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La Araucanía, ¿una región laboratorio?

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Por: Luis Mario Robles Tonino, Perito Judicial


 

Señor Director:

Termina el año y aunque pueda parecer algo deprimente en estas fechas, la porfiada realidad tarde o temprano nos pasa la cuenta a todos, llevándose la peor parte aquellos,  que a todo evento, tienen fe en los que dirigen y deciden, en los que hablan más fuerte, o pregonan frecuentemente en los medios locales, pues aún no se avizoran señales de una voluntad de real cambio de rumbo, que mejore sustantivamente las condiciones de vida o modernice la Dirección “administrativa”  regional, haciéndola eficiente y efectiva.

Digamos, hay muestras de que se estaría pintando el edificio de un color tan fuerte, que destaque nacionalmente, simbolizando lo complejo de las actuales relaciones internas de sus ocupantes,  igualmente, se está resaltando el descubrimiento que “inquilinos de segunda clase, viven por años en él”. Luego se establece e intenta validar la teoría, que incorporarlos a la junta administrativa del edificio, con plenos derechos, redundará en que por fin, viéndose integrados a los procesos, que parte de ellos señalan como la causa de la ubicación y calidad de sus moradas en el edificio y del estado de atraso relativo y subvaloración, que presentarían frente al resto de sus ocupantes.

Tácitamente se reconoce que fue estéril la atención marcadamente paternalista y asistencialista de décadas, la cual frente a los hechos y a la opinión de varios expertos y organismos internacionales, nunca estuvo o se pugnó por adecuar a sus particulares potencialidades, necesidades, carencias o sistema de creencias, ignorando o subestimando de paso, la capacidad pre-existente de decidir en sus propio términos, como querían (o si querían) integrarse mejor a la vida “comunitaria” regional.

Las cosas llegan formateadas desde Santiago, puede ser una excusa, pero la verdad es que este modo de intervenir en La Araucanía, fue y parece ser aún, el más cómodo o útil para los fines del establishment  concertacionista y aliancista, donde no importa realmente qué tan bien se hacen las cosas, sino las veces que le permitirán figurar al director de servicio o a la autoridad regional del momento en las noticias (Por esto, últimamente hay periodistas, en todo servicio público) , mientras paralelamente se pone a funcionarios o se paga a gente para establecer y perfeccionar relaciones clientelares con los votantes y trabajadores de cada comuna y distrito, que re-elige al senador o diputado que por turno manda y pone a su gente en cada repartición.

Que no se malentiendan mis planteamientos, nuestra región, como pocas, mantiene amplias posibilidades de alcanzar un desarrollo real, integral, inclusivo y sustentable, basado en la diversidad y riqueza, ambiental y cultural, que se ha podido conservar hasta ahora, pero no es menos cierto, que ni el medioambiente, ni la diversidad cultural se han considerado temas “planificables” o relevantes por sí solos, para nuestras asertivas autoridades.

Por ejemplo, las relaciones inter-étnicas han estado configuradas por la atención que se les da a los problemas de pobreza persistente y a los hechos de violencia asociables a una minoría de la población de ascendencia mapuche de la región. A estos hogares y las unidades productivas que los sustentaban, se les ha atendido genéricamente dentro de la población vulnerable regional,  con limitados resultados positivos, y con una nula o insuficiente pertinencia cultural, privilegiando no la calidad de los servicios y productos entregados, sino, como en todo, la incorporación de los respectivos correligionarios del o los partidos temporalmente dominantes en cada servicio e institución (Idem en los Municipios) o hasta de familiares en personas jurídicas, empresas o fundaciones, incluso creadas ex profeso, para administrativamente ameritar la adjudicación de las licitaciones públicas .  Contratar a funcionarios en la propuesta por adjudicar o incorporar a familiares  de o a los mismos funcionarios que «seleccionan», también se han detectado como estrategias burdas e ilegitimas de ganarse «legalmente» licitaciones, donde Chile compra se lava las manos y ningún competidor va iniciar acciones legales contra la institución que pudiera agraciarle con alguna licitación futura. (En Chile ni el poder judicial ha regulado o castigado estos vicios).
Tenemos acá experiencias límites, célebres y bizarras que aún se ventilan en tribunales, donde a una de estas personas jurídicas, a pesar de haberse probado previamente que perjudico  a cientos de familias pobres, sobretodo mapuche de la región, se le dio otra oportunidad de seguir “beneficiando”  nuevas organizaciones mapuche desde otra institución estatal, a la cual reclama el pago de una indemnización a su favor, por habérsele rescindido contratos vigentes anticipadamente, sin reconocer la cuestionable calidad técnica del personal y de los servicios prestados por la Consultora.

Menciono esto, pues las familias carenciadas defraudadas por la denominada “Fundación Idear”,  sumando casi un centenar, en 6 comunas de La Araucanía, pertenecían al Programa Chile Solidario del FOSIS, institución cuya gestión promovió a dicha Fundación, de acuerdo a la militancia de sus dueños. El FOSIS teniendo en La Araucanía como población objetivo relevante, a los mapuche dentro de los más carenciados, ha persistido en un enfoque asistencialista, matizándolo últimamente con la promoción de las capacidades y la habilitación material subsidiada para convertir a los pobres en emprendedores, “bautizándolos” como microempresarios, aunque solo puedan prestar servicios eventuales o pasen a engrosar el mercado de venta informal o “la cola” en sus comunas, encubriendo con esto la bajísima posibilidad de inserción laboral formal que les da el modelo de producción nacional y regional actual,  transformándoles más bien en trabajadore@s  precarios.

