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AFPs: ¡No al lucro!

por 29 abril, 2013

No es cierto entonces que la única opción para mejorar las pensiones sea trabajar más años y subir las cotizaciones; eso sólo favorecerá a las AFPs pero no a los cotizantes. Lo que hay que hacer es bajar las comisiones de las AFPs y eliminarlas cuando los fondos de pensiones no registren ganancias.
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La asociación de AFPs ha puesto el grito en el cielo porque finalmente ha admitido que así como vamos, la inmensa mayoría de quienes cotizan previsionalmente no lograrán una pensión razonable; en realidad, ni siquiera obtendrán una pensión que alcance el 50 % de sus actuales ingresos. Por eso, se han apurado en defender el negocio de la esperable indignación ciudadana y han predicado que son necesarias reformas, pero reformas que beneficien a las AFPs: aumentar la edad de jubilación y aumentar también las cotizaciones, o sea, postergar el retiro y ahorrar más.

No obstante, existen otras soluciones más justas para que las AFP dejen de ganar tanto y ahora les toque a los ahorrantes. Hay varias propuestas que se han dado a conocer, pero quizás una de ellas es lo suficientemente clara para entender la forma en que las AFPs han lucrado hasta ahora con el ahorro previsional de los chilenos, no entregando nada a cambio.

El año 2012, las utilidades de las AFPs subieron casi un 38 %: administrando los ahorros previsionales de los chilenos ganaron 582 millones de dólares. Esta magnífica ganancia se explica casi en su totalidad, por el cobro de las comisiones a los cotizantes, las que pueden ser libremente fijadas por las AFPs. Ellas afirman que estas comisiones cubren los gastos en que incurren al administrar los ahorros de los cotizantes. Sin embargo, entre esos gastos incluyen una tasa de ganancia, que las AFPs fijan según sus propias expectativas de utilidades.

No es cierto entonces que la única opción para mejorar las pensiones sea trabajar más años y subir las cotizaciones; eso sólo favorecerá a las AFPs pero no a los cotizantes. Lo que hay que hacer es bajar las comisiones de las AFPs y eliminarlas cuando los fondos de pensiones no registren ganancias.

Determinan por sí y ante sí cuanto “merecen” ganar y fijan la comisión a cobrar a los ahorrantes que garantiza esa ganancia. El negocio es redondo. No hay cómo perder. Incluso si los fondos de pensiones van a la baja (no generan ganancia para los cotizantes), las AFPs igual cobran la comisión. O sea, en los meses en que los cotizantes pierden plata, además tienen que pagarle a su AFPs comisión, por una administración que sólo les proporcionó pérdida.

En realidad, el mecanismo de cobro de comisiones de las AFPs no sólo se refiere a que ellas paguen los costos de administración, es la garantía de que lucrarán y mucho, administrando los fondos de pensiones de los chilenos. Pero una cosa es cubrir los costos de administración y otra muy distinta es que todos los chilenos estemos pagando cada mes para que las AFPs tengan inmensas utilidades, que les permiten acumular ganancias inmensamente superiores a lo que obtienen los fondos que administran. La ley, tal como está, privilegia el lucro de las AFPs en vez de proteger el bienestar de los ahorrantes. Garantiza que ellas ganen siempre, incluso cuando los fondos previsionales pierden plata.

Las reformas que se han hecho hasta ahora, han apuntado a aumentar la competencia entre las AFPs, de manera que bajen las comisiones que cobran. El efecto ha sido en extremo bajo; no es verdad que las AFPs están compitiendo mediante una baja real de las comisiones que cobran a los ahorrantes. Lo que hay que hacer es limitar el lucro de las AFps cuando administran los fondos de pensiones. Si el lucro no es bueno en la educación lo es menos aún en la administración de los ahorros para la vejez, lisa y llanamente porque sólo consigue encarecer la administración de las cuentas, reduciendo el monto de las pensiones futuras. ¿Sólo queda entonces estatizar la administración previsional? O eso o reducir severamente el lucro en la administración privada de fondos de pensiones. Que una AFP estatal, sin fines de lucro, compita con las privadas, sería un excelente avance.

Pero también se deben regular las comisiones que cobran las AFPs, poniéndoles un tope legal y señalando además que ellas solo podrán cobrarse sobre la ganancia efectiva de los fondos de pensiones. Cada peso que no cobren en comisión las AFPs irá a la cuenta de ahorro de cada cotizante. Esto, que es norma general para todos los contratos de mandato y administración —ya que según el Código Civil, si el mandatario o administrador ejecuta su encargo con menos beneficio o más gravamen que los designados en el mandato, debe responder por la pérdida— no es exigible hoy por hoy a las AFPs, que con ello disfrutan de un exclusivo estatus privilegiado como administradores, de valores que por añadidura no son mercancías sino ahorros de millones de personas para la vejez.

No es cierto entonces que la única opción para mejorar las pensiones sea trabajar más años y subir las cotizaciones; eso sólo favorecerá a las AFPs pero no a los cotizantes. Lo que hay que hacer es bajar las comisiones de las AFPs y eliminarlas cuando los fondos de pensiones no registren ganancias.

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