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Adiós a las armas

por 11 julio, 2012

Adiós a las armas
Mientras el canciller Alfredo Moreno, promueve en el foro internacional una política humanitaria que controle de manera eficaz el uso de las armas, sus colegas del gabinete, Luis Mayol, Teodoro Ribera y Rodrigo Hinzpeter envían señales complacientes frente a los agricultores armados.
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De visita en la Araucanía, el ministro de Agricultura, Luis Mayol, manifestó su total comprensión frente a los agricultores que decidieron armarse a raíz de los conflictos que se viven en esta zona. Proclamando el derecho a la autodefensa, Mayol fue apoyado por otras altas autoridades como los ministros del Interior y de Justicia, Rodrigo Hinzpeter y Teodoro Ribera. Los vendedores de armas deben estar lamiéndose los bigotes.

A la luz de lo que ha ocurrido en otros países, es probable que los comerciantes de armas hayan comenzado a calcular cuánto demorará esta idea sureña en llegar a otros lugares del país como el barrio alto de la capital. Cuánto tiempo tendrán que esperar para que se formen grupos paramilitares de autodefensa, entrenados para proteger la vida de unos matando legalmente a otros. Si a esta situación se suma un incremento del narcotráfico, más temprano que tarde los enfrentamientos entre grupos armados pasarán a ser parte de nuestra cotidianeidad. Una delicia para la industria armamentista.

En medio de la violencia desatada que se vive en Siria, hace unos días, fueron muchos los que se conmovieron ante la imagen de un niño de 13 años armado con un fusil Kalashnikov. El relato de la televisión francesa señala que el niño —devastado ante la muerte de uno de sus compañeros— se da apenas unos minutos para sentir su dolor antes volver al lugar del enfrentamiento. El niño era parte de las fuerzas rebeldes, pero poco importa si es partidario u opositor del gobierno Sirio, lo espeluznante y canallesco es que en los conflictos que se viven hoy en el mundo sobran armas y municiones para que niños y niñas se conviertan en soldados bien equipados. Así ocurrió en más de media docena de países durante 2011. Las armas circulan por el mundo con escalofriante facilidad, promoviendo la violencia y despreciando el valor de la vida.

Fue precisamente la sociedad civil la que se movilizó para lograr que un Tratado de Comercio de Armas fuera una necesidad ineludible. La campaña “Armas bajo Control”, sigue recolectando firmas para que los líderes asuman que el comercio de armas no puede estar sujeto al libre mercado y que el Tratado no sea sólo una formalidad sino que ayude a disminuir la violencia e impida la existencia de niños y adolescentes con el fusil al hombro.

 Según Amnistía Internacional, medio millón de personas mueren cada año a causa de la violencia armada y 250 mil mueren por un arma de fuego en manos de gobiernos, bandas delictivas o particulares. Al menos el 60 por ciento de las violaciones de derechos humanos documentadas por AI en un período de diez años se utilizaron armas pequeñas y ligeras. Este es el producto de una de las mayores industrias del mundo (la otra es la farmacéutica), que se mueve al son del mercado. Según el prestigioso Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI, según su sigla en inglés), entre 2007 y 2011 el comercio de armas creció en un 24% en relación a los cinco años anteriores.

En la década de los 90 algunas ONGs comenzaron a plantear la necesidad de un Tratado de Comercio de Armas. La iniciativa tomó vuelo, entusiasmó a varios Premios Nobel de la Paz, se juntó un millón de firmas, y en 2006 se entregó la petición correspondiente al  Secretario General de la ONU, Koffi Annan.

Ingenuo, sin duda. Los principales fabricantes y exportadores son ni más ni menos que Estados Unidos, Gran Bretaña, Rusia, Francia y China, es decir, los supuestos guardianes de la paz mundial, miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU. Justo en estos días hemos visto cómo Rusia ha bloqueado el proceso de paz en Siria. Unos meses antes, la Secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, proclamaba a Bahrein como “socio importante”, apoyando irrestrictamente a su gobierno, sin importar la brutal represión ejercida contra manifestantes pacíficos.

Sin embargo, bien sabemos que el mundo sólo avanza cuando se pide lo imposible. Después de seis años de documentos y negociaciones, en estos días y hasta el 27 de Julio, en la sede de ONU en Nueva York, unos 150 países discuten un tratado global y jurídicamente vinculante.

Chile apoya enfáticamente la firma del Tratado en términos muy similares a los establecidos por las ONGs y los activistas que empujan esta iniciativa. Nuestra Cancillería estima que “debe recoger principios de protección a los Derechos Humanos y respeto al Derecho Internacional Humanitario”, lo que conlleva cumplir las siguientes características:

  • Ser un instrumento universal, jurídicamente vinculante
  • Adoptar altos estándares internacionales
  • Normar las transferencias de armas convencionales, pequeñas y ligeras, así como las nuevas tecnologías y municiones (este es uno de los puntos que más molesta a los países exportadores, especialmente Estados Unidos donde existe un millonario tráfico ilícito, especialmente hacia México y Centro América).
  • Incluir actos administrativos en toda la cadena de comercio, es decir, importación, exportación, transbordo, importación y exportación temporal, entre otras.
  • Contar con la participación y opinión de la Sociedad Civil.

Fue precisamente la sociedad civil la que se movilizó para lograr que un Tratado de Comercio de Armas fuera una necesidad ineludible. La campaña “Armas bajo Control”, sigue recolectando firmas para que los líderes asuman que el comercio de armas no puede estar sujeto al libre mercado y que el Tratado no sea sólo una formalidad sino que ayude a disminuir la violencia e impida la existencia de niños y adolescentes con el fusil al hombro. No es necesario ser Yoko Ono, Scarlett Johansson o Kevin Spacey —que ya firmaron—, cualquiera puede unirse: http://www.amnesty.org/es/campaigns/control-arms.

Desgraciadamente, en Chile poco y nada se sabe de este debate. Y mientras el canciller Alfredo Moreno, promueve en el foro internacional una política humanitaria que controle de manera eficaz el uso de las armas, sus colegas del gabinete, Luis Mayol, Teodoro Ribera y Rodrigo Hinzpeter envían señales complacientes frente a los agricultores armados.

Ojalá haya mayor coordinación y prime la visión del Canciller. Chile no debe ubicarse en el foco de los comerciantes de armas. No nos merecemos soluciones armadas para ninguno de nuestros conflictos. No se puede esperar la imagen de un niño mapuche cargando un fusil para terminar con la violencia en la Araucanía. Y tampoco se puede permitir que el narcotráfico y la delincuencia sigan reclutando menores.

Igual que a nivel global, el control de armas en Chile también es tarea urgente.

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