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Hollywood reescribe el guion del cambio climático Juego Limpio

Hollywood reescribe el guion del cambio climático

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Natalia Freire
Por : Natalia Freire Periodista, productora y narradora multimedia. Conductora de Green News de Radio Concierto
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Mientras en Chile se debate el alcance de la protección ambiental, Hollywood convierte la crisis climática en protagonista de sus historias. En la cumbre Hollywood Climate Summit, creadores, plataformas y marcas mostraron cómo el audiovisual puede acercar la ciencia y el clima a audiencias masivas.


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La séptima edición de la cumbre Hollywood Climate Summit reunió durante dos días en el Teatro Samuel Goldwyn de Beverly Hills, Los Ángeles California a productores, actores, guionistas, creadores de videojuegos, activistas del clima, sponsors, plataformas y majors (Sony, Paramount, etc.) de la industria de la entretención con un objetivo claro: integrar la crisis climática ambiental en las historias que consume el planeta.

Basta sacar un poco la cabeza hacia los lugares donde se están tomando las decisiones sobre los contenidos audiovisuales globales para darse cuenta de que las propuestas que abordan los temas fundamentales de la crisis ambiental están cobrando masividad.

Mientras en Chile el nuevo ciclo político abre un debate sobre el alcance y los énfasis de la protección ambiental, en Hollywood ocurre lo inverso: la industria de la entretención está incorporando la crisis climática como un eje narrativo central.

Natalia Freire

Estoy en Beverly Hills, en el teatro donde se anuncian las nominaciones a los Premios Oscar. Veo a guionistas, productores, científicos, astronautas de la NASA, documentalistas y ejecutivos de plataformas conversando seriamente sobre el cambio climático. No solo desde la creación de documentales emblemáticos, también desde las comedias. ¿Vieron Hacks? ¿Recuerdan la discusión entre la joven guionista y la comediante de la vieja escuela sobre el reciclaje? Incluso ahí aparece el tema. Los creadores de esa sitcom también estaban presentes en el encuentro.

Más allá, los guionistas de Star Trek intercambian ideas con astronautas sobre cómo llevar a la pantalla la nueva odisea espacial de la misión Artemis. En otra esquina conversan los productores de documentales como Plastic Detox y otras realizaciones que buscan acercar la crisis ambiental a las audiencias masivas.

¿Cómo financian todo esto? La respuesta me sorprende: es difícil en Chile, en Europa y también lo es en Hollywood.

La diferencia es que, una vez que los proyectos logran producirse, gracias a fundaciones dispuestas a invertir en historias sobre clima, las plataformas sí están disponibles para programar tales proyectos.

Mientras hay quienes cuestionan la responsabilidad humana en el cambio climático o relativizan la evidencia científica acumulada durante décadas, aquí cientos de creadores de contenidos se reúnen durante dos días para hacer exactamente lo contrario: defender el valor de los hechos, de la ciencia y de las historias. “La desinformación se combate justamente con información” es la frase más escuchada en estos pasillos.

Y eso ocurre en Los Ángeles, California, una ciudad llena de contradicciones. Una ciudad golpeada por la desigualdad, donde conviven boutiques de lujo con personas sin hogar que han instalado sus “viviendas” junto a escaparates de Chanel o Gucci. Una ciudad donde la epidemia de fentanilo son imposibles de ignorar. Aun así, Hollywood sigue siendo capaz de financiar lo que muchas veces parece inviable: historias que hablan de clima, de adaptación, de justicia ambiental, de comunidades indígenas y de futuros posibles.

Allison Dinner & Heather Fipps, Fundadoras de Hollywood Climate Summit. Crédito: Natalia Freire.

Allison Dinner & Heather Fipps, Fundadoras de Hollywood Climate Summit. Crédito: Natalia Freire.

Me emocionó escuchar a Quannah Chasinghorse (@quannah.rose), influencer y modelo de Alaska, relatar el cansancio de su pueblo indígena después de años pidiendo algo tan básico como escucha y empatía. ¿Les suena conocido?

La pregunta correcta no es cuánto cuesta producir estas historias. La pregunta es cuánto nos cuesta no contarlas.

Otro momento relevante de la conferencia fue el papel de la alimentación en la narrativa cultural. Maggie Baird, activista y madre de Billie Eilish, explicó cómo la gira mundial de la artista incorporó medidas para aumentar la oferta de alimentos de origen vegetal en los recintos donde se presenta, demostrando que la industria del entretenimiento también puede influir en los hábitos de consumo y en la forma en que las personas se relacionan con temas ambientales.