A  pesar de esto, llama la atención la expansión del Fosis en La Araucanía. No sabemos si también su personal aumentó, pero en cuanto a sus oficinas en Temuco, ocupan ya casi un cuarto de manzana y abrió una sucursal en Angol. Si esto reflejara su eficacia, optimistamente a estas alturas, contando la cantidad de Millones de dólares que ha colocado en 25 años, al menos la pobreza indigente, mayoritariamente asociada a población indígena rural, debiera existir residualmente o solo en áreas acotadas  de la Región. No sé si hay indicadores confiables para afirmar o refutar esto.

En cuanto al Medioambiente, remitámonos a los “planes” de descontaminación,  donde cada nueva administración desacredita el plan de la anterior,  comparte los desatinos en los cambios de calefactores, y a costos millonarios, solo en publicidad algunos años, a parte de “mejorar” las mediciones, traspasar recursos al Diario local y hacer prohibitivo el acceso a leña seca por el encarecimiento que ha fomentado, han sido solo un continuo de acciones desarticuladas e ineficientes, con una visión limitadísima y sobre restrictiva del problema, asegurando solo en décadas , bajas parciales en los índices de contaminación.

¿Es que no hay AHORA en la región leña seca o por secar suficiente?

La hay, y usada hasta en una humilde salamandra, no emitirá humo, pero acá parece importar más subsidiar las ventas y diversificar el tipo de calefactores (cada vez más caros también), traspasarles recursos a los vendedores minoristas de leña, sin exigirles nada a cambio o en compensación.

Estos son mínimos, pero irrefutables ejemplos de cómo han gobernado en La Araucanía las dos coaliciones predominantes en la política nacional, donde el actual representante del Gobierno, hasta el momento, reconociendo y relevando la importancia de la vertiente política del estado de rezago y exclusión social y económica, característico de una parte de la población regional, innova y toma una postura que satisfacería las aspiraciones ideológico políticas, de un grupo particular de la población mapuche total y apuesta, el Intendente, que sumar a esto un aumento del presupuesto regional, será la matriz de un “modelo” de solución efectivo a los problemas históricos regionales.

Ojalá, llegue a serlo, pero consecuentemente, si quiere  hacer un trabajo serio y de efectos positivos perdurables, debiera revisar concienzudamente las condiciones, oportunidad, magnitud y pertinencia que tendrán esos desembolsos de dinero fiscal, hacia servicios e instituciones que por años replican el lenguaje y los modelos de intervención TIPO, que los iluminados de la Capital proponen para TODAS las regiones (los “clusters” son un buen ejemplo de esto).
Si hacen lo mismo, conseguirán lo mismo y pronto, ya no bastará levantar nuevamente el Turismo (Piñera igual lo usó) como fetiche o panacea, pues la participación que hasta ahora tienen en sus beneficios económicos, la mayoría de la población regional y los mapuche dentro de ella,  no pasa aún de ser marginal, esporádica y fuertemente estacional. Esto a pesar de los millones que Corfo y Sercotec, con apoyo de la Agencia de Desarrollo, seguro pueden demostrar colocaron a disposición de muchas iniciativas turísticas por años,  eso si, vinculadas a capitales a lo menos medianos o a empresas consolidadas, y a juzgar por las noticias, varias de ellas más encima administradas por o propiedad de extranjeros. Un segmento de estas empresas efectivamente puede darle trabajo a algún peñi o lamgen. También existen un par de iniciativas administradas por y en territorio mapuche,  en las cuales su participación no es minoritaria,  contractualmente subordinada o precaria, pero se mantienen gracias a altos y cíclicos subsidios estatales.

Completa el cuadro, la “Consulta” (¿Cumpliría los estándares mínimos del 169?) respecto a crear un Ministerio Indígena, que igualmente es una apuesta gubernamental, no una respuesta a una demanda sentida por los mapuche. Por lo mismo, tememos que aunque sea bajo una estructura distinta (y con mayores sueldos tal vez),  ¿Quién nos asegura que no será solo una versión remozada y pintada en otro color de la actual, amplia y lamentablemente, cuestionada y deslegitimada CONADI?  Reestructurarla o idear una alternativa a ella, de todos modos, no dejará de tener sentido para una parte no menor de la población indígena nacional.

En fin, volviendo al ejemplo inicial,  el Intendente cambió la pintura del edificio para darle notoriedad nacional a los problemas de convivencia en su interior, lo que es un avance, pero los cambios reales, deben apuntar a mejorar y modernizar su estructura, materialidad, equipamiento y perfeccionar su modelo administrativo, para que pueda beneficiar armónicamente a toda La Araucanía y su gente, sino la medida no pasará de ser solo un maquillaje coyuntural y un autoreconocimiento victimizante, catártico y efectista de la condición de hijo (aculturado o étnicamente alienado) de mapuche de una autoridad designada, con ansias de resultar (por fin) electo por una cohorte clientelar, que subestimó en sus últimas y fallidas campañas parlamentarias, senatoriales y alcaldicias y que concentra a la población más vulnerable e influenciable por los discursos y publicaciones de la oficialidad circunstancial.

Luis Mario Robles Tonino

Perito Judicial

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