Por un sistema de pensiones decentes
Uno de los numerosos legados contrario a toda decencia que nos dejó la dictadura de Pinochet, es el actual sistema privado de pensiones administrado por las AFP. En efecto, mientras la gran mayoría de los trabajadores chilenos que están obligados a cotizar en él y que son los dueños del Fondo de Pensiones, no alcanzarán a conseguir ni siquiera una pensión mínima, los dueños de las AFP que los administran sin otro objetivo que maximizar sus utilidades, han logrado rentabilidades anuales promedios sobre sus activos, de alrededor del 52% entre 1998 y 2003.
Estas cifras de por sí constituyen un escándalo moral, por cuanto su origen se encuentra en el carácter monopólico que tienen las AFP, lo que les permite imponer a los trabajadores las comisiones que se les ocurra por administrarles sus fondos, sin que los verdaderos dueños de dichos dineros -los trabajadores- puedan impedirlo, porque la ley que las rige lo impide. A lo anterior debemos agregar las lujosas oficinas que se han construido las AFP, Los altísimos sueldos de sus ejecutivos, las dispendiosas campañas publicitarias, todo ello a costa de los trabajadores cotizantes. A su vez, los directores de las AFP recibieron en el año 2004 la suma de 830 millones de pesos anuales como ingreso por participar en ellos.
Por otra parte, el hecho de que las AFP no puedan asegurarle a la gran mayoría de los trabajadores cotizantes una pensión mínima, quiere decir simplemente que el objetivo por el cual se creó el sistema de AFP no se va a lograr y que será el Estado chileno, es decir, todos los contribuyentes, los que deberán financiar con sus impuestos esas pensiones mínimas. Entonces, ¿Para qué sirvió el sistema de AFP? La respuesta es simple si se ven sus utilidades: para enriquecer a la minoría que son sus dueños, convirtiéndose así en uno de los mecanismos a través de los cual se produce la indecente concentración de la riqueza que caracteriza a nuestro país.
Sin embargo, todo no termina con lo anterior, ya que el sistema de AFP fue diseñado para obtener utilidades a toda prueba, aunque administren mal el Fondo de Pensiones que tienen a su cargo. Así, en octubre del año 2005, según datos del Centro de Estudios Nacionales (CENDA) las AFP perdieron 2.500 millones de dólares por malas inversiones, las que afectaron negativamente al Fondo de Pensiones que administran, esto es, a los trabajadores que forzosamente cotizan en el sistema, sin que sus utilidades se vieran afectadas porque cobraron igualmente sus comisiones.
En otras palabras, a pesar de hacer una pésima gestión los dueños de las AFP fueron ampliamente recompensados, porque el sistema fue diseñado para obtener utilidades siempre. Nadie puede esperar que un sistema que opera con esta lógica sea eficiente, sino que todo lo contrario. Debe tenerse presente que dicha cifra equivale a las cotizaciones de todo un año que realizan todos los trabajadores chilenos.
Lo anterior se opone a toda lógica de mercado, puesto que cuando éste opera efectivamente los costos de los malos negocios los pagan quienes los hicieron, lo que no sucede en el caso del sistema de AFP.
El sistema de AFP fue el resultado de una decisión de un gobierno dictatorial, ya que fue impuesto por la fuerza a todos los trabajadores chilenos, que constituyen la gran mayoría de la ciudadanía y, al mismo tiempo, son el sector más débil de la misma. Ninguna comunidad en su sano juicio habría legislado para dañarse a sí misma, en la forma que lo está haciendo el sistema de AFP, si hubiera existido un régimen democrático.
Por ello es posible afirmar que el sistema de AFP fue el resultado de un acto matonaje político, contraria a toda forma de sociedad civilizada, y que solo podía imponerse por la fuerza de una dictadura que, como tipo régimen de esa naturaleza, es esencialmente delictual.
Las acciones judiciales que un grupo de ejecutivos de las AFP ha emprendido con el Diputado y Senador electo por Santiago Poniente, Guido Girardi, tienen una finalidad eminentemente política. pues buscan silenciar la inmoralidad con la que opera el actual sistema de AFP, a través del amedrentamiento del parlamentario, y eventualmente impedir que la mayoría, obtenida legítimamente en las urnas por la Concertación, se exprese en el Senado, si es que se consiguiere su desafuero. Lo que no pudo obtener la derecha con el voto ciudadano, pretende lograrlo judicialmente, ya que gran parte de quienes son los dueños de las AFP, pertenecen a ese sector político.
Por ello Los llamados que realizaron los presidentes de la CUT, ANEF, Colegio de Profesores, Confederación Bancaria, Confusam, Colegio Medico, Sindicatos del Petróleo, por un lado y la CAT y sus afiliados al día siguiente por el otro, a todos los trabajadores de Chile que se ven forzados a cotizar en las AFP, a unirse a este Movimiento en todas las regiones del país, a fin de detener esta inmoralidad, la que de continuar, producirá una verdadera catástrofe social. Aún es tiempo de evitarla si modificamos el sistema para que opere decentemente.
Para ello, es necesario que se movilicen los sindicatos, las organizaciones de empleados públicos, los pobladores y todas las organizaciones de la sociedad civil sin exclusiones de ningún tipo con el objeto de que logremos el máximo de adherentes y así hacer sentir la voz de la ciudadanía en los órganos de gobierno, el Congreso, y en toda la sociedad chilena. Esta será la única manera que permitirá introducir los cambios que el sistema requiere, en beneficio de todos los cotizantes del mismo.
La ciudadanía deberá conquistar este cambio mediante una gran movilización social, como es este Movimiento. Así como el pueblo de Chile ha podido ir terminando con los legados institucionales del régimen dictatorial, así también podrá ponerle fin a la inmoralidad que representa la forma actual en que opera el sistema de AFP, evitando que el acogerse a una jubilación se convierta en un acto de condena a la pobreza, cuando ya no se tienen las fuerzas para seguir trabajando. No podemos castigar a nuestros pensionados de esta forma. Debemos parar la indecencia del actual sistema de AFP.
Es necesario que se cree una alternativa al sistema de pensiones de AFP, que permita que los trabajadores puedan elegir otro que se funde en la solidaridad. Para ello se requiere la creación de un sistema público (AFP pública) que opere sobre esta base. Si realmente se cree en la libertad de elegir, que tanto pregonan los defensores del mercado, un nuevo sistema público solidario debería no encontrar oposición de ningún tipo. Con ello, las grandes ganancias que obtienen los actuales dueños de las AFP podrían ir íntegras a los cotizantes.
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Claudio Vásquez Lazo. Miembro de la Directiva Nacional del PPD
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