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Atención torre de control: ¿y dónde está el Presidente?

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¡Hola! Hay semanas que sirven para rellenar frases inconclusas o promesas mal digeridas. Lo cierto es que, tras el anuncio de Bachelet la semana pasada, la expresidenta intentó ponerle el cascabel al gato: no es momento de candidaturas, dijo, sino de pensar en la gente.   

  • Lo que también obligó a poner los pies sobre la tierra fue una noticia demoledora, sobre todo para aquellos prontos a jubilar: la pérdida de US$ 7.700 millones en el fondo E de las AFP, donde se concentró la mayor parte de las apuestas financieras. Un forado difícil de rellenar y que trae de vuelta a Pamela Jiles, quien vuelve a resucitar por enésima vez el fantasma de los retiros.

La ausencia del Presidente también llamó la atención esta semana, después que decidiera “pilotear” la emergencia desde La Moneda tras el aluvión en Las Condes, pero esta vez sin parka ni pelo mojado. Mientras la explicación oficial apunta a la eficiencia, la lectura política habla de una puesta en escena con menos variables de riesgo, en medio de su peor momento de aprobación desde que llegó al Gobierno.

El temporal, además, dejó al descubierto que no basta con tener ministros y cámaras encendidas, cuando no existe alguien capaz de ordenar el libreto en una emergencia. A seis meses de asumir, al Ejecutivo le sigue penando una vocería eficiente, haciendo visible un problema mayor de  coordinación y conducción política.

Si bien a Kast todavía le quedan más de tres años en La Moneda, en la derecha y en la oposición ya empiezan a mirar la silla presidencial. Paulina Núñez abrió la puerta a una candidatura, mientras Evelyn Matthei, Johannes Kaiser y otros nombres siguen calentando motores. La ansiedad electoral, por cierto, también es una señal de alarma: si los aliados empiezan a buscar reemplazo, el problema no es quién viene después, sino quién está al mando.

La política exterior sigue dando que hablar.  En Bolivia, la lucha contra el narco chocó con un conflicto comercial, mientras Londres y Buenos Aires miden fuerzas, y Washington suma presión con el Escudo de las Américas, que podría comprometer intereses estratégicos y tensar la relación con China. Cuatro frentes abiertos y una misma pregunta: ¿está La Moneda conduciendo su política exterior o firmando cheques en blanco?

Juan Aliste Vega finalmente murió sin garantías estatales y tratado apenas con ibuprofeno. Su abogado, Ricardo Bravo, puso el grito en el cielo, al igual que en otros casos donde mantiene una fiel cartera de clientes: desde exagentes de la DINA y la CNI condenados por violaciones de los derechos humanos hasta involucrados en abusos de menores. Un catálogo judicial basado en amparos que no hacen diferencia entre extremos ideológicos y delitos atroces. De chincol a jote.

Y en el marco de todo aquello, este 18 de octubre se cumplen siete años desde el estallido social. Durante este tiempo se ha librado una batalla cultural entre quienes vieron la posibilidad de corregir la desigualdad social y terminar con los abusos a través de una salida constitucional que fracasó estrepitosamente y aquellos que vieron un estallido delictual y lo amplificaron hasta barajar el naipe político, permitiendo que la ultraderecha se tomara los espacios. Mientras tanto, aún resuena el eco de las promesas pendientes que se hicieron el 2019, cuando una buena parte de los líderes políticos y empresariales reconocieron –al calor da la revuelta social– el malestar de la gente. Palabras de las que hoy nadie quiere acordarse.

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Atención torre de control: ¿y dónde está el Presidente?

La popular película ochentera del histérico pasajero que busca aterrizar un vuelo comercial tras la intoxicación del piloto de la aeronave, no es solo una de las grandes comedias de catástrofe en la historia del cine, sino una poderosa metáfora para describir la incertidumbre que provoca no contar con una conducción política clara en el momento oportuno.

