliberada de las víctimas.
“Intolerable e inaceptable”
Durante sus investigaciones, una carta de Simonin fechada en 1952 puso sobre la pista de los restos al historiador Raphaël Toledano. La misiva hacía referencia a frascos con muestras tomadas durante las autopsias de las víctimas judías y a un lugar: el museo del Instituto de Medicina Forense de Estrasburgo.
El descubrimiento provocó la indignación de la comunidad médica y científica. “Es intolerable e inaceptable hallar aquí restos de víctimas asesinadas por los nazis con el fin de convertirse en piezas de un museo”, se indignó Toledano.
La polémica sobre la supuesta existencia de restos de víctimas del nazismo en el Instituto de la Universidad de Estrasburgo había sido reactivada en enero tras la publicación de un libro del médico y cronista televisivo Michel Cymès, que trata de los médicos de los campos de concentración. En este libro, Cymès citaba testimonios según los cuales trozos anatómicos aún se encontraban en el instituto.
En reacción a esta publicación, investigadores, la Universidad de Estrasburgo y el Instituto forense habían totalmente descartado la existencia de estos restos no inhumados de las víctimas.