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Créditos: EFE
La “batalla cultural” de De la Espriella: retiro de 30 obras de museo desata protestas en Colombia
La ofensiva del Gobierno colombiano contra el “wokismo” llegó al Museo Nacional, con el retiro de piezas sobre diversidad sexual y memoria histórica. Las protestas fueron dispersadas con gases lacrimógenos y carros lanzagua durante dos días consecutivos.
La ofensiva cultural del presidente ultraderechista colombiano, Abelardo de la Espriella, pasó de las salas de los museos a las calles de Bogotá. La Policía antidisturbios dispersó este domingo, por segundo día consecutivo, una manifestación frente al Museo Nacional de Colombia, donde ciudadanos y organizaciones sociales protestaban contra la retirada de al menos 30 piezas históricas por orden del Gobierno.
La Unidad Nacional de Antidisturbios (Unadi) intervino alrededor de las 15:00 horas locales en la carrera Séptima, una de las principales vías de la capital colombiana, utilizando un vehículo lanzagua para disolver la concentración.
Sin embargo, los manifestantes volvieron a reunirse minutos después frente al recinto cultural, lo que provocó una segunda intervención policial, esta vez con chorros de agua, bombas aturdidoras y gases lacrimógenos, según informó la agencia EFE.
Las movilizaciones, convocadas por artistas, colectivos sociales y ciudadanos, denuncian un intento del Ejecutivo de borrar parte de la memoria histórica del país, particularmente aquella relacionada con los movimientos feministas, las comunidades LGBTI, las víctimas de la violencia política y el proceso de paz.
La protesta del sábado también terminó con una intervención policial, cuestionada por la defensora del Pueblo, Iris Marín, quien calificó el operativo de “desproporcionado” e “innecesario”, al considerar que se trataba de manifestaciones pacíficas.
La batalla cultural llega al Museo Nacional
El conflicto comenzó después de que el Ministerio de Cultura retirara al menos 30 afiches, fotografías y objetos de tres salas del Museo Nacional, una de las instituciones culturales más antiguas de América, fundada en 1823.
Entre las piezas retiradas figuran una bandera del orgullo perteneciente a la activista Elizabeth Castillo; un afiche de la campaña presidencial de Bernardo Jaramillo Ossa, candidato de la Unión Patriótica asesinado en 1990, y el denominado “Balígrafo”, una pluma fabricada a partir de una bala con la que se firmó el acuerdo de paz de 2016 entre el Estado colombiano y las FARC.
La decisión responde a la denominada “contrarrevolución cultural” anunciada por De la Espriella, quien declaró una ofensiva contra lo que considera el “wokismo” promovido durante el Gobierno de Gustavo Petro (2022-2026), al que acusa de amenazar la unidad nacional.

El mandatario instruyó a la ministra de Cultura, Paola Holguín, eliminar de los espacios públicos aquellas representaciones que, a su juicio, constituyen una “apología del terrorismo”.
Entre las referencias cuestionadas se encuentra Carlos Pizarro, excomandante de la guerrilla del M-19, firmante de un acuerdo de paz y candidato presidencial asesinado en 1990.
La ministra defendió el retiro de las obras argumentando que el Museo Nacional no puede convertirse en un instrumento de “adoctrinamiento político” ni promover versiones sesgadas de la historia.
“Si quitan 30 piezas, las vamos a pintar”

La controversia provocó una respuesta inmediata de organizaciones culturales y ciudadanos. Durante la jornada del sábado, cerca de un centenar de personas se reunió frente al museo con banderas, carteles y megáfonos bajo la consigna “No a la censura del Museo Nacional”.
Una docena de jóvenes reprodujo algunas de las piezas retiradas y pegó las impresiones sobre los ladrillos de la instalación artística exterior LATEREM, El Bloque Nos Une, del artista Sergio Mendoza.
“Si quitan 30 piezas, las vamos a pintar la mayoría de las veces que podamos en la calle”, declaró a EFE Alejandro, un estudiante de Antropología que participó en la intervención.
“A través de esta intervención artística buscamos defender la memoria, defender la historia de nuestro pueblo”, agregó.
A la manifestación también asistieron los exministros de Cultura Juan David Correa y Patricia Ariza, además de la exsenadora María José Pizarro, hija del excomandante guerrillero asesinado.
Correa calificó la intervención del Gobierno como “inaceptable”, mientras Pizarro cuestionó el intento de excluir la figura de su padre de los espacios de memoria histórica.
Las organizaciones Colombia Diversa y Caribe Afirmativo también rechazaron la medida, advirtiendo que excluir referencias a las comunidades LGBTI y a las luchas sociales supone alterar la representación de sectores que forman parte de la historia nacional.
Nuevo decreto policial bajo cuestionamiento

AME7344. BOGOTÁ (COLOMBIA), 18/10/2026.- Un integrante de la Unidad Nacional de Antidisturbios (Unadi) se enfrenta a manifestantes frente al Museo Nacional, durante una protesta por el retiro de al menos 30 piezas relacionadas con los movimientos feministas y LGBTI, las víctimas de la violencia política y el acuerdo de paz firmado en 2016 con las FARC, este domingo en Bogotá (Colombia). EFE/ Carlos Ortega
La controversia adquiere una dimensión adicional por el reciente decreto de De la Espriella que modifica las reglas de actuación policial durante las manifestaciones.
La normativa permite intervenir contra quienes cometan actos violentos sin esperar a que concluya el diálogo con el conjunto de los manifestantes, aunque mantiene formalmente la obligación de proteger las protestas pacíficas.
La Oficina en Colombia del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos advirtió que algunas disposiciones podrían facilitar el uso de la fuerza y debilitar las garantías del derecho a la protesta.
De esta manera, la disputa por las piezas retiradas del Museo Nacional terminó convirtiéndose en un nuevo foco de tensión para la administración de De la Espriella, enfrentada simultáneamente a cuestionamientos por su política cultural y por la actuación de las fuerzas de seguridad frente a las movilizaciones ciudadanas.