  • Esta sensación de orfandad o falta de liderazgo –en lenguaje político– es lo que vivió el país durante el último evento climático, que dejó a una buena parte de la comuna de Las Condes anegada, tras la ausencia de una figura capaz de canalizar la información de riesgo de manera rápida y certera. Dicho de otro modo, se extrañó la presencia del Presidente Kast, quien, a diferencia de otras emergencias, esta vez brilló por su ausencia.

La decisión de mantener a Kast encerrado en La Moneda puede leerse como una estrategia de contención comunicacional, evitando convertir al Mandatario en el rostro visible de una emergencia concentrada en un sector determinado de la sociedad, cuyo estado de catástrofe fue decretado casi de inmediato, en comparación con el retraso de seis días en la Región de Coquimbo en el mes de julio.

  • La medida buscaría evitar aparecer como un Gobierno que favorece a un sector más acomodado, en desmedro de amplios segmentos sociales más vulnerables y carenciados, tal como se ha instalado en el imaginario público tras la megarreforma promovida por el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz.

Aunque las comparaciones suelen ser odiosas, tanto el subsecretario del Interior, Máximo Pavez, como el biministro de Transportes y Obras Públicas, Louis de Grange, defendieron la decisión señalando que las condiciones geográficas y la cercanía de los centros de decisión en la capital facilitaban un despliegue más rápido de recursos.

  • Si bien tampoco existe evidencia para afirmar que el objetivo haya sido esquivar los reclamos en terreno, la apuesta por distribuir la vocería entre ministros y autoridades tuvo un costo evidente: al evitar el riesgo de una escena adversa, el Primer Mandatario renunció a la oportunidad de mostrar cercanía y darle un rostro político a la intervención estatal.

Todas estas decisiones, por cierto, parecen subyugadas a una estrategia mayor: la curva descendente en la aprobación presidencial alcanzó su punto más bajo desde que Kast llegó a La Moneda, según la última encuesta Cadem, promediando un 27%. Y más simbólico todavía es que la desaprobación del Presidente Kast superó el peor momento del expresidente Gabriel Boric, cuando la Convención Constitucional se farreó la oportunidad de tener una nueva Constitución.

  • Es cierto que no se puede atribuir la baja en los sondeos a una sola emergencia, ni tampoco afirmar que una visita presidencial habría cambiado el panorama, pero –y coinciden en ello varios analistas– se puede observar que el Gobierno enfrenta un problema de confianza y que cada episodio crítico amenaza con convertirse en un escollo para demostrar su gobernabilidad.

Y esto tiene evidencias empíricas. Kast llegó a La Moneda con una promesa de autoridad, orden y eficacia, un perfil que exige –sobre todo en un Gobierno que se hace llamar de emergencia– aparecer cuando la ciudadanía lo requiere, más allá de reuniones de coordinación y declaraciones de ministros. Esta vez, sin embargo, optaron por una escenografía con menos variables de riesgos. Sin parkas, ni pelo mojado, ni anuncios a través de una torre de control.

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El vacío de poder adelanta la carrera presidencial

José Antonio Kast lleva apenas siete meses en La Moneda y ya se habla de quién podría sucederlo. Todos dicen que es demasiado pronto para pensar en 2029, pero los nombres empiezan a aparecer. Más que una carrera presidencial adelantada, la discusión deja al descubierto un problema de conducción política que comienza a inquietar incluso a la propia derecha.

La señal más incómoda proviene de la presidenta del Senado, Paulina Núñez (RN). La segunda autoridad del Estado, que ha marcado distancia del Ejecutivo y mostrado capacidad para negociar acuerdos, abrió la puerta a una candidatura presidencial. “No lo descarto”, dijo. Y dejó una frase con proyección propia: “La mejor campaña es la pega bien hecha”.

  • No es un detalle menor. Apenas un día antes, Núñez había advertido en El Mostradorsobre el deterioro del respaldo presidencial. “El dato mata el relato”, sentenció en Al Pan Pan con Mirna Schindler, tras conocerse el 27% de aprobación de Kast en Criteria. La senadora ya había pedido una “cirugía mayor” al gabinete por su “déficit político” y alertado que la caída en las encuestas podría terminar alejando a los propios parlamentarios oficialistas.

