Liberalismo de verdad
Entre el Lunes 26 y el Martes 27 de Noviembre pasados sesionó en Santo Domingo, República Dominicana, el Consejo de la Internacional Socialista. Tuvo una cierta simbología además de sus propios contenidos, toda vez que fue en esta misma ciudad en donde esa organización internacional decidió (en 1976) comenzar sus trabajos políticos en el sub-continente latinoamericano. Una
prueba palpable de los avances fue el hecho de tener entre sus participantes al actual Presidente de la República Dominicana Sr. Hipólito Mejías.
Hoy agrupa a más de 160 partidos de todo el mundo, de los cuales más de 20 son del Caribe y de América Latina. Bajo el lema «Trabajando por un Mundo más Seguro y más Justo» y bajo la
presidencia del Primer Ministro portugués, Antonio Guterres, por dos días se generó un debate rico en análisis y propuestas que tomaron en cuenta tanto la nueva realidad planetaria, cuanto las nuevas necesidades que de ella misma emanan.
Bajo la afirmación fuerte de que la correlación terrorismo-miseria no era correcta, se notó una cierta diferencia entre el análisis de los partidos europeos y los de otros continentes que si bien rechazaron cualquier forma de comprensión del terrorismo, dejaron en claro que la miseria al engendrar violencia, crea las condiciones para que el terrorismo pueda encontrar espacios y adeptos.
Del debate quedó también en claro que hay situaciones diferenciales entre lo que puede ser una comparación Colombia-España, léase FARC y ETA, con causas y efectos que poco o nada tienen que ver entre sí, aunque las consecuencias las paga en ambos casos la indefensa población civil.
La Internacional Socialista confirmó en esta oportunidad una vez más que es muy heredera de la larga presidencia que de ella tuvo Willy Brandt, quien hace ya mucho años afirmó que «para nosotros, la democracia es un medio y un fin…» y, en ese sentido, las resoluciones que se aprobaron, dejaron muy en claro que
mientras en el Tercer Mundo y, en particular nuestra región subsistan condiciones subhumanas de pobreza y explotación, no podrá hablarse de una democracia en el sentido más cabal del término.
Hubo un «tirón de orejas» a las fuerzas que se reclaman socialdemócratas y que ejerciendo el gobierno no apuran las necesarias reformas para generar una mejor distribución de la
riqueza. Del mismo modo hubo un severo llamado de atención al gobierno de Venezuela que encabeza Chávez, quien bajo el pretexto de apurar reformas tiende a olvidar las normas democráticas cuando de sus opositores de trata.
Dramático fue el debate sobre el Medio Oriente y de allí emanó una
resolución que, en su gestación, tuvo un carácter ejemplar, llegando a existir una completa unidad de criterio entre el representante de Al Fatah y la representante del Partido Laborista de Israel.
Lo que dejó en claro el debate unitario fue las fuerzas del progreso y la libertad han sido marginadas del proceso de paz y que hay una curiosa similitud de intereses entre la derecha reaccionaria y el terrorismo, buscando ambos oponerse a la paz que sería todo lo contrario a sus intereses y a su propia sobrevivencia.
Como tuve la oportunidad de estar presente en esta reunión, pude confirmar la idea que la defensa de las libertades, del liberalismo de verdad, del que no teoriza sobre la computadora electoral sino sobre una dimensión espacio-temporal en que el centro de la elaboración es el ser humano y sus consecuencias, es esta socialdemocracia que ha usado el reformismo para sacudirse de rémoras del pasado aún sin abandonar la parte esencial del bagaje ideal y ético que debe tener toda propuesta política.
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