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Arroz graneado

por 25 octubre, 2013

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Estas elecciones están marcadas por la cantidad de candidatos presidenciales, dificultando con ello que el candidato electo emerja en la primera vuelta, puesto que la lógica indica que mientras más candidatos, más difícil se visualiza que uno de ellos alcance el 50% más un voto requeridos.

Sin embargo, observando el escenario, de los nueve candidatos, hay al menos cinco que difícilmente logren superar el 1%, con lo que en conjunto no sobrepasarán el 5%. Entonces uno se pregunta: ¿para qué postulan? ¿son postulaciones testimoniales? O ¿en qué planeta viven?

De los otros cuatro candidatos, el favoritismo se inclina claramente hacia Michelle. De hecho no hay dos opiniones al respecto, como lo prueba que la gran duda reside tan solo en si alcanzará el 50% en primera vuelta. Ello se explicaría porque hay un punto en el que Michelle no ha logrado ser superada por ninguno de sus oponentes: es la única candidata que emergió de primarias con una contundente votación. Evelyn es una candidata de carambola porque no surge de primarias, a pesar que la derecha se sometió primarias. Todas las dificultades que ha debido enfrentar tiene su origen en ese pecado original: nace de la depresión del ganador de la primaria y del veto al contendor por parte de la UDI. Los demás candidatos presidenciales surgen sin primarias, por iniciativa propia, o del Espíritu Santo, sin vivir el Vía Crucis que implica la llegada a la presidencia peldaño a peldaño. Son los candidatos chantas.

Marco Enriquez-Ominami ya vivió su minuto de fama en las elecciones pasadas cuando logró prender, pero en estas elecciones dejó de ser la novedad, que en estos momentos monopoliza Franco Parisi. Así como MEO logró poner fin al ciclo concertacionista, abriendo cancha para que la derecha llegara al gobierno por la vía democrática, Franco parece destinado a boicotear su continuidad.

Afortunadamente, en términos políticos, en Chile a los aventureros no les suele ir bien. Los llaneros solitarios no logran ir más allá de un 20% cuando mucho. Tenemos el ejemplo de Fra Fra en los 90, que creó un partido para sí mismo, Unión de Centro Centro; el de Marco en la elección pasada, y que ahora creó el partido PRO que gira en torno a su figura; ahora quizá sea el minuto de Parisi, pero no llegará lejos. La propia Evelyn le está dando como caja. A lo más causará daño en el sector más afín a sus ideas, como fueron los casos del Meo y del Fra Fra. Todas candidaturas condenadas al fracaso en un país como Chile, a pesar del desprestigio que padece el quehacer político.

Con todo, la ciudadanía parece desconfiar más de los aventureros políticos que se las dan de independientes, que de quienes tienen un domicilio político; se desconfía más de candidatos de último minuto que de candidatos con trayectoria conocida. Algún grado de madurez pareciera que tenemos como para que la mayoría no quiera escuchar cantos de sirena. En política, rara vez hay atajos.

(*) Texto publicado en El Quinto Poder.cl

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