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Argentina, Chile y el Reino Unido: El Factor Antartico

por 16 febrero, 2012

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Se confirma que el posicionamiento geopolítico de Chile, como una plataforma  territorial, económica y ahora política, es vital para Las Malvinas/Falklands.

Es vital para Argentina, por cuanto no puede aislar la Isla sino es a través de Chile, y vital para el Reino Unido por cuanto el pulmón de aprovisionamiento se encuentra en la zona austral chilena. La próxima visita de la mandataria trasandina a nuestra capital se inscribe en está lógica. De la misa forma, la posible visita del canciller británico William Huge a Santiago. Una carrera política sin precedentes por obtener los favores de La Moneda. Un desafío mayor para la diplomacia chilena.

Claramente, Buenos Aires, reservó para el ultimo momento la tarea de ejercer una presión política directa sobre La Moneda, antes había que generar un entorno regional de apoyo público hacia la pretensión trasandina, cuyo objetivo no solo es acosar a Londres, sino que ahora apreciamos que también lo era en función de Chile. Una jugada magistral.

Desde un punto de vista “táctico”, los intereses de Chile están en apoyar, secundar y promover las pretensiones trasandinas. El escenario vecinal nortino dicta mantener y reforzar las relaciones de conciliación con el vecino oriental, cristalizar los “nuevos” vínculos entre las FF.AA de ambos países y dar un paso más allá, impulsar una coordinación de posturas de seguridad y defensa. No obstante estás “nuevas” relaciones de conciliación chileno-argentinas, llama la atención la debilidad de relaciones políticas a nivel de gobiernos. Las distancias ideológicas entre ambos estamentos  no explican per se la falta de asociación política en función de temáticas de relevancia sub regional. Da la impresión que la conciliación es meramente “instrumental” tanto para Argentina como Chile.

Desde el punto de vista “estratégico”, los intereses de Chile están en mantener relaciones estratégicas con el Reino Unido, en particular, mientras no se materialice, desde el otro lado de la cordillera, una postura política de Estado y gubernamental que garantice que la conciliación de intereses trasandinos hacia Chile responden a una política permanente y no meramente a una ventana de oportunidad producto de una debilidad económica, política y militar. Son intereses  “estratégicos” mientras el Reino Unido constituya un poder extraregional con la capacidad de proyectar potencia hacia el extremo austral trasandino, debilitando el potencial político y militar argentino.

Una variable  de transformación de ambos intereses está dado por el “factor antártico”. A partir del momento en que el Reino Unido posee una pretensión territorial y soberana sobre espacios antárticos, los mismos que Chile considera como soberanos, y que éstos implican ampliar derechos de explotación de recursos estratégicos, como minerales e hidrocarburos, el Reino Unido emerge, de manera casi automática,  como un agente de inseguridad para  Chile.

La futura posible y probable escasez de recursos hídricos mundiales hacen de las Islas Falklands una plataforma de relevancia vital para la proyección de un poder geopolítico mundial. Las islas no deben ser vistas desde una óptica “asilada” sino que constituyen un conjunto de proyección geopolítica al estar asociadas a las reclamaciones recientes sobre ciertos límites de la plataforma continental antártica.

El peso geopolítico del “factor antártico”, en las relaciones trilaterales en cuestión, solo se puede apreciar y valorar en función y directa relación con la naturaleza, alcance y estructura final de las relaciones de conciliación entre Buenos Aires y Santiago. En otras palabras, Argentina debe garantizar, dentro de los límites de la naturaleza misma del sistema internacional, que más allá de sus pretensiones territoriales en el océano atlántico austral, nunca más su clase política enarbolará un nacionalismo negativo en contra de Chile que ponga en tela de juicio el interés soberano chileno en el extremo austral ni tampoco asociar a Chile a intereses de proyección hegemónica.

Mientras no ocurra lo anterior, Chile debe apegarse al respeto de los tratados internacionales que rigen los vínculos entre la isla y su propio territorio, no interferir en las relaciones de entidades privadas y Estados extranjeros, y sobre todo, velar por sus intereses estratégicos.

Hoy el señor vocero del gobierno de Sebastian Piñera, el Sr.Andrés Chadwick, ha dado una señal clara en cuanto a avanzar cual será la postura chilena ante el conflicto entre Buenos Aires y Londres, éste habló de una “pretensión” argentina y no de un “derecho”. Claro y conciso.

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