Otilia Portillo. Crédito: Natalia Freire

Otilia Portillo. Crédito: Natalia Freire

En un ejercicio por volver la mirada hacia nuestra región, me encuentro con Otilia Portillo, directora mexicana de Hijas del bosque, una obra que aborda la extracción masiva de hongos y que ha recorrido escenarios tan diversos como el prestigioso Festival SXSW, en Austin, Texas, y el encuentro Ladera Sur, en Santiago de Chile.

“La película tardó cinco años en conseguir financiamiento. El primer apoyo vino del gobierno de México”, relata la realizadora, quien, al igual que la presidenta Claudia Sheinbaum, optó por rendir homenaje a sus raíces vistiendo tejidos y bordados elaborados por artesanas de su país, en lugar de lucir prendas de diseñadores de lujo en un evento de esta magnitud.

“Cinco mil dólares fue el primer espaldarazo que nos permitió empezar a soñar. La película se financió en un 40% con becas internacionales y en un 20% con recursos destinados a la distribución. El resto fue posible gracias a Eficine, un estímulo fiscal que el gobierno mexicano entrega a empresas que apoyan proyectos culturales y artísticos”, explica.

Antes de despedirse, Portillo deja una reflexión que resuena más allá del cine: “Desde nuestras pequeñas trincheras, no tenemos que ser grandes genios para cambiar las cosas desde el audiovisual y dejar planteadas las preguntas que movilizan a los seres humanos”.

La reflexión de Portillo encuentra eco en otras experiencias presentes en la cumbre. Desde la comedia, por ejemplo, la productora Allison Tatlock (Better Call Saul, Stranger Things) explora preguntas similares a través de Pluribus, una serie que imagina una sociedad que comienza a perder de vista las grandes respuestas de la condición humana tras la irrupción de un virus alienígena. El proyecto fue adquirido por Apple TV y obtuvo dos nominaciones a los Globos de Oro.

Otilia Portillo. Crédito: Natalia Freire

Tara Doyle, encargada de Medios de la WWF. Crédito: Natalia Freire

¿Existe realmente una audiencia para estos contenidos? Tara Doyle, encargada de Medios de WWF, tiene a mano las cifras del informe Connected by Nature Report, un estudio que analiza la relación de los estadounidenses con la naturaleza y los temas ambientales.

“Descubrimos que este es un tema que une a las personas. Ocho de cada diez estadounidenses encuestados admitieron amar la naturaleza; el 92% asegura que estar en contacto con ella es lo más importante para su salud y bienestar, y el 73% considera a la naturaleza una parte fundamental de la vida de un estadounidense promedio”.

Son precisamente datos como estos los que permiten a fundaciones, plataformas y grandes planificadoras de medios diseñar estrategias de comunicación y justificar inversiones en contenidos ambientales. En otras palabras: ayudan a financiar historias.

Porque las plataformas parecen haber comprendido algo que todavía seguimos discutiendo en muchos rincones del mundo: el planeta dejó de ser un tema especializado. Es el escenario donde ocurre absolutamente todo lo demás.

Tal vez por eso, entre alfombras rojas, estatuillas gigantes y ejecutivos de streaming, el mensaje más simple termina siendo también el más poderoso: las posibilidades existen.

Patagonia es un buen ejemplo. La marca ha respaldado numerosas producciones audiovisuales centradas en temas ambientales que han conseguido algo que parecía imposible: alcanzar audiencias masivas. La lista es extensa e incluye títulos como This Is Not a Drill (2026) y Cochamó por Siempre (2026), entre muchos otros.

La pregunta entonces surge sola: ¿cuántas marcas como Patagonia necesitamos para comenzar a contar más historias donde el planeta sea el protagonista?

Más que una conferencia, Hollywood Climate Summit se ha convertido en un punto de encuentro para quienes creen que los contenidos audiovisuales pueden movilizar a las audiencias. En una industria acostumbrada a imaginar futuros posibles, el desafío consiste en utilizar la narrativa para acercar la crisis climática a millones de personas desde una mirada emocional, cercana y movilizadora.

En siete años, HCS ha logrado convocar a más de 40.000 profesionales creativos y representantes de 70.000 organizaciones de 65 países. Una comunidad global que entiende que las historias también pueden ser una herramienta de transformación.

“Nadie puede cuidar o amar lo que no conoce”. Con esa frase, la activista e influencer @quannah.rose emocionó a un auditorio que la despidió con una ovación de pie. Y es también la idea con la que me quedo al cerrar esta nota: la industria del entretenimiento tiene una capacidad única para hacer visible aquello que muchas veces permanece fuera de nuestro campo de visión.

 

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