Descubriendo la realidad después de los 50
Todos los hombres experimentan una disminución en los niveles de testosterona, pero en algunos de ellos, estos niveles disminuyen más que en otros. Entre los 40 y los 70 años, la testosterona disminuye aproximadamente 1.2% cada año, por lo que cada década el hombre habrá perdido un 10% de los niveles de testosterona. Esta disminución impacta la calidad de vida y puede exponer al hombre a riesgos en el largo plazo.
A esta etapa se le conoce como hipogonadismo relacionado a la edad o ADAM (Deficiencia Androgénica en la Madurez) también conocido como Andropausia- y se define como una deficiencia de testosterona en la sangre, originado por causas naturales del proceso de desarrollo y madurez de la vida de todo hombre.
La mayoría de los afectados por ADAM sufren de una disminución paulatina de un número importante de funciones fisiológicas. La actividad disminuye considerablemente, pues se requiere una mayor cantidad de gasto de energía para alcanzar los mismos resultados que a los treinta años.
Durante esta deficiencia androgénica, la habilidad de concentración se ve considerablemente disminuida y muchos hombres sufren de fluctuaciones en el estado de ánimo, así como problemas en el área de la memoria a corto plazo, por lo que tienden a olvidar cosas inmediatas. Algunas veces se presentan también trastornos del sueño e irritabilidad, impidiendo el bienestar del afectado.
Otros malestares importantes que sufre el paciente es el aumento en la transpiración y/o bochornos, comparables con los que padecen las mujeres en la menopausia. En algunos campos, la atrofia de la piel es importante aparte de la mala distribución de la grasa corporal total. En el campo de la sexualidad, por la deficiencia de testosterona, los hombres se quejan de problemas de disfunción y de ausencia de excitación o deseo.
Antes nuevos estudios científicos, hoy está disponible una preparación para inyección intramuscular compuesta por testosterona y tiene como componente activo el undecanoato de testosterona que se aplica en forma intramuscular y su uso es trimestral, restaurando los niveles de testosterona en el hombre manteniéndolos a lo largo del trimestre dentro de los rangos normales que tiene la testosterona natural.
Los estudios farmacocinéticos han demostrado que después de la primera inyección se elevan las concentraciones de testosterona en sangre durante la primera semana (después de 3 días). Con un intervalo entre las inyecciones de aproximadamente 12 semanas, las concentraciones de testosterona permanecen en rangos normales.
Esta terapia de testosterona para ADAM que brinda mayor seguridad ya que no presenta cambios bruscos en los niveles hormonales, lo que permite al paciente sentirse bien, con mayor energía, concentración, menor insomnio, en un periodo mayor de tiempo.
Las decisiones de la duración y dosis de la terapia deben estar basadas en las metas de tratamiento individuales de la paciente, incluyendo la calidad de vida, el perfil de riesgo y la razón para la prescripción. La terapia debe ser revisada regularmente por un especialista.
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Dr. Manuel Parra Armendáriz. Profesor Asistente de Obstetricia y Ginecología de la Universidad de Chile
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