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Si aquí no cabemos todos, aquí no cabe ni Dios

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Por: Pedro Cuevas Moreno, Gestor Cultural


 

Señor Director:

Todo es posible si nos ponemos de acuerdo en lo fundamental.  Cada chileno bien nacido debe hacer el ejercicio de soñar un país para todos.

Cuando dejamos de soñar, le damos a las armas y queda la escoba para luego barrer la sangre derramada. Y es que la brutalidad mantiene una buena parte de nuestro inconsciente colonizado.

Más allá de saber leer y escribir, debemos leer y escribir; no hay otro camino para llegar a la verdadera soberanía. La Grecia Antigua fue militarmente derrotada. Pero la antigua Acrópolis desde sus ruinas aún nos habla.

Mirando un poco más lejos, cada átomo de nuestro cuerpo tiene la edad del universo y casualmente todo gira en este planeta hacia la izquierda. (No lo digo yo, lo dice la ciencia).

El asombro es de este mundo y quizá la muerte sea el descanso del guerrero:

“Soy guerrero para que mi hijo sea ingeniero y mi nieto poeta” George Washington.

“El único comunista bueno es el comunista muerto”  Augusto Pinochet.

Hay una tarea pendiente;  el presente no resiste miradas excluyentes.

Si no somos capaces de soñar un país inclusivo, no habremos logrado subir ese peldaño fundamental donde se instala la soberanía.

Un país sin resentimientos, un país ocupado en hacerse a sí mismo, un país sin temor al futuro y sin temor al pasado. Pongamos todas las cartas sobre la mesa. Basta de trampas, basta de ir pegándonos en las canillas, basta de dispararnos a los pies.

Señor director, parece que estoy alucinando. A veces, suenan tan hermosas las palabras y me dejo llevar por el entusiasmo. Ojalá las próximas generaciones hagan la pega de civilizarnos. Por ahora, debemos estar atentos al lado oscuro de la fuerza – es decir – a los nostálgicos del siglo pasado.

El siglo XXI llegó de la mano de internet. Ya lo sabemos, pero  siempre es bueno recordarlo. La revolución de la información, el más importante de los inventos humanos; junto con la rueda y la imprenta.

Claramente estamos en el ojo del huracán,  en plena Tormenta Globalizadora. El mejor momento para reinventarnos.

Navegamos por aguas turbulentas y el norte no está claro. Si viajamos hacia el sur, siempre hacia el sur llegaremos al Polo Sur; desde ahí todos los caminos son hacia el norte.

Pedro Cuevas Moreno
Gestor Cultural 

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