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Menos desinformación y más trabajo por un Chile mejor

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Maya Fernández
Por : Maya Fernández Ministra de Defensa
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Si el desempleo es el costo social de la desaceleración, la instalación del miedo es su costo político. Sectores de la derecha han utilizado de manera lamentable y con escaso sentido nacional el negativo ciclo económico en que está el país. Este aprovechamiento es parte de una estrategia más general, orientada a impedir las transformaciones propuestas por el Gobierno de la Presidenta Bachelet.


Mucha cobertura de prensa y opiniones de diversos sectores políticos y económicos, han marcado la pauta noticiosa de los últimos días en nuestro país. Estamos enfrentando una desaceleración que venía claramente arrastrándose de la administración anterior y que es un ciclo natural de una economía de mercado en constante movimiento y absolutamente globalizada.

Ante este innegable hecho, el gobierno ha empezado a desplegar acciones concretas para enfrentar este ciclo económico con premura y responsabilidad, como el anuncio de inyección de recursos en inversión por parte del Estado, complementadas con una alianza público-privada para que, con el esfuerzo de todos los sectores, podamos aunar voluntades y sortear este escenario.

Para impulsar el crecimiento y apoyar los nuevos emprendimientos, el gobierno está implementando la Agenda de Productividad, Innovación y Crecimiento, que implica recursos por US$1.500 millones en cuatro años. Además, desde el mundo público se efectuará una tarea responsable con la ejecución presupuestaria, se reforzarán con creces las iniciativas energéticas y de capacitación. Además, el Ministerio de Obras Públicas ya informó de 15 proyectos en todo el país, obras de infraestructura que entregarán más de 45 mil empleos. Por último, la recientemente anunciada capitalización de US$ 3.500 millones para que Codelco realice sus proyectos estratégicos, significará un impulso significativo del empleo y de los encadenamientos productivos que afectarán positivamente la dirección del ciclo económico nacional.

[cita] Si el desempleo es el costo social de la desaceleración, la instalación del miedo es su costo político. Sectores de la derecha han utilizado de manera lamentable y con escaso sentido nacional el negativo ciclo económico en que está el país. Este aprovechamiento es parte de una estrategia más general, orientada a impedir las transformaciones propuestas por el Gobierno de la Presidenta Bachelet. [/cita]

El efecto social de la desaceleración económica es el desempleo, por ello debe ser preocupación central del gobierno y ser la guía de cualquier medida que se adopte para hacer frente a este ciclo. Las cifras de empleo del último trimestre que entregó el INE reflejan una estabilidad en la tendencia, manteniéndose el mismo nivel de desocupación del trimestre abril-junio. Hasta el momento es un signo alentador que desmiente la campaña del terror que lleva realizando hace meses la derecha, que busca responsabilizar a las reformas emprendidas de la desaceleración económica.

Si el desempleo es el costo social de la desaceleración, la instalación del miedo es su costo político. Sectores de la derecha han utilizado de manera lamentable y con escaso sentido nacional el negativo ciclo económico en que está el país. Este aprovechamiento es parte de una estrategia más general, orientada a impedir las transformaciones propuestas por el Gobierno de la Presidenta Bachelet. Existe, en parte de la derecha, una férrea oposición a las reformas estructurales que está realizando el Gobierno, que buscan una sociedad más justa e igualitaria, las que se expresan en un régimen tributario menos regresivo y un sistema educativo gratuito y de calidad para todos.

En este contexto, llamo a la oposición a resistir la tentación de la utilización política de la incertidumbre y el temor que generan estos ciclos transitorios en la economía. El costo que puede producir para el futuro y el país sin duda es mucho mayor que las ventajas que pueden obtener de esta política.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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