A propósito de los resultados de la Encuesta CASEN 2013
Señor director:
A veces en Chile, los problemas parecieran existir sólo cuando están expuestos mediáticamente. Otras veces, la información que arrojan diversos estudios encapsulan los problemas como si sólo fueran lo que estos resultados muestran. Otras cuantas, en Chile olvidamos que es en las relaciones cotidianas, y no necesariamente en las cifras que nos rodean, donde se gatillan los cambios que necesitamos.
Instrumentos como la Encuesta CASEN permiten establecer parámetros de comparación temporales y espaciales y, en el caso de la medición 2013, podemos observar que la pobreza en Chile continúa disminuyendo. Desde un punto de vista estrictamente técnico no hay dudas de ello. Hoy, y de acuerdo a datos de la CEPAL (2014), somos el segundo país con menor pobreza en América Latina, luego de Uruguay.
Sin embargo, estos datos hacen visible sólo una parte de los problemas sociales, como la pobreza, y dirigen nuestra atención de manera errática. ¿Cuál es la pobreza que ha disminuido en Chile? ¿Aquella asociada a las posibilidades de acceder al mercado? ¿Qué sucede con esa pobreza asociada a la indiferencia social y al atropello a condiciones humanas básicas como la dignidad? Más concretamente, ¿qué sucede con los rostros, con aquellos que viven en situación de pobreza?
Desde la vereda de enfrente podemos ver el otro lado: somos el segundo país latinoamericano con menos pobreza, pero continuamos siendo de los primeros a nivel mundial respecto a la mala distribución del ingreso; ha disminuido la pobreza absoluta pero la pobreza relativa sigue golpeando con fuerza. En tiempos de reformas relevantes para el país parece ser un buen momento para cruzar la vereda y atrevernos a visibilizar un lado que, por menos grato y auspicioso que sea, para el país resulta tan necesario de visitar.
Marcela Flotts D.
Directora Escuela de Trabajo Social
Universidad Andrés Bello