El aporte de Chile a la reducción del efecto invernadero
Señor Director:
Estoy extraordinariamente sorprendido por el reciente editorial de un prestigioso diario de circulación nacional que no sólo pone en duda la conveniencia de que el país se proponga una meta de control de sus emisiones de gases de efecto invernadero como contribución al acuerdo que las naciones del mundo intentan lograr al final de año en París, en la próxima reunión de la Convención Marco de Naciones de Unidas, sino que también y de manera incomprensible, utiliza el argumento adicional de que la ciencia no ha logrado establecer conclusiones definitivas sobre las razones del aumento de la temperatura en el planeta, lo que le resta en forma significativa seriedad a la posición.
El sistema de Naciones Unidas estableció en 1988 lo que se conoce como el Panel Intergubernamental sobre cambio Climático, el IPCC por sus siglas en inglés. En este cuerpo participan varios cientos de científicos de diversas disciplinas, nominados por todas las naciones del mundo que así lo quieran hacer, y no hace ciencia sino que sistematiza la información que el sistema científico mundial publica diariamente en revistas con comité editorial que las hace validar por sus pares, en forma sistemática, en todos sus informes. Estamos en el Quinto Informe, en que el IPCC ha dirimido con claridad que el aumento de temperatura que hoy presenciamos, y sufrimos, es explicado por una combinación de factores naturales y otros que son de responsabilidad de nuestro comportamiento en la búsqueda de nuestro bienestar. Pero son estos últimos, en particular las emisiones de gases de efecto invernadero, asociados a las formas de producción y consumo que los habitantes de este planeta tienen actualmente, los que en forma más importante inciden en el cambio del clima en curso y de sus impactos, que su propio diario nos informa cada día con mayor frecuencia.
Discutamos sobre la conveniencia o no, sobre su magnitud o, si alguien quiere, sobre ser aún más ambiciosos en la reducción de gases de efecto invernadero. Pero no contaminemos esta discusión con aseveraciones que son falaces para la totalidad de las naciones del mundo.
Por último, sobre la comparación de la meta propuesta por el gobierno chileno y la que se propone EE.UU. y China, a la que hace mención el artículo en cuestión publicado en el diario La Tercera el 21 de enero, es necesario no confundirse con los números, porque estas metas están expresadas en unidades diferentes. Las de estas grandes potencias son cuantitativamente mucho más ambiciosas que las de Chile cuando las llevamos a un mismo sistema de unidades, como lógicamente tiene que ser por nuestra contribución a este problema global.
José Eduardo Sanhueza
Director de Cambio Climático y Desarrollo Consultores
Consultor del Ministerio de RR.EE de Chile y de la CEPAL en materias de Cambio Climático