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Bachelet: Mayo termina con champagne pero el enemigo interno acecha

por 31 mayo, 2013

Bachelet: Mayo termina con champagne pero el enemigo interno acecha
Lo que sí ya aparece como una constante en su ruta de regreso a La Moneda es que, su entorno más próximo será su principal obstáculo: ayer Escalona y el PS, luego su hijo. Veremos qué dicen los barones del PS las próximas semanas. Ellos han ido acumulando facturas pendientes con la candidata y veremos si el incidente Escalona puede transformarse en un catalizador de esa frustración acumulada.
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La luna de miel duró solo abril. Mayo, en cambio, desde sus inicios, se presentó muy complejo para la candidata del bloque PS-PPD. Partió con la impresentable foto de los presidentes de partidos sin llegar a acuerdo para la realización de Primarias, lo que significó la casi renuncia de Velasco, y la tensión de las dos semanas siguientes con su propio partido y el dedazo que buscó Camilo Escalona. La resolución del lío, con Michelle insistiendo siempre en las Primarias, concluyó con el mito de la relación Escalona-Bachelet, construido interesadamente por el propio involucrado y difundida por el monopolio periodístico empresarial tradicional, y el senador se despidió a lo Pancho Villa: disparando hasta el final. En aquel gesto, hay coincidencia, la ex Presidenta salió fortalecida, aunque, como veremos, su lío con los barones del PS, está lejos de resolverse definitivamente.

Por de pronto, el caso Escalona sirvió para que el resto de los presidentes tomarán nota de que, esta vez, Bachelet no cometería el error de su gobierno anterior donde quedó finalmente secuestrada por “la Junta”. Comenzaron entonces a diluirse, por lo menos públicamente, los permanentes llamados para “considerar a los partidos en la campaña”, ya “que sin ellos no se puede gobernar”, que hasta la crisis Escalona, venían en constante ascenso. La presidenciable se amputó entonces, no solo del principal obstáculo para las reformas democratizadoras, sino de un frente de presión que en el periodo anterior terminó cercándola.

El escupitajo terminaría por convencer a parte de ese electorado que en lo más sublime del movimiento juvenil también se esconde algo muy peligroso. El comando preparó entonces los brindis para celebrar fin de mes, más bien por la conducta errática de los otros que por aciertos propios. Estaban en eso cuando se vino lo de Sebastián Dávalos y nos recordamos todos del descapotable de enero.

La Moneda, que apostaba porque la tensión del PS terminara mal para Bachelet, tuvo entonces que apurar su propia estrategia y salió a hacer lo que sabíamos de memoria en Rancagua, mientras Chadwick fue parlamentario: la proliferación de “actos espontáneos” de repudio a Bachelet, de “funas” y de intervencionismo electoral propios de los años alegres de la dictadura. Los muchachos de Palacio evidenciaron su escasa creatividad y a poco andar, la táctica no solo se les vino a pique sino que se les devolvió como un boomerang. Y ahí están ahora, dando explicaciones por sus propios exonerados falsos y por el intervencionismo.

Además, en mayo se desplegaron las candidaturas de Longueira y Marcel Claude. El primero de un inicio recargado, se fue diluyendo con el correr de los días y dejó de ser pronto la novedad; el segundo, en tanto, sorprendente a comienzos de mes y cuyas convicciones son compartidas por muchos votantes críticos, mostró pronto un estilo de liderazgo extremista que hizo evidente sus defectos. El PC, con su definición haría el resto del trabajo hacia ese mundo y el escupitajo terminaría por convencer a parte de ese electorado que en lo más sublime del movimiento juvenil también se esconde algo muy peligroso. El comando preparó entonces los brindis para celebrar fin de mes, más bien por la conducta errática de los otros que por aciertos propios. Estaban en eso cuando se vino lo de Sebastián Dávalos y nos recordamos todos del descapotable de enero.

Si bien el asunto Dávalos puede concluir matando el protagonismo público del hijo de la ex Presidenta, y lo transforme a él, en un tipo poco fiable para los propios empresarios (tampoco tiene ya cabida en lo público), produzca en la imagen de la presidenciable exactamente lo contrario. Apuesto a que, la mayoría de las madres del país —tal como me lo recordó hace una semana una de ellas en una feria— solidaricé finalmente con Bachelet por el sencillo motivo de que no existe madre en Chile que no tenga un hijo problema, al igual que la ex mandataria. Por lo tanto, creo, se solidificarán los signos identitarios con ella y se fortalecerá su voto emocional. Bachelet, al parecer por ahora, sigue siendo incombustible. Lo que sí ya aparece como una constante en su ruta de regreso a La Moneda es que, su entorno más próximo será su principal obstáculo: ayer Escalona y el PS, luego su hijo. Veremos qué dicen los barones del PS las próximas semanas. Ellos han ido acumulando facturas pendientes con la candidata y veremos si el incidente Escalona puede transformarse en un catalizador de esa frustración acumulada.

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