martes, 23 de octubre de 2018 Actualizado a las 12:17

Autor Imagen

¡Con Qué Facilidad Perdemos Plata!

por 5 octubre, 2012

Como "la izquierda y la derecha unidas jamás serán vencidas", ahora harán que ese costo lo paguemos los contribuyentes. ¿Para qué? Para saber si Michelle Bachelet tiene más votos que Andrés Velasco, José Antonio Gómez, Claudio Orrego, Ximena Rincón o Marco Enríquez-Ominami, en circunstancias que las encuestas nos dicen que los decuplica.
  • Compartir
  • Twittear
  • Compartir
  • Imprimir
  • Enviar por mail
  • Rectificar

Yo, y supongo que muchos otros chilenos tan razonables como yo, estaba de lo más contento cuando supe que el litio se había licitado en 40 millones de dólares, en particular porque el siguiente en la licitación ofrecía sólo 19 millones (y el subsiguiente cinco). Me dije: "Estas son las cosas que nos diferencian de los bolivianos", que tienen enormes riquezas del subsuelo sin explotar por prejuicios exclusivamente políticos. Pues podrían estar ganando fortunas si exportaran a los EE. UU. gas por territorio chileno, pero prefieren perderlo todo y seguir con el gas inexplotado antes que favorecer a algún puerto chileno.

Bueno, nosotros, que nos creemos distintos, nos habíamos ingeniado para obtener un excelente precio por el litio "reservado para el Estado" (y, por lo tanto, perdido) debido a un pujo "patriótico" que tuvo algún consejo asesor uniformado allá por los años '70. (El Gobierno Militar, siempre lo he admitido, no era perfecto).

Bueno, todos sabemos cómo el asunto se vino abajo. Dado que tenemos sangre en común con Evo, en lugar de arreglar las bases de licitación, que establecían el requisito absurdo de que el licitante no tuviera litigios con el Estado (¿qué importaba eso?) echamos a tierra el negocio porque había litigios. Y ahora el segundo en la licitación, que sí tiene un litigio con el Estado, pues le está demandando adjudicarle a él el litio en 19 millones de dólares, a lo mejor termina quedándose con el mineral a mitad de precio. Así es que el Estado puede dejar de ganar 11 millones de dólares y a lo mejor le vende precisamente a uno que litiga contra él. ¿Cómo es posible? ¿Sería por cosas como ésa que "The Economist" dijo que teníamos un gobierno inepto? El hecho es que, en pesos, estamos por perder entre cinco y diecinueve mil millones.

Pero hay más. Ayer el país ¡ha celebrado entre vítores! la pérdida de otros ocho mil millones de pesos, que es lo que costarán las "elecciones primarias, voluntarias y no vinculantes", aprobadas en el Congreso por, virtualmente, unanimidad política. Es un regalo del Estado a los partidos por ese monto. Pues hoy cualquiera de ellos puede hacer una primaria (y de hecho ya se han llevado a cabo varias veces), pero, obviamente, tienen que financiarlas a su costa. Bueno, pero como "la izquierda y la derecha unidas jamás serán vencidas", ahora harán que ese costo lo paguemos los contribuyentes. ¿Para qué? Para saber si Michelle Bachelet tiene más votos que Andrés Velasco, José Antonio Gómez, Claudio Orrego, Ximena Rincón o Marco Enríquez-Ominami, en circunstancias que las encuestas nos dicen que los decuplica. Y, en el oficialismo, para saber si Laurence Golborne tiene más votos que Andrés Allamand, cuando las mismas encuestas nos dicen que, prácticamente, lo dobla.

A eso lo llaman "perfeccionamiento de la democracia", cuando, en realidad, es un abuso más del duopolio que controla las elecciones en Chile. Pues la reforma que necesitamos no es la que diga que en lugar de elegirse dos se elijan tras, cuatro o más por circunscripción o distrito, sino la que les dé a todos los chilenos los mismos privilegios que tienen los partidos para participar en las elecciones. Sólo la competencia permitiría terminar con el duopolio. Y ése sí sería un perfeccionamiento democrático.

Bueno, y ya no me queda espacio para referirme a la plata que perdemos porque la burocracia impide aumentar la oferta eléctrica y pagamos tarifas mayores que otros países; o porque el puerto de San Antonio se paraliza varios días y quedan enormes barcos a la gira sin poder descargar; o porque un burócrata me exige un "certificado de residencia" firmado ante notario, y al llegar a la notaría "saco número" y me sale el 100, en circunstancias que van en el 70, para obtener un certificado innecesario, pues consiste en que yo digo bajo juramento dónde vivo. El burócrata que me lo exige podría preguntarme a mí directamente y yo se lo diría en el acto, pues todavía no se me ha olvidado, y extender él mismo el certificado en dos minutos. Pero me hace perder una hora. ¿No sabrá cuánto vale mi hora? ¿Y la de la multitud que había en la notaría?

¡Y esa gente en los paraderos del Transantiago! ¿Cuánto perdemos ahí, todos los días, como país? ¿Saben ustedes cómo terminó con ese mismo problema, derivado de la intervención estatal DC-UP, el Gobierno Militar, en 1978? Decretando la libertad de recorridos. Nos llenamos de micros, pero no había aglomeraciones de gente perdiendo su tiempo (y su dinero). Y nadie eludía el pago del pasaje, porque los dueños de las micros eran trece mil empresarios particulares, que sabían cómo cobrar.

En fin ¡qué manera de perder plata "en democracia"! ¡Con razón no llega nunca "el desarrollo"!

Ver el posteo original

Compartir Noticia

Más información sobre El Mostrador

Videos

Noticias

Blogs y Opinión

Columnas
Cartas al Director
Cartas al Director

Noticias del día

TV