En la derecha, además, la preocupación ya no es solo cuánto apoyo pierde Kast, sino si comienza a erosionarse su electorado más fiel. Fuentes cercanas a Palacio confirman que se mira el 30% de aprobación como un umbral de alerta.

  • Y tampoco hay una receta compartida: mientras sectores republicanos –de la mano de libertarios– presionan por indultos para recuperar sus banderas, en Chile Vamos apuntan al empleo, la seguridad y la necesidad de mantener una mayoría más amplia.

La conversación sucesoria tampoco se agota en Núñez. Evelyn Matthei no cierra la puerta a otro intento presidencial, Johannes Kaiser mantiene sus aspiraciones y Franco Parisi también mira hacia 2029. En la oposición, Michelle Bachelet abrió recientemente la posibilidad de un tercer mandato, aunque este jueves, tras reunirse con Gabriel Boric, recalcó que “no estamos de candidatos”. Claudio Orrego y Tomás Vodanovic siguen apareciendo entre los nombres que circulan en el progresismo, sin haber anunciado postulaciones.

  • Y sin hablar de candidaturas, también hay quienes le marcan la cancha al Gobierno. Sebastián Sichel, excandidato presidencial y actual alcalde de Ñuñoa, calificó al gabinete como una “cazuela sin carne” y cuestionó la toma de decisiones durante las recientes emergencias. El Ejecutivo defendió su coordinación y sus vocerías.

La paradoja es que el propio Kast pidió en abril a RN preparar su mejor carta presidencial para asegurar la continuidad del proyecto. Pero una cosa es proyectar la sucesión desde el Gobierno y otra es que el debate avance mientras sus propios aliados cuestionan la conducción.

A Kast todavía le quedan más de tres años de mandato. Nadie le disputa hoy la autoridad institucional, pero el liderazgo político comienza a ser materia de discusión. El vacío no está en el sillón presidencial, sino en los espacios de conducción que otros dirigentes empiezan a ocupar.

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Otra emergencia en La Moneda: comunicación de riesgo sin vocerías

El temporal y los aluviones que golpearon la Región Metropolitana abrieron un nuevo flanco para el Gobierno de José Antonio Kast. Dejaron en evidencia la ausencia de diseño comunicacional frente a las emergencias, vacíos de coordinación y la carencia de una vocería clara.

  • El alcalde de Ñuñoa, Sebastián Sichel, cuestionó la falta de claridad sobre quién debía informar las decisiones. “Una cosa es que no haya Ministerio Secretaría General de Gobierno y otra es que no haya un vocero que comunique estas cosas”, afirmó. El jefe comunal relató que, a las seis de la tarde, todavía no sabía quién le informaría si habría clases al día siguiente, una incertidumbre que también afecta la capacidad de respuesta de las autoridades locales.

Sichel apuntó al inexistente modelo de comunicación de riesgo y advirtió que, tras siete meses de administración y varias emergencias, el Ejecutivo debiera tener definido quién comunica oficialmente las decisiones.

  • Desde el Gobierno, el subsecretario del Interior, Máximo Pavez, apagó el fuego con bencina y defendió el funcionamiento del sistema de vocerías. Según explicó, en los eventos climáticos el ministro Claudio Alvarado o él mismo comparecen desde Senapred, junto a la directora del organismo.

Pero lo cierto es que comparecer ante la prensa no es lo mismo que contar con una estrategia de comunicación de riesgo, capaz de ordenar mensajes y evitar instrucciones contradictorias.

  • De hecho, la exvocera de Sebastián Piñera, Karla Rubilar, planteó que existe “un problema serio de diseño comunicacional”, y distinguió entre comunicar políticamente y hacerlo durante una emergencia.

Rubilar también llamó al Ejecutivo a recoger la experiencia del piñerismo, cuyos integrantes estarían disponibles para aportar a la gestión en estas circunstancias.

  • La decisión de prescindir de una vocería deja aún más en evidencia un vacío de poder y coordinación que alertan incluso desde Chile Vamos. El problema no es solo quién aparece frente a las cámaras, sino quién ordena el relato, coordina a las autoridades y entrega certezas en emergencias. Porque, cuando la incertidumbre golpea a la ciudadanía, el silencio o los mensajes dispersos también se convierten en un gran costo
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Los cuatro frentes que impactan en la política exterior de La Moneda

La administración de José Antonio Kast enfrenta cuatro frentes internacionales simultáneos donde las promesas de campaña y el discurso político chocan de frente con la tensión de los contratos, la soberanía territorial, seguridad y la economía de las superpotencias.

Bolivia y la “narcomadera”. Pese a que la historia real ocurre fuera de la alfombra roja, la llegada de José Antonio Kast a La Paz este 16 de octubre pudo ser presentada como un hito relevante: la primera visita oficial de un Mandatario chileno desde 1955 y la oportunidad de normalizar relaciones diplomáticas tras 48 años sin embajadores, evaluando nombrar al cónsul Roberto Ruiz.

  • La gira, no obstante, se mutiló a la mitad. Se canceló de golpe la escala en Santa Cruz de la Sierra, el motor económico boliviano, dejando plantados a los gremios agroindustriales y ganaderos que buscaban certificar exportaciones de carne hacia Chile. El repliegue coincidió con la retención en Arica de más de 100 contenedores de madera boliviana investigados por tráfico de drogas.

El expresidente boliviano Jorge Quiroga no anduvo con rodeos e increpó al Ejecutivo chileno, tras bambalinas, para que acredite científicamente la acusación sobre 108 toneladas de droga o de lo contrario pida disculpas públicas, mientras J. A. Kast busca enarbolar la bandera de la cooperación contra el crimen organizado, acorralado por un procedimiento policial chileno que Bolivia califica de atropello comercial e internacional.

Argentina y la trampa de Malvinas. En el Edificio Carrera afirman que “letra chica” es donde siempre se esconden las trampas y que la Cancillería fue víctima de un ardid. El 3 de septiembre, Kast firmó una declaración conjunta con Javier Milei respaldando la soberanía trasandina sobre Malvinas, incluyendo una cláusula donde Buenos Aires “valoraría” que Chile frene una logística “ilegal” en la zona disputada. La diplomacia argentina no tardó en cobrar ese voucher.

  • La empresa magallánica Easter Island Naviera se alista a reactivar la ruta comercial Punta Arenas-Puerto Stanley mediante el buque Danstar de 72 metros. En ese marco, Buenos Aires encendió las alarmas temiendo que la nave abastezca el millonario proyecto petrolero británico Sea Lion. El gobernante argentino, Javier Milei, desplegó sanciones a 45 entidades, e informes de inteligencia alertaron sobre el riesgo de una interceptación del buque en alta mar.

Mientras el senador Karim Bianchi exigió desplegar a la Armada e interceptar barcos argentinos en respuesta, el senador Alejandro Kusanovic advirtió que un choque naval dinamitaría la economía de Magallanes, la Zona Franca y el tránsito de camiones.

El Reino Unido golpea la mesa. Londres no se quedó mirando desde la tribuna mientras Buenos Aires sancionaba empresas y demandaba arbitrajes. La respuesta británica colocó a Chile directamente en el fuego cruzado entre la potencia naval europea y Milei escalando a la Convemar, para iniciar un arbitraje internacional contra el Reino Unido, solicitando medidas provisionales ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar (ITLOS) para frenar el proyecto Sea Lion (valorado en US$ 2.200 millones).

  • El 13 de octubre, el Gobierno británico aprobó legislación para proteger sus empresas frente a las sanciones extraterritoriales de Milei, con el firme respaldo de la ministra para los Territorios de Ultramar, Uma Kumaran. Al día siguiente, el embajador del Reino Unido en Chile, David Concar, apareció en Punta Arenas defendiendo la legitimidad del comercio privado con las islas, reuniéndose con el alcalde Claudio Radonich y autoridades regionales.

A ello se agrega otro movimiento. Londres pidió formalmente a Interpol rechazar solicitudes argentinas de detención contra personas vinculadas al proyecto petrolero Sea Lion, por considerar que tienen motivaciones políticas. Se trata de una gestión dirigida a un organismo internacional, no de una comunicación a Santiago. Sin embargo, desde la diplomacia sostienen que los británicos se van acercando al Edificio Carrera.

Washington y el “Escudo” de Trump. El cuarto frente es el más amplio y peligroso en términos geoeconómicos. El 22 de septiembre en la ONU, Chile se alineó con Donald Trump al suscribir el Escudo de las Américas junto a 13 países. Lo que La Moneda vendió como un simple tratado policial parece esconder compromisos estratégicos profundos en materia de inversiones, cadenas de suministro de cobre y litio, así como restricciones a proveedores de infraestructura tecnológica.

  • La inclusión del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) encendió las alarmas. El exsecretario general de la OEA, José Miguel Insulza, advirtió que el TIAR fue diseñado para guerras entre Estados y no para combatir cárteles de la droga, alertando sobre el riesgo de autorizar intervenciones extranjeras.

El “Escudo” de Washington busca cercar la influencia de China, el principal socio comercial de Chile. Aunque La Moneda insiste en público en que no hay presiones de la Casa Blanca ni contradicción con Pekín, la infraestructura digital –como el cable submarino Humboldt– está bajo la lupa de la inteligencia estadounidense.

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El señor de los amparos

Imagen: Juan Aliste Vega (Francisco Castillo/AgenciaUno).

A puras pastillas. Duras fueron las declaraciones que formuló el abogado Ricardo Bravo Cornejo luego de que falleciera el exmiembro del MAPU-Lautaro Juan Aliste Vega, pues el profesional advirtió que “el Estado no fue garante con él”, advirtiendo que su cliente, uno de los autores del homicidio del carabinero Juan Moyano, en 2007, y quien había pedido el indulto presidencial para ir a morir con su familia, dado el cáncer terminal que lo afectaba, solo fue tratado con ibuprofeno en el Hospital de Rancagua.

  • Bravo presentó cuatro recursos de amparo en favor de Aliste entre 2025 y 2026. En los dos primeros alegaba que Aliste había cumplido ya el tiempo mínimo para postular a la libertad condicional y en ambos se ordenó que Gendarmería recalculara el tiempo mínimo que necesitaba cumplir para postular a ese beneficio. Ante ello, la institución respondió que efectivamente el tiempo mínimo se había cumplido en 2020.

Rechazo. Aliste Vega no fue incluido en los listados de libertad condicional de 2026, por lo cual Bravo nuevamente recurrió de amparo en abril de este año, pidiendo una sesión extraordinaria de la comisión de libertad condicional para que se viera su caso, pero esa acción fue rechazada, pues –según Gendarmería– este no cumplía con el requisito de conducta “muy buena” en los últimos cuatro bimestres. En septiembre pasado, Bravo interpuso un nuevo amparo en contra de Gendarmería, el cual fue rechazado por la Corte de Apelaciones de Rancagua. El miércoles pasado, dado el fallecimiento del exsubversivo, la Corte Suprema omitió pronunciarse.

  • Al otro lado del Rubicón. Bravo no solo representa a presos de extrema izquierda, sino que también tiene una cartera de clientes ubicados en el otro extremo. Uno de ellos es el exagente de la CNI Patricio González Cortés, caso en el cual –como informó El Mostrador– el subsecretario de Justicia, Luis Silva, más conocido como “El Profe Silva”, emitió una opinión favorable a que el condenado obtuviera su libertad antes de haber terminado la condena originalmente impuesta, lo que fue rechazado tanto por la Corte de Apelaciones de Santiago como por la Suprema.

Sin embargo, no es el único. Basta revisar los ingresos de 2026 en la Corte de Apelaciones de Santiago para ver que el abogado ha interpuesto decenas de acciones judiciales este año (la mayoría de ellas, recursos de amparo) en favor de, entre otros exagentes de la dictadura condenados por violaciones de los DDHH, Pedro Lovera Betancourt (exmilitar), Nelson Ortiz Vignolo (exagente de la DINA y la CNI), Ricardo Álvarez Jalabert (exmilitar), Juan Abarzúa Jorquera (exmiembro de la CNI), Manuel Tibaldo Flores Jorquera (exoficial de la PDI), Waldo Ojeda Torrent (exmilitar) y el exsoldado Raúl Areyte Montenegro, condenado por 14 crímenes cometidos en Paine.

  • De chincol a jote. El profesional no solo atiende a presos implicados en hechos criminales de connotación política, sino también a otros, incluyendo a Tomás Antihuen (uno de los condenados por el crimen de tres carabineros en Cañete), a uno de los implicados en la muerte del exteniente Ronald Ojeda y también al pedófilo Rafael Maureira Trujillo, más conocido como “Zacarach” (quien está condenado a cadena perpetua calificada y a otra pena de 15 años), en favor de quien interpuso un recurso de amparo en febrero de este año que fue rechazado.
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Al PDG se le arrancó una cabra pa’l monte

Pamela Jiles / Imagen de Archivo.

Al Partido de la Gente (PDG) se le arrancó una cabra. Y tiene nombre y apellido: Pamela Jiles. La diputada salió a agitar el retiro del 10% de las AFP y la discusión ya amenaza con saltar la cerca: parlamentarios opositores se abrieron a respaldarlo si el Gobierno de José Antonio Kast no ofrece soluciones de corto plazo al desempleo, como un nuevo Ingreso Familiar de Emergencia (IFE).

  • Jiles llamó a exigir el retiro en las calles y redes sociales. Y este viernes volvió a levantar polvareda: “No son 30 pesos… Son 11 mil millones de dólares”, escribió en X, evocando el estallido social a dos días de la conmemoración del 18-O.

Mientras tanto, en el PDG intentaban sujetar las riendas. El jefe de bancada, Juan Marcelo Valenzuela, ya había aclarado que no existía una propuesta oficial del 10%, mientras Zandra Parisi reconoció que estudiaban alternativas como el autopréstamo.

  • Franco Parisi puso paños fríos: admitió que no hay piso político, aunque prometió una fórmula “extremadamente responsable”.

El combustible está en las AFP. El Fondo E acumula una caída real de 10,39% entre enero y septiembre, mientras posiciones en derivados de tasas extranjeras registraron pérdidas de valoración por US$ 7.700 millones en el conjunto de los fondos previsionales. El biministro Daniel Mas apuntó a decisiones del Gobierno anterior y Gabriel Boric respondió cuestionando que el Ejecutivo siga culpando al empedrado.

Y la discusión ya cruzó la tranquera. Jaime Araya (independiente PPD) y Héctor Barría (DC) se mostraron disponibles a respaldar un eventual retiro si La Moneda no toma medidas económicas inmediatas. Otros dos diputados DC también se abrieron a estudiarlo. En cambio, Diego Schalper (RN) y Carolina Tohá rechazaron la idea.

Sin propuesta oficial de bancada ni mayoría asegurada, la presión ya tiene destinatario: Kast. La Democracia Cristiana abordará el asunto el lunes y, si el Gobierno no ofrece alternativas frente al desempleo, el retiro podría volver a instalarse en el Congreso como respuesta a la crisis. La cabra que Jiles salió a agitar podría terminar metiendo ruido en el corral de La Moneda.

Hasta aquí llega esta edición de +Política. Si tienen algún comentario, duda o información que quieran compartir, pueden escribirnos a maspolitica@elmostrador.cl.

 

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