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Reformas al Estado

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Ambas irrupciones, la de Lagos y la de Mendoza, encienden una luz de alarma importante y deben ser atendidas en este mérito. En definitiva discutimos: i) ¿qué rol le corresponde al Estado? y ii) ¿cuáles reformas le son necesarias para que pueda ejecutar un creciente presupuesto de forma eficiente?


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La semana pasada, fue el Contralor Ramiro Mendoza quien expresó profundas dudas acerca del funcionamiento de diversas instituciones estatales. Su intervención se suma a la del ex Presidente Ricardo Lagos. Más allá de debatir la forma de la intervención del Contralor, sus dichos no solamente nos invitan sino que nos obligan a analizar su mensaje que parece estar –parecido al del ex Presidente– en relación con una disconformidad respecto a la forma en que se construye gobierno. Lamentablemente, en vez de fortalecer y modernizar la institucionalidad pública, y en vez de profundizar el pacto social entre empresas-Estado-sociedad civil, el Gobierno está asimilando lo público con lo estatal, tanto en su discurso como en sus hechos –pensando que el Estado no solamente debería aumentar su responsabilidad sino también reemplazar a la iniciativa privada en diversos sectores–. En este sentido, ¿por qué sacar iniciativas privadas de la educación, en vez de fiscalizarlas mejor? ¿Por qué provocar un bail out de la inversión privada, en vez de fomentarla?

Ambas irrupciones, la de Lagos y la de Mendoza, encienden una luz de alarma importante y deben ser atendidas en este mérito. En definitiva discutimos: i) ¿qué rol le corresponde al Estado? y ii) ¿cuáles reformas le son necesarias para que pueda ejecutar un creciente presupuesto de forma eficiente?

Debatir acerca del rol del Estado está en estrecha relación con debatir la Ley de Presupuestos para el 2015. Parece ser un momento indicado para mirar no solamente las letras chicas, o perderse en millones de números, sino para hacerse dos grandes preguntas estratégicas:

[cita]Ambas irrupciones, la de Lagos y la de Mendoza, encienden una luz de alarma importante y deben ser atendidas en este mérito. En definitiva discutimos: i) ¿qué rol le corresponde al Estado? y ii) ¿cuáles reformas le son necesarias para que pueda ejecutar un creciente presupuesto de forma eficiente?[/cita]

i) ¿En qué áreas le corresponde al Estado gastar, y en qué áreas no debería invertir, con el fin de resguardar tanto la libertad como autorresponsabilidad de las personas? Por ejemplo, ¿corresponde que el Estado compre productos y que los reparta a ciudadanos, o corresponde que el Estado mejore condiciones básicas, para que la gente misma elija sus productos vía un aumento en sus ingresos?

ii) ¿Cuáles son las áreas donde el Estado debe buscar mayor coinversión de privados, junto con fiscalizar de forma efectiva que no haya abusos? ¿Corresponde, por ejemplo, que el Estado ejecute eventos culturales, o debería limitarse a coordinar espacios públicos que invitan a que privados coordinen obras de teatro, conciertos y talleres?

Junto con el debate acerca del rol del Estado en la sociedad chilena, es sumamente necesario reimpulsar una agenda de modernización para el Estado, que sea integral, sin agregarle nuevos parches. El Gobierno mismo debería plantearse reformas profundas, en vez de solo proponer reformas “para los otros”.

Mirando el creciente gasto del Gobierno, la agenda de modernización debería centrarse en la eficiencia del Estado y la rendición de cuentas del gasto público. Consideramos sumamente importante que el Gobierno de Chile haga avances significativos en mostrar a todos los contribuyentes chilenos, en un formato entendible y medible, cómo y para qué va gastando recursos públicos. De esta manera, se facilitaría el control social sobre la gestión pública. Complementario a ello, sigue siendo sumamente necesario implementar una Agencia de calidad de las Políticas Publicas, como institución autónoma, junto con realizar un profundo análisis al sistema de contratación y evaluación de funcionarios públicos.

Tomar en serio el debate sobre el rol del Estado en la sociedad chilena, y reimpulsar la agenda de modernización para todas las instituciones públicas, no solo fomentaría más confianza de la ciudadanía en el sector público. Desde el punto de vista de los contribuyentes chilenos, legitimaría la recaudación tributaria. “Taxes are the price we pay for civilization”, dijo una vez Oliver Wendell Holmes, Jr. Sin duda, tenía razón, y sin duda pagamos los impuestos encantados si sabemos que están bien invertidos, en manos del Estado